En ordenada formación en fila india, y portando pañoletas para cubrir sus rostro, 30 guerrilleros del Eln se entregaron ayer, al comenzar la tarde, ante el presidente Juan Manuel Santos en el Batallón Pichincha, de Cali.
Se trata, advirtió el jefe de Estado, de la desmovilización masiva más grande de hombres de ese grupo insurgente.
Parado en la tarima, junto a su ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, el presidente les dio la bienvenida a alias El Tigre, al mando de la escuadra guerrillera, y a sus 29 combatientes, entre quienes se contaban ocho mujeres, tres de ellas en embarazo.
Los desmovilizados, ahora exintegrantes de la compañía Lucho Quintero del Frente de Guerra Suroccidental del Eln, bajaron de dos helicópteros militares que los llevaron a la guarnición militar y allí, uno a uno, entregaron sus fusiles y su material de intendencia a la alta oficialidad del Ejército. Luego pasaron a saludar de mano, brevemente, al presidente y al ministro de Defensa.
Santos aprovechó para decirle a alias El Tigre, jefe de los subversivos, que no se sintiera traicionando a esa guerrilla sino satisfecho por poner a salvo a sus 29 compañeros, que operaban en la Cordillera Occidental, en límites de los departamentos de Valle y Cauca. La entrega de los ilegales se produjo en el municipio de El Tambo.
"Quiero agradecer a todo el grupo, a su comandante alias El Tigre, a partir de este momento el señor Collazos, y a todos ustedes. Tomaron la decisión correcta", les expresó Santos, quien atribuyó la persuasión de los guerrilleros a la inteligencia militar y a la Fiscalía.
De vuelta a la civilidad
Algo tensos, pero con la garantía de contar con la bienvenida del Presidente, los desmovilizados formaron al lado de la tarima y escucharon las reflexiones del jefe de Estado.
"Se van a reintegrar a la vida civil", se van a reencontrar con sus familias y luego "van a poder terminar su bachillerato y luego van a poder capacitarse en ser ciudadanos normales en este gran país, donde, si vivimos en paz, podremos lograr objetivos muy importantes".
Santos advirtió ayer que en La Habana, Cuba, se negocia como si no hubiese terrorismo en el país y que en Colombia se combate al terrorismo como si en la isla no hubiese conversaciones. "Difícil de entender. Así lograremos la paz más rápido".
El Ministerio de Defensa agregó que las operaciones y la presión del Comando Conjunto del Suroccidente del Ejército llevaron a la masiva deserción de la escuadra, entre la que se contaban alias El Tigre, con 25 años de militancia en el Eln, y segundo jefe del Frente de Guerra Suroccidental, su compañera afectiva, 1 jefe de comando, 4 jefes de escuadra, 13 insurgentes rasos, un radista y 1 sastre.
Los subversivos entregaron abundante armamento: una ametralladora, un lanzagranadas, fusiles y radios de comunicación.
Así se sigue "desgranando la mazorca", dijo Santos en alusión a las continuas deserciones y a la presión que ejercen las tropas oficiales sobre las Farc y el Eln, la primera guerrilla en diálogos con el Gobierno desde el 19 de noviembre de 2012, y la segunda en la búsqueda de iniciar un proceso de paz con el Ejecutivo.
El Eln, que tiene 1.800 hombres, según fuentes militares, aún tiene en su poder al canadiense Jernoc Wobert, desde enero, y al ingeniero paisa León Andrés Montes. Santos exige a esa guerrilla liberar a los cautivos para iniciar conversaciones.
Cabe recordar que el Eln tuvo en los noventa un notorio control territorial en los departamentos de Cauca y Valle. En este último departamento realizó el secuestro masivo de feligreses de la iglesia La María, en las afueras de Cali, en 1999.
A comienzos de julio pasado, esa guerrilla liberó en Fortul, Arauca, al cabo del Ejército Carlos Fabián Huertas, secuestrado en mayo, tras una emboscada en Chitagá, Norte de Santander.
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