La dificultad no se limita a las horas en las que se realiza un espectáculo. Los montajes, las pruebas técnicas, la instalación de tarimas, las estructuras para el público y el posterior desmontaje pueden ocupar el escenario durante varios días. Por eso, un concierto programado para un sábado puede comprometer un partido de fútbol previsto para el miércoles anterior o para los días posteriores.
2024: la discusión ya estaba sobre la mesa
Durante 2024, el Atanasio Girardot recibió compromisos de Liga, Copa y torneos internacionales, además de otros eventos. Ese año también se realizaron adecuaciones importantes en el escenario para cumplir con los requerimientos de la Copa Mundial Femenina Sub-20, disputada en Colombia.
En agosto, la Alcaldía de Medellín invirtió más de $5.000 millones en intervenciones en el estadio, incluida la renovación de las gramillas natural y sintética. Las condiciones de la cancha y la necesidad de conservarla en buen estado comenzaron a ocupar un lugar central en la discusión sobre la utilización del escenario para actividades diferentes al fútbol.
No obstante, es necesario distinguir los problemas relacionados con conciertos de aquellos provocados por otras circunstancias. El partido entre Atlético Nacional y Junior, del 26 de septiembre de 2024, por ejemplo, fue suspendido por los hechos de violencia ocurridos en las tribunas, según informó la Dimayor. No fue una consecuencia de un espectáculo musical.
Por eso, aunque en 2024 ya existía el debate sobre la convivencia entre el fútbol y los grandes eventos, no es adecuado atribuir a los conciertos aplazamientos deportivos de ese año sin documentación específica que establezca esa relación.
2025: el DIM tuvo que modificar su calendario por Shakira
Uno de los casos más claros se presentó en abril de 2025. Independiente Medellín debía enfrentar a Deportes Tolima el 13 de abril, por la fecha 13 de la Liga BetPlay I. Sin embargo, el encuentro tuvo que aplazarse por el concierto de Shakira programado en el Atanasio Girardot.
La Dimayor confirmó posteriormente que el compromiso se disputaría el 14 de mayo. De esta manera, el Poderoso tuvo que modificar su planificación deportiva y jugar en una fecha diferente a la inicialmente establecida.
El efecto de los espectáculos también alcanzó la disponibilidad de las tribunas. Para el partido del DIM contra Once Caldas, previsto para el 19 de abril, el club informó sobre restricciones en la tribuna norte relacionadas con las labores de montaje y desmontaje de la infraestructura del evento. La situación obligó a implementar medidas para reubicar aficionados.
Estos hechos muestran que el impacto de un concierto no necesariamente termina cuando se apagan las luces. Las actividades posteriores pueden limitar el uso de sectores del estadio y modificar las condiciones habituales de ingreso de los espectadores.
Silvestre Dangond y otro aplazamiento para el DIM
El problema volvió a presentarse en octubre de 2025. El partido del Medellín contra Independiente Santa Fe, correspondiente a la fecha 14 de la Liga II, estaba previsto para el fin de semana del 4 y 5 de octubre, pero tuvo que aplazarse por el concierto de Silvestre Dangond, realizado el día 4 en el Atanasio.
La situación alteró el calendario del equipo dirigido entonces por Alejandro Restrepo. Según informó EL COLOMBIANO el 3 de octubre de ese año, el DIM podía completar 16 días sin disputar un partido de Liga: su compromiso anterior había sido el 27 de septiembre frente a Tolima y, de acuerdo con la programación inicial, su siguiente encuentro sería el 13 de octubre contra Once Caldas.
La modificación de fechas también obligó a reorganizar la preparación del equipo, que tenía pendiente el encuentro frente a Águilas Doradas, correspondiente a una jornada anterior y trasladado al Polideportivo Sur de Envigado por razones relacionadas con la disponibilidad del estadio de Rionegro.
