Los días de Flor López Gallego empiezan muy temprano: ordeña las vacas, prepara queso y recoge los huevos de las gallinas. En las tardes, cuando el calor aprieta, espera a quienes se quieran refrescar en Delicias Los Helados.
Flor vivió 19 años en San Pedro de los Milagros y en 2019 regresó a Abriaquí, donde nació, decidida a salir adelante junto con sus hijas. En el camino encontró oportunidades que no dejó pasar.
Comenzó con un restaurante que tuvo que cerrar por la pandemia, pero fue en Mujeres Siembra, grupo que promueve la autonomía económica, el emprendimiento y la seguridad alimentaria, donde Flor se acercó a las capacitaciones, las conferencias y las posibilidades de representar al municipio como empresaria. El ejemplo del grupo animó a otras organizaciones, como la de ganaderos, para aprovechar las iniciativas promovidas por la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia.
Cada año, Flor asiste sin falta a las capacitaciones. Sabe que conocer de negocios no es algo común, mucho menos cuando no se ha recibido formación para ello. “Uno desconoce muchas cosas”, dice. Aprender sobre administración le permitió adquirir herramientas para hacer realidad su heladería.
Delicias Los Helados nació porque una amiga le ofreció un local cerca a la iglesia. Al principio no estaba segura de comprarlo, pero se acordó del conocimiento que ya tenía y tomó el riesgo. Pensó en su hija mayor, que trabaja en el pueblo, y en la menor, que estudia en la universidad. El negocio sería un puesto de empleo si llegaran a necesitarlo.
De esta manera, Flor ha buscado aprovechar cada oportunidad que se le atraviesa. Destaca los encuentros y conferencias apoyados por la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, en los que pequeños emprendedores conocen a empresarios y se certifican.
Desde su local, comparte lo aprendido y les recomienda a los comerciantes formalizar su negocio, porque hacerlo abre puertas a otras convocatorias. El desconocimiento, como lo ve ella, es la mayor barrera para emprender.
A quien quiera iniciar su empresa le dice que no tenga miedo, que los retos se asumen y de los fracasos también se aprende. Le pide paciencia y carisma, como el que ella le pone a su local todos los días: “Sí se puede. Si uno se lo propone, se pueden hacer las cosas”. Flor sonrie mientras prepara las copas con los helados y habla de sus proyectos, de todo lo que ha logrado.
