Muy lejos está el país de acabar con las prácticas fraudulentas en las campañas políticas. Prueba de ello es la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de impugnar la inscripción de 464.554 cédulas en todo el país.
Y lo que faltaba, del total de cédulas impugnadas 88.557 habían sido inscritas en municipios antioqueños. El peor de los casos se presentó en Bello donde, según el CNE, 11.000 cédulas fueron inscritas utilizando el método del trasteo de votos, que no es otra cosa que la compra de conciencias para ganar alguno de los escaños políticos en juego.
Vender o comprar un voto es multiplicar la miseria, la falta de oportunidades, la violencia... El trasteo es un delito y como tal debe tratarse. Bien por la denuncia del CNE, pero el asunto debe pasar a lo penal.
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