El “Bombardero” Iván René Valenciano siempre va de frente, así como lo hacía en las canchas ante los arqueros rivales, con fuerza y contundencia.
Dueño de una personalidad férrea, el exfutbolista nunca ha escondido sus orígenes y mucho menos las actuaciones fuera de los terrenos de juego. Una vida que ha compartido, sin tapujos, en entrevistas y reportajes, y que acaba de ratificar en el libro El Gol de la Gloria (escrito por Germán Jiménez), que lo volvió a visualizar, pues luego de una fructífera etapa como comentarista de radio y televisión, y cansado de las amenazas a él y a su familia por sus análisis de fútbol, se fue a vivir a Estados Unidos donde hoy tiene un club y entrena niños.
El COLOMBIANO habló con este padre, abuelo y esposo que dice que su vida parece un electrocardiograma.
¿Cuál ha sido la respuesta de la gente y los amigos con el libro en el que cuenta su historia?
“A quienes han tenido la posibilidad de leerlo les ha impactado muchísimo. Siempre me he caracterizado por ser una persona que habla las cosas sin pelos en la lengua. Al reconocer todas las equivocaciones que cometí en la vida y cuando me atreví a contar mi historia y plasmarla en este libro, lo primero que pensé es que podía ayudarle a mucha gente. No solo cuenta anécdotas de fútbol sino también de vida, que seguramente muchas personas se puedan sentir identificadas y que sepan que siempre para todo hay solución, menos la muerte”.
¿Ahí encontramos la historia en la que usted dijo tener miles de millones en el banco y después ni siquiera una moneda para comprarle un paquete de arepas a su mamá?
“Sí, esa historia está ahí. Siempre lo he dicho, fui alguien que me gané más de mil millones de pesos y que mi mamá me pidiera 500 pesos para comprar un paquete de arepas y no tener cómo dárselos fue algo que siempre me marcó. Pero aprendí que uno no puede mirar por el retrovisor las cosas que hizo mal. Llorar sobre la lecha derramada no tiene ningún sentido, lo más importante es aprender de cada situación, de cada cosa y seguir para adelante”.
¿Hay alguna anécdota que usted no haya contado para esa publicación y que pueda servirle a la gente?
“Habrá una segunda parte del libro, porque mi vida es extensa y pasan cosas y situaciones como la última difícil que viví acá que no alcanzamos a ponerla. Fue una experiencia desagradable que me tocó afrontar. A mí me dio muy duro cuando estaba joven y dependía de mi papá, y de un momento a otro me convertí en la persona que proveía a toda la familia, algo para lo que no estuve preparado y no supe manejar. Yo no quería un mánager sino un papá, un amigo, alguien que me orientara y me guiara”.
A propósito, ¿en qué quedó el tema del accidente con la justicia en EE. UU.?
“Todo se resume a un accidente de tránsito nada más, acá soy uno más. El trato es igual y asumí las consecuencias, el abogado manejó el tema legal y ya estamos enfocados en lo que es este libro, lo que será el segundo y lo que seguirá siendo mi vida acá”.
¿Por qué se retiró de los medios si usted lo hacía bien como comentarista?
“Yo tengo familia en Colombia, hijos, nietos, y cuando la gente mira las cosas de otro modo es difícil. Yo siempre hablé y critiqué desde lo futbolístico, nunca me referí a nadie de manera personal. Siempre hablé si jugaba bien, mal, si rendía o no, pero la gente no lo toma así, sino que se va en contra tuya y uno con familia esa situación le afecta con insultos y amenazas, en un país violento en el que encuentras problemas entre las hinchadas, y lo único que yo hacía era hablar de fútbol, no más. Todo el mundo hablaba y decía que yo estaba resentido con el Junior, que a mí no me gustaban el Tolima ni Nacional ni Millonarios, que esto y aquello. Por eso decidí alejarme de los medios para que mi familia no tenga inconvenientes, si pienso solo en mí sería egoísta”.
¿Cómo analiza la situación futbolística de James Rodríguez y de Luis Díaz?
“Cuando analizamos a los dos podemos decir que el momento de Luis Díaz es extraordinario, es un jugador que está creciendo todos lo días. En cuanto a James, lo que vemos es que cuando va a la Selección es alguien totalmente distinto, un James que aporta, que juega bien y te pone a pensar de que lo puedes criticar en los clubes, de que se quiere ir, de por qué no se queda, pero me parece que cada que se pone la camiseta de la Selección ha rendido y lo ha hecho muy bien”.
¿Qué opina del comportamiento de Dayro Moreno, a veces díscolo pero goleador?
