Pico y Placa Medellín
viernes
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Las vivencias durante el festejo del triunfo ante Junior, en una jornada marcada por el drama. Para muchos, el adiós.
Cuando el capitán Alexis Henríquez levantó la copa de campeón, un destello de fuegos artificiales iluminó el Atanasio Girardot donde 44.707 aficionados acababan de poner a prueba la fortaleza de sus corazones.
Los abrazos en las tribunas y en la cancha se repetían, pues era el sello de una campaña en la que el último examen resultó exigente y dramático, que comenzó con el gol del juvenil Marlos Moreno en el primer minuto y cerró con la inspiración de Franco Armani en la definición desde los 12 pasos.
El meta argentino, como lo había hecho en la final de 2014-1 ante el mismo rival, tapó dos lanzamientos desde el punto penalti para el triunfo por 3-2, luego del 1-0 en los 90 minutos reglamentarios en los que el conjunto verde no encontró su mejor fútbol.
Después de su hazaña al detener el remate de Gustavo Cuéllar, Armani corrió por la cancha perseguido por la mayoría sus compañeros que solo lo alcanzaron cuando, de rodillas, el guardián verde agradecía al ser supremo. Luego comandó el grupo...