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Deportes | PUBLICADO EL 29 julio 2022

Máster de natación, una reivindicación deportiva

En el evento que finalizó este jueves en Medellín participaron cerca de 1.600 atletas de 25 países en carreras, nado sincronizado, polo y aguas abiertas.

  • FOTO panamericanmasters2022
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Los pasillos del complejo acuático César Zapata de Medellín estaban llenos. Los nadadores que en los primeros días de competencias del Suramericano y Panamericano Máster caminaban con afán para llegar a sus pruebas, ahora lo hacían con calma, como si estuvieran intentando alargar el tiempo.

En el último día de competencias en las piscinas, los deportista que fueron campeones portaban sus medallas en el pecho. Algunos posaban con la bandera de su país en la espalda para tomarse fotos y luego postearlas en las redes sociales.

Mientras que otros intercambiaban camisetas y números telefónicos, para no perder contacto con las personas con las que compartieron durante siete días de exigentes pruebas en las piscinas.

“En esta categoría son los atletas los que se exigen. A esas edades, ellos son quienes se retan para bajar tiempos, mejorar la técnica y conseguir medallas”, comentó el entrenador antioqueño Horacio Longas, que estaba en la gradería acompañando a los miembros del Club Brazadas.

Con este panorama llegó a su final el evento en el que los amantes de la natación entre los 18 y los 98 años se reunieron en las piletas de la unidad deportiva Atanasio Girardot.

La mayoría de los 1.600 deportistas de 25 países cumplieron sus expectativas, disfrutaron de lo que aman y conocieron otras culturas. También hubo debutantes en un evento de esta naturaleza que les dejó grandes enseñanzas .

Una mujer y su hijo autista superaron las adversidades

Claudia Ospina tiene un marcapasos desde 2017, cuando le tuvieron que implantar el aparato en su corazón para resolver el problema de hipersensibilidad del seno carotideo que le producía que una válvula se tapara y se desmayara. La tuvieron que operar tres veces, porque se le despegaba. “La última vez me hicieron un bolsillo en el que lo pegaron y lo cocieron”, comentó.

Tras recuperarse comenzó a entrenar de manera constante en el Club Brazadas, con sede en el sector de San Lucas, en El Poblado. Aunque para ella la piscina no era ajena. Nadó desde que era una niña hasta los 17 años, cuando se fue a estudiar a Estados Unidos.

Tras el nacimiento de Sebastián, su hijo de 30 años que es autista, lo inscribió en clases de natación para que pudiera desarrollar su capacidad motriz. Esta práctica los unió y participaron en el Máster de Medellín. “El deporte me acercó más a mi hijo y eso es muy importante para mí. Me llena de orgullo ver a mi muchacho competir, y que lo hiciéramos juntos, me genera orgullo”. Sebastián, con su tenacidad, es una motivación para al mujer que sueña con nadar hasta los 98 años o más, como Nora Ronai, la más longeva del torneo.

Dot Padget, de Canadá, sorprendió con su arte

La canadiense Dot Padget se movía con tranquilidad dentro de la piscina. Lo hacía al ritmo de la música que sonaba por el bafle, ubicado a un costado de la pileta. A sus 71 años de edad, participó en la prueba de nado sincronizado.

Es una mujer alegre y amable. Cuando salió del agua se puso una bata de colores. Luego se ajustó las gafas y se quedó de pie, mirando las rutinas que le siguieron a su presentación.

“Yo nado desde que era una niña, pero en esta categoría lo hago desde los 45 años. Soy miembro de Panam Aquatic y he estado en Alemania, Suecia, Budapest, Montreal, entre otros lugares”, comentó.

Dot disfruta estar bajo el agua y asegura que es algo que la hace feliz. Cuando está en su país entrena los martes y los jueves durante dos horas. Lo hace en el otoño, el invierno y la primavera. “En el verano las temperaturas son tan altas que es imposible nadar”.

Aunque no ganó medalla en esta edición del Máster, la nadadora norteamericana disfrutó de estar en Medellín, donde dejó la enseñanza de que la edad es solo un número en este deporte.

El brasileño Adriano brilló como una estrella

Adriano Bonkewich tiene 37 años, mide 1,77 metros y es oriundo de Mato Grosso, un estado ubicado en la Amazonía brasileña que se caracteriza por tener agronegocios. Cuando tenía 14 años perdió la mano izquierda, pues se la mutiló una hoja para cortar madera, en un día de trabajo.

Comenzó en la natación hace cinco años, por un proyecto social que busca la inclusión de deportistas con alguna discapacidad física. Desde hace un año y medio compite en la categoría máster.

Este año participó en una competencia paralímpica que se hizo en Buenos Aires, Argentina, y obtuvo la medalla de plata en los 100 metros mariposa. Con ese antecedente llegó a Colombia.

“Para mí ha sido un regalo de Dios estar en Medellín. He aprendido mucho de los competidores. Estoy realizando un sueño. Me siento feliz y realizado, como mirando las estrellas”, relató.

La natación le dio un motivo más para vivir. Ahora estudia Derecho en la Universidad Fasip y espera seguir compitiendo y volver pronto a Colombia, de paseo con sus familiares.

Brandon Martínez González

Estudiante de periodismo de la Universidad de Antioquia. Interesado en el periodismo narrativo y los deportes.

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