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Con menos presupuesto, ¿cómo hacer más con menos en el deporte colombiano?

La reducción del presupuesto obliga a priorizar inversiones, buscar aliados privados y vigilar cada peso para evitar que los recortes frenen el talento nacional.

  • Tatiana Rentería es, hasta ahora, la última medallista olímpica de Colombia, en los 76 kg de lucha libre de París 2024. FOTO AFP
    Tatiana Rentería es, hasta ahora, la última medallista olímpica de Colombia, en los 76 kg de lucha libre de París 2024. FOTO AFP
hace 40 minutos
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La reducción de los recursos destinados al deporte colombiano obliga a replantear las prioridades, optimizar cada peso y buscar nuevas fuentes de financiación para sostener los procesos de formación y alto rendimiento. El desafío es evitar que la falta de presupuesto limite la participación internacional de los atletas y frene el surgimiento de nuevos talentos en las regiones.

Ante este panorama, EL COLOMBIANO consultó a dirigentes deportivos, entrenadores y deportistas para identificar los principales problemas y las alternativas que permitirían aprovechar mejor los recursos disponibles.

La ministra del Deporte, Juliana Gutiérrez Zuluaga, reconoció las dificultades que afrontan los atletas y aseguró que busca diariamente el respaldo de empresarios para financiar proyectos de infraestructura y alto rendimiento. También anunció una revisión de las federaciones para establecer cómo se invierten los recursos públicos y garantizar que lleguen a quienes los necesitan.

“Todos los días nos llegan las historias de Instagram, los alcaldes, los gobernadores, toda la gente, mínimo 20 deportistas diarios que están haciendo rifas, que están vendiendo lo que sea para poder ir a participar”, expresó la funcionaria.

Su declaración resume uno de los principales desafíos del sector: ¿cómo garantizar que los recursos, cada vez más limitados, se traduzcan en mejores condiciones para los deportistas y resultados sostenibles para Colombia?

El Ministerio del Deporte tuvo una apropiación inicial de $1,364 billones en 2024, que cayó a $464.366 millones en 2025. Para 2026, el presupuesto inicial fue de $496.087 millones. Son cifras nominales que muestran una reducción considerable frente a 2024, aunque deben analizarse junto con la ejecución presupuestal y las obligaciones de cada vigencia.

Para 2027, se ha reportado una asignación proyectada de $297.700 millones, frente a los cerca de $496.100 millones de 2026. La cifra debe distinguirse de la apropiación definitiva que resulte del trámite presupuestal.

Ante este escenario, el Gobierno de Abelardo de la Espriella deberá explicar cómo protegerá los programas prioritarios, mientras el Ministerio tendrá que demostrar que los recursos disponibles se utilizan con eficiencia.

No se trata solamente de conseguir más dinero. También es necesario determinar qué inversiones producen mejores resultados, cuáles necesitan ajustes y qué programas no pueden interrumpirse sin comprometer el futuro deportivo del país.

La financiación del alto rendimiento debe considerar los resultados históricos, las posibilidades de clasificación internacional, los costos de preparación y la capacidad de formar nuevos talentos.

Levantamiento de pesas: Colombia tiene una trayectoria olímpica destacada. La inversión debe priorizar a los entrenadores, la preparación física, la nutrición, la medicina deportiva y el relevo generacional.

Ciclismo: el BMX, la pista, la ruta y otras modalidades ofrecen diferentes oportunidades competitivas. Se necesitan equipamiento, concentraciones selectivas y formación juvenil.

Atletismo: por la variedad de pruebas, permite detectar talentos con diferentes capacidades físicas. La prioridad debe ser mejorar la preparación regional y la participación internacional.

Gimnasia: la medalla olímpica de Ángel Barajas en París 2024 evidenció el potencial colombiano. Mantener entrenadores y aparatos especializados resulta fundamental.

Lucha, boxeo, natación y otras disciplinas: requieren financiación diferenciada, según sus necesidades técnicas y sus posibilidades de alcanzar resultados internacionales.

Colombia obtuvo cuatro medallas en los Juegos Olímpicos de París 2024 y terminó segunda en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2026. Estos resultados demuestran que el potencial competitivo está distribuido entre varias disciplinas.

Sin embargo, concentrar todos los recursos en los deportes con más medallas sería un error. También se debe proteger la formación de jóvenes, el deporte paralímpico y las disciplinas que necesitan tiempo para consolidarse.

La revisión anunciada por la ministra puede contribuir a mejorar el uso de los recursos, siempre que se traduzca en resultados verificables.

Cada federación debería presentar presupuestos detallados, contratos, gastos de viaje, planes de preparación y metas deportivas. El Ministerio, por su parte, tendría que publicar cuánto dinero entrega, qué actividades se financiaron y cuáles fueron los resultados.