“Si tu cumples con la disciplina que exige estar en la Selección de un país, puedes jugar o no por razones futbolísticas, pero lo que le sucede a Dayro es algo parecido a lo que me pasaba a mí. Puede que un viernes antes de un partido yo no estuviera en una discoteca, pero sí estaba comiendo chicharrón, hamburguesa y pizza, y todo el mundo decía que me veía en una u otra parte. Pero resulta que llegaba el domingo y hacía dos goles y así se quedaban callados. Me parece que lo primordial es que tu puedas cumplir con los parámetros que exige una Selección, lo otro es que el club donde tu juegas tiene un reglamento disciplinario y yo siempre he pensado que cuando el jugador de fútbol tiene su día libre, está en todo el derecho de hacer lo que quiera. El Once Caldas tendrá su reglamento y yo me imagino que cuando Dayro sale y hace sus cosas el club y el técnico lo saben. Meterse en la vida personal de un jugador es muy difícil. Si yo fuera entrenador no aceptaría estas situaciones, si me llega un Iván René Valenciano en mi equipo no jugaría, es más, ni siquiera lo pediría”.
¿Usted cree que el técnico de la Selección Colombia menosprecia la liga colombiana, y más después de lo que dijo sobre su nivel?
“No creo que la menosprecie, creo que nuestra liga está nivelada por lo bajo, porque a veces los primeros no son los equipos más grande sino hasta los chicos han liderado nuestro torneo. Además, el que lidera todo el torneo no es el campeón, puede ser el que se mete por allá de octavo en la última fecha, entonces es un torneo mediocre. Por eso no aporta casi jugadores a la Selección, porque cuando estás en Europa y compites de otra manera estás por encima”.
¿Le gustaría retornar al fútbol colombiano y dirigir?
“Cuando uno mira el fútbol colombiano se da cuenta por ejemplo que el técnico de la Selección tiene un staff amplio, de unas 18 personas y cada una tiene una labor específica en beneficio del rendimiento general. En cambio, cuando te van a contratar de un club te dicen que vas a ser el entrenador, pero que ellos ya tienen el preparador físico, el entrenador de arqueros, al kinesiólogo. Usted llega solo y así no debería ser, yo creo que uno maneja un equipo con un cuerpo técnico en el que confía, al que tú le das una labor específica para que te dé los mejores resultados y aprovechar ese trabajo. Así que es muy difícil, porque si quieres entrenar tienes que aceptar las condiciones que te ponen los directivos para dirigir a un equipo”.
¿Es cierto que usted estuvo muy cerca de jugar en Nacional?
“Sí, antes de llegar al Medellín ya había arreglado todo con el presidente de la época que creo que era Samuel Calderón y tuvimos una reunión en un restaurante cerca a la Bolivariana. El entrenador era Bolillo, pero finalmente me quedé en el Medellín, porque me recordaron algo que me parece que era fundamental, el DIM me rescató cuando yo estaba sin club, me ayudaron a prepararme, me pagaban mientras me ponía a punto y después me dio la oportunidad de jugar y marcar muchos goles. Ellos me recordaron esa parte y, más allá de la oferta de Nacional, en el rojo me sentí cómodo y muy querido. Eso nunca se me va a olvidar”.
¿Cómo analiza hoy la crisis deportiva de Nacional?
“Tiene un mal manejo de los directivos. Nacional no es una cantera, no es un equipo para formar jóvenes. Esos jugadores se los debe dar a otros clubes para que los forme y después llevarlos consolidados al club. En este momento está arriesgando su prestigio, no se está manejando como un equipo grande, como el doble campeón de Libertadores que es. Están tomando el ejemplo de Millonarios y no puede ser así, porque es un equipo que se acostumbró a tener buenas contrataciones y a competir con muy buenos jugadores. Los jóvenes de hoy son buenos, pero todavía no están para competir con la camiseta de Nacional”.
¿Qué opina de tantos cambios de entrenadores en el torneo colombiano?
“Son manejos dirigenciales, en los clubes no hay procesos. No puedes sacar a 25 jugadores, es más fácil despedir al técnico. Lo sacas hoy y el que llega gana dos partidos y pierde después cuatro, vuelves y lo sacas, y después llevas a otro. Cuando los directivos entiendan que para armar planteles deben contar con el entrenador, las cosas van a cambiar. Aunque también hay muchos estrategas de estómago, que los llaman y ni siquiera preguntan cuánto les van a pagar sino que aceptan de una sin mirar si los jugadores que hay se adaptan a la idea de juego que él tiene”.