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Con el mismo orgullo que siente un padre por los logros de su hijo, así se sintió esta noche Ubaldo Duany, quien no pudo ocultar la emoción luego de ver como su pupila, Caterine Ibargüen, lograba la medalla de oro en la prueba del salto triple de los juegos Olímpicos de Río 2016.
A varios metros de la antioqueña, Ubaldo siempre estuvo apoyándola con la misma fuerza de los 48 millones de colombianos que hoy saltan de alegría por ver a Caterine tocar la gloria.
“Caterine se levantó esta mañana y me dijo que lo iba a lograr. Cumplió el objetivo. Ahí está la medalla que les prometimos”, afirmó el entrenador de la antioqueña en declaraciones al canal RCN.
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En medio del llanto, ese que brotó...