También es necesario distinguir entre una irregularidad financiera, una deficiencia administrativa y un resultado deportivo adverso. No ganar medallas no significa necesariamente malgastar el dinero, pero ejecutar el presupuesto tampoco garantiza una buena preparación.

La financiación podría organizarse en tres componentes: recursos básicos para mantener los procesos, asignaciones adicionales según el potencial competitivo y un fondo de contingencia para atletas que consigan clasificaciones inesperadas o necesiten apoyo urgente.

¿Cómo conseguir más con menos?

La búsqueda de financiación privada que plantea la ministra del Deporte, Juliana Gutiérrez Zuluaga, puede complementar los recursos públicos mediante alianzas empresariales para financiar la preparación internacional, el equipamiento, la atención médica y los programas juveniles. Estos aportes deben tener objetivos claros, resultados medibles y controles transparentes, sin reemplazar las obligaciones del Estado. Otra alternativa es fortalecer la cooperación entre el Ministerio, las gobernaciones, las alcaldías y las universidades para compartir escenarios, entrenadores, laboratorios y servicios médicos. Antes de construir nuevas instalaciones, es necesario priorizar la recuperación y el mantenimiento de las existentes. También se debe proteger el deporte escolar, las escuelas de formación y las competencias juveniles, pues allí se encuentran los futuros talentos del país. Finalmente, cada inversión debe evaluarse por sus resultados: cuántos deportistas reciben apoyo, cuántos pueden competir y qué avances consiguen.

La clave no es solamente gastar menos, sino aprovechar mejor cada peso para ampliar las oportunidades y fortalecer el rendimiento deportivo colombiano. Además, el Ministerio debería establecer convenios de financiación de varios años con empresas y entidades territoriales, para evitar que los deportistas dependan de ayudas ocasionales o tengan que recurrir a rifas para competir. Con una planificación anticipada, controles a las federaciones y una distribución de recursos basada en criterios técnicos, Colombia podría reducir gastos innecesarios, garantizar mayor continuidad en los procesos de preparación y concentrar la inversión en las necesidades reales de los atletas.

Distribución para orientar la inversión

Los recursos de inversión disponibles podrían distribuirse de manera orientativa así: 35 %: preparación y alto rendimiento. 25 %: formación deportiva y deporte escolar. 20 %: mantenimiento y adecuación de escenarios. 10 %: deporte paralímpico e inclusión. 5 %: fondo para contingencias deportivas, y 5 %: seguimiento, evaluación y fortalecimiento de la gestión. Estos porcentajes no corresponden a una distribución oficial y tendrían que ajustarse según los compromisos vigentes, los costos reales y los recursos efectivamente disponibles. La clave sería evitar una repartición automática entre federaciones y evaluar cada inversión por su impacto deportivo y social.

El reto: que los deportistas no dependan de las rifas. Las declaraciones de la ministra ponen sobre la mesa una situación que exige respuestas concretas. Un deportista que se prepara durante años no debería depender de rifas o de la venta de sus pertenencias para representar al país.

La financiación privada puede ayudar, pero necesita continuidad. Los controles a las federaciones deben traducirse en transparencia y mejores resultados. Y el Gobierno debe explicar cómo distribuirá los recursos limitados sin comprometer la formación de nuevas generaciones. Colombia tiene disciplinas con potencial internacional y atletas capaces de competir al máximo nivel. El desafío consiste en respaldarlos con criterios técnicos, planificación y seguimiento. Cuando el presupuesto escasea, priorizar es inevitable. Pero cada decisión debe estar sustentada en datos, y cada peso invertido debe producir beneficios verificables para el deporte colombiano.

Bloque de preguntas y respuestas:

¿Cómo puede Colombia hacer más con menos recursos para el deporte?
El país debe priorizar las inversiones con criterios técnicos, fortalecer la planificación y evaluar los resultados de cada peso destinado al deporte. También puede optimizar el uso de escenarios existentes, compartir servicios médicos y de preparación, y establecer alianzas con empresas y entidades territoriales.
¿Qué disciplinas deportivas deberían tener prioridad en la distribución del presupuesto?
La inversión debe considerar los resultados históricos, las posibilidades de clasificación internacional, los costos de preparación y la formación de nuevos talentos. Disciplinas como levantamiento de pesas, ciclismo, atletismo y gimnasia tienen potencial competitivo, pero también es fundamental proteger el deporte paralímpico, las escuelas de formación y las modalidades que necesitan tiempo para consolidarse.
¿Qué medidas se necesitan para garantizar que los recursos lleguen a los deportistas?
Es necesario fortalecer los controles a las federaciones, exigir presupuestos detallados y publicar los resultados de las inversiones. Además, se deben establecer alianzas de financiación a varios años con empresas y entidades territoriales, para garantizar la continuidad de los procesos y evitar que los atletas dependan de rifas o ayudas ocasionales para representar a Colombia.

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