Aunque no se puede afirmar que estos cambios hayan determinado los resultados posteriores del Medellín, sí alteraron su calendario de competencia y la planificación de sus entrenamientos.
J. Balvin: Nacional perdió la localía en un partido decisivo
La situación adquirió especial relevancia en noviembre de 2025, cuando Atlético Nacional se preparaba para enfrentar a Junior en los cuadrangulares semifinales de la Liga BetPlay II.
El compromiso, correspondiente a la tercera fecha de esa fase, estaba programado para el miércoles 26 de noviembre. Sin embargo, el Atanasio Girardot no estaba disponible debido al montaje del concierto de J Balvin, anunciado para el sábado 29.
La cercanía entre ambas fechas no era suficiente para garantizar la disponibilidad del estadio. La instalación de la infraestructura requería ocupar previamente el escenario y buena parte de la logística de la unidad deportiva.
Nacional tuvo que buscar una sede alternativa. Entre las opciones que se analizaron estuvieron estadios de Manizales, Pereira y Armenia, pero las consideraciones logísticas y deportivas llevaron a elegir el Metropolitano de Ditaires, en Itagüí.
El cambio no fue menor. El equipo dejó de disputar en su escenario habitual un partido importante de los cuadrangulares, ante un rival directo en la lucha por llegar a la final.
Además, la Comisión Local de Seguridad, Comodidad y Convivencia para el Fútbol de Itagüí determinó que no se permitiría el ingreso de aficionados de Junior. La medida respondió a las condiciones de seguridad del encuentro, pero constituyó otra diferencia frente a lo que habría significado jugar en el Atanasio.
El impacto económico: una cifra de $2.000 millones
El traslado también abrió un interrogante sobre los ingresos que el club podía obtener por la venta de entradas.
En una publicación del 25 de noviembre de 2025, EL COLOMBIANO informó que Nacional estimaba dejar de percibir cerca de $2.000 millones por disputar el partido contra Junior en Ditaires, un escenario con capacidad aproximada para 12.000 espectadores, inferior a la del Atanasio Girardot.
La cifra fue presentada como una estimación del dinero que el equipo dejaría de recibir, no como una pérdida contable auditada. La diferencia de aforo, la demanda que generaba un partido de cuadrangulares y la imposibilidad de atender a todos los hinchas interesados explicaban la magnitud del impacto proyectado.
El caso de Nacional permite dimensionar una consecuencia concreta: cuando un club debe trasladar un partido de alta convocatoria a un estadio más pequeño, puede perder ingresos potenciales por boletería y afrontar dificultades para responder a sus abonados.
No significa que toda la cifra estimada corresponda necesariamente a una pérdida neta, pues para calcularla con precisión sería necesario conocer los costos operativos de cada sede, los ingresos efectivamente obtenidos, las devoluciones y los compromisos comerciales asociados al encuentro.
2026: el EDC vuelve a dejar a los dos equipos sin Atanasio
La situación se repite en este mes de octubre de 2026. El festival de música electrónica Electric Daisy Carnival (EDC), programado para el 10 y 11 de octubre, ocupa el complejo deportivo durante los días previos y posteriores necesarios para el montaje y desmontaje.
La afectación quedó reflejada en la programación de los dos clubes. Independiente Medellín debía recibir a Independiente Santa Fe por la fecha 13 de la Liga BetPlay II, pero el encuentro fue trasladado al estadio Metropolitano de Ditaires, en Itagüí, este lunes 5 de octubre.
Atlético Nacional, por su parte, tenía pendiente el compromiso frente a Deportes Tolima, correspondiente a la novena jornada. El partido, inicialmente previsto para jugarse en el Atanasio, fue trasladado también a Ditaires y quedó programado para este jueves 8 de octubre.
La Dimayor había advertido desde enero de 2026 sobre los problemas que pueden producirse cuando un organizador no entrega el estadio en las fechas acordadas. En ese momento, el partido de Nacional contra Jaguares, por la segunda fecha de la Liga I, fue reprogramado porque el escenario no fue entregado oportunamente, según el comunicado oficial del organismo.
