Claudia María Luque de Naranjo recuerda muy bien la fecha en la que ingresó al quirófano para practicarse una mastectomía: 24 de mayo de 2002, día de la Virgen Auxiliadora y a quien se encomendó para que el cáncer solo se llevara esa parte de su cuerpo.
En su mente están todos los detalles de aquel día. Claudia se había practicado una mamografía que tenía algo raro, por lo que le tocó realizarse otra.
El nuevo resultado arrojó sustancias cancerígenas sospechosas, por lo que fue remitida al oncólogo. "Cuando ella me nombró esa palabra, oncólogo, para mí fue muy grande, de alguna manera sabía lo que pasaba, pero no quería entender qué era".
El doctor Juan Carlos Bonilla fue el encargado de atender a la esposa del entonces Comandante de la Policía Metropolitana de Cali, Óscar Naranjo. "Me dijo que me tenía que hacer unos exámenes, pero que había una probabilidad del 10 por ciento de que fuera algo malo, y un 90 de que fuera algo normal. Nunca pensé que iba a estar en el 10 por ciento".
Después de conocer el diagnóstico, Claudia y su esposo fueron al oncólogo, quien le programó la cirugía para el siguiente sábado. Ella recuerda que el médico, de una manera coloquial, le dijo que le tenía que quitar una "pucheca" y la remitió de inmediato al cirujano plástico.
"El médico me explicó cómo era la cirugía y gracias a su don para exponer el caso me hizo ver todo más fácil".
Otra luchadora
A inicios de 2001, a sus 38 años, a la presentadora mexicana de televisión en Estados Unidos, Mayte Prida, le diagnosticaron cáncer de seno.
"En ese momento me creía parida por las hadas, pero me di cuenta que no estaba tan sana, cuando me encontré una bolita en el seno. Acudí al médico y me dijo que tenía cáncer en estado tres, muy avanzado, y que no sabía si había hecho metástasis, en ese momento sentí que me halaron el tapete".
En el quirófano a Mayte no la asustaba la muerte sino la idea de dejar a sus hijos solos. Por ellos, decidió emprender la batalla contra el cáncer de seno.
Desgastada por el impacto de los medicamentos y las radioterapias, que la fueron dejando sin cabello, sin cejas y con unos kilos de más, Mayte comprendió que el cáncer había llegado a su vida con un propósito: ser una promotora de la prevención.
Unidas por la misma lucha
Estas dos mujeres, sin conocerse, estaban unidas por una misma lucha: vivir y ser felices venciendo al cáncer.
Mientras Mayte escribía su primer libro Una etapa difícil, mi lucha contra el cáncer , Claudia de Naranjo salía del quirófano sin muestras de los carcinomas detectados y con un seno nuevo.
"Nunca alcancé a sentir ese vacío, además, Óscar fue vital, me hizo sentir que no había pasado nada, nunca cambió, nunca lo ha hecho y en realidad creo que la cirugía es bonita, tuve una cicatrización perfecta", dijo Claudia de Naranjo.
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