La prohibición de llevar vuvuzelas comenzó en el estadio Hernán Ramírez Villegas de Pereira y ahora se extendió al Pascual Guerrero de Cali, sede del partido Portugal-Guatemala por los octavos de final del Mundial sub-20.
La medida se aplicó originalmente en Pereira para los encuentros Ecuador-Costa Rica y Nigeria-Arabia Saudita el sábado y las autoridades de Cali determinaron replicarla.
Sectores próximos al estadio de esta ciudad se quejaron del fuerte sonido generado por los aparatos, al igual que aficionados que asistieron a los duelos de la fase de grupos.
El Pascual Guerrero fue sede del Grupo B, conformado por Portugal, Camerún, Nueva Zelanda y Uruguay.
En medio de las protestas, la alcaldía de Calí ordenó un estudio para establecer el nivel del sonido generado por una sola vuvuzela y llegó a 120 decibeles. La prohibición también regirá en el torneo Clausura del fútbol local, que comenzará el 27 de agosto.
Las vuvuzelas irrumpieron en el Mundial de Sudáfrica y su uso se trasladó a otros países.