Ese episodio es relevante porque evidencia un problema de coordinación entre los calendarios de los eventos y los compromisos deportivos. Sin embargo, el comunicado de la Dimayor no identificó en ese texto el espectáculo responsable, por lo que no es correcto atribuirlo a un concierto específico sin documentación adicional.
Con el EDC, en cambio, la relación es directa y está documentada: los dos equipos tuvieron que buscar otro estadio para disputar sus partidos de este octubre.
Ditaires, una alternativa que no reemplaza al Atanasio
Jugar en Itagüí permite que los clubes permanezcan cerca de sus sedes de entrenamiento y de sus hinchas. Sin embargo, Ditaires no ofrece las mismas condiciones de aforo que el Atanasio Girardot.
Esa diferencia afecta especialmente los encuentros con alta demanda de boletería. En el caso de Nacional contra Junior en noviembre de 2025, el club estimó en $2.000 millones los ingresos que dejaría de percibir por el cambio de sede. Para los partidos trasladados en octubre de 2026, el impacto económico dependerá de la boletería vendida, los compromisos de los abonos y los costos asociados a la operación en el escenario alternativo.
Hasta el momento, no hay una cifra consolidada y verificable que permita establecer cuánto dinero han dejado de recibir Nacional y Medellín por todos los eventos realizados desde 2024. Sumar las estimaciones de partidos distintos sin conocer sus condiciones comerciales produciría un cálculo especulativo.
También hay consecuencias para los aficionados. Los abonados deben conocer si sus entradas son válidas en el escenario alternativo, cómo se manejarán los cupos disponibles y qué opciones tienen quienes no puedan asistir. Cuando la capacidad es menor, la organización de los accesos y la asignación de localidades adquieren mayor complejidad.
La gramilla y la disponibilidad del escenario
Otro de los puntos de discusión es el estado de la cancha. La instalación de tarimas, estructuras y superficies para proteger el césped puede exigir trabajos adicionales antes de que se dispute un partido.
Sin embargo, tampoco es correcto afirmar que cada concierto deja la gramilla en mal estado. En febrero de 2025, después de que se cancelara un concierto de Shakira por el colapso de una parte de la estructura del techo, EL COLOMBIANO verificó que la cancha estaba en condiciones para recibir el partido entre Medellín y Llaneros. Aunque había sectores con marcas donde se había instalado la tarima, la gramilla se encontraba en buen estado para el encuentro.
Ese antecedente demuestra que el impacto debe evaluarse caso por caso. La ocupación del escenario puede generar restricciones logísticas, pero el deterioro de la cancha no se puede dar por hecho sin una inspección o un informe técnico.
La Alcaldía de Medellín ha explicado que el mantenimiento del césped exige labores permanentes de corte, aireación, cepillado, aplicación de arena y resiembra. La programación de eventos debe contemplar esos trabajos para que el escenario pueda responder tanto a las exigencias del fútbol profesional como a las de los espectáculos masivos.
Un debate sobre la planificación del fútbol y los eventos masivos
La discusión no consiste necesariamente en determinar si el Atanasio debe recibir conciertos o dedicarse exclusivamente al fútbol. Los espectáculos representan actividad cultural, económica y turística para Medellín. El interrogante es cómo garantizar que su programación no termine afectando de manera recurrente el calendario de los clubes que utilizan el estadio como local.
Los casos documentados permiten identificar consecuencias diferentes: en el DIM, aplazamientos relacionados con los conciertos de Shakira y Silvestre Dangond en 2025; en Nacional, el traslado a Ditaires del partido de cuadrangulares contra Junior por el montaje del espectáculo de J Balvin; y en octubre de 2026, la reubicación de los encuentros de ambos equipos ante Santa Fe y Tolima por el EDC.