El Tremendo Yuberjén Martínez. Este apodo, que la agrada y con el que desea hacer carrera en el boxeo internacional, aunque también le dicen “Sombra”, le cae de perlas al finalista del peso minimosca (49 kilogramos) de los Juegos Olímpicos de Río-2016 que hoy (12:15 p.m.) intentará cambiar la medalla de plata que tiene asegurada por una de oro y hacer aún más grande la hazaña.
Su mamá, Neila María Rivas, cuenta que el tercero de los seis hijos caminó a los siete meses de nacido y sus travesuras no tardaron. “Era muy inquieto, la gente me decía que lo iban a ojiar porque estaba muy pequeño”.
Cuando tenía dos años le dio el primer susto: sin nadie darse cuenta salió de la casa y con un amiguito se fue a deambular por las calles del barrio El Obrero, de su natal Turbo antes de empezar la noche. Horas después de una angustiosa búsqueda apareció en la estación de Policía, a donde lo llevaron tras encontrarlo sin rumbo.
“Lo buscamos por la bahía porque pensamos que se habían ahogado, pero por fortuna se fue hacia el centro. Cuando los encontramos estaban sentaditos viendo televisión y comiendo confites, como si nada”, relata la mujer que vive con intensidad, a la distancia, los combates de su hijo en el tinglado.
Ella, hoy en día residenciada con la familia en Chigorodó, después de vivir también en Arboletes y Apartadó por las ocupaciones del padre que era constructor y ahora se desempeña en “oficios varios” por un problema en la columna vertebral, y porque ambos son pastores, despejas dudas sobre la verdadera “patria chica” del campeón nacional. “Nació en la casa, en Turbo”, atendida por una partera como es tradicional en esta zona del país.
El papá, Juan Eberjo Martínez, confiesa que cuando buscó el nombre de su primer varón quería que fuera muy especial, pues pensó que “iba a ser alguien grande, pero no en el boxeo”. Y es que en una familia cristiana no se veía con buenos ojos que uno de sus integrantes se ganara la vida dando puños y agrediendo a los rivales, como equivocadamente se cree de un deporte que para sus practicantes tiene mucho de arte.
Un destino escrito
Como la mayoría de chicos de la región de Urabá, Yuberjén intentó primero sobresalir en el fútbol, inspirado en las grandes figuras que de allí salieron, entre ellos John Jairo Tréllez, Luis Carlos Coroncoro Perea, Giovanis Casianni, Herman Gaviria, Carlos Castro y Aquivaldo Mosquera, para solo mencionar algunos.
Pero mientras vivían en Arboletes y en compañía de su hermano Didier, con el que ya grandes trabajó en un taller de bicicletas, se dejó tentar por los guantes. Un profesor llamado Davis les dio las primeras orientaciones. Didier, que abandonó esa aventura y no recuerda el apellido del entrenador, ahora estudia una técnica agraria.
Fue en Chigorodó donde definió su futuro, guiado por el entrenador Wílber Blanco Durán, que un día aceptó que ese muchachito flaco y de baja estatura (1,65 m) hiciera una prueba. Tenía 16 años y al ver sus primeros movimientos supo que en esa figura había mucho talento.
Al comienzo no fue fácil, pues doña Neila María evoca días difíciles por la situación económica en la familia. “A veces estudiaba y trabajaba para ayudarle al papá a sostener la familia, pero al final se dedicó de lleno al boxeo y lo apoyamos, aunque al principio le aconsejamos predicar la palabra de Dios”.
Yuberjén siguió la orientación religiosa del hogar y dice que en sus lecturas bíblicas se identifica como el David que venció al gigante Goliat, pero no abandonó el deporte. En vez de un pastor cristiano, su familia tiene hoy un campeón.