El 6 de noviembre de 2011, el Pereira descendió a la segunda división del fútbol colombiano al perder en Ibagué 1-0 con el Tolima. Ese día, un joven de 23 años, que hacía parte del conjunto matecaña, derramó lágrimas de tristeza. Hoy, dos años después, esas mismas lágrimas son de felicidad.
Se trata del zaguero Óscar Murillo, que dejó atrás ese trago amargo con el Pereira y ahora vive un presente envidiable con Nacional. Eso, lo refleja en su personalidad.
"Con Nacional he vivido momentos buenos y felices, pero no olvido mi paso por Quindío y Pereira", dice.
También jugó en Centauros y en el Colorado Rapids de E.U., pero el éxito le llegó en la institución verdolaga: ha ganado una Superliga, dos copas Colombia y dos Ligas.
Muchos critican su forma de correr, pero esa manera extraña de hacerlo tiene su razón de ser. Murillo imita la técnica de los atletas de los 100 metros, que con sus brazos cortan el viento. "Es uno de los defensores más rápidos del fútbol colombiano, cabecea bien, es seguro abajo y muy fuerte en el mano a mano", dice el técnico Juan Carlos Osorio.
Su aporte al título de Liga del segundo semestre fue fundamental y su manera de bailar al anotar cada uno de los tres goles que alcanzó en 2013, puso a gozar a los aficionados verdes.
"Soy así, alegre. Cuando hago un gol lo único que me provoca es bailar", explica con la tímida sonrisa que lo caracteriza al hablar con los medios de comunicación.
Murillo espera seguir bailando al son de nuevas gestas con Atlético Nacional y tiene un sueño, que puede no estar muy lejano: "quiero llegar a la Selección Colombia".
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