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Cultura | PUBLICADO EL 27 mayo 2022

Una historia de las librerías itinerantes de Medellín

Peregrina Libros e Ítaca Libros pasean por la ciudad para llevar esos otros universos, gestan conversaciones y preguntas.

  • Rodnei Casares ideó Ítaca Libros tras participar en la Fiesta del Libro y la Cultura. También es editor. FOTO Cortesía
    Rodnei Casares ideó Ítaca Libros tras participar en la Fiesta del Libro y la Cultura. También es editor. FOTO Cortesía
  • Una historia de las librerías itinerantes de Medellín
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  • Una historia de las librerías itinerantes de Medellín
  • Rodnei Casares ideó Ítaca Libros tras participar en la Fiesta del Libro y la Cultura. También es editor. FOTO Cortesía
    Rodnei Casares ideó Ítaca Libros tras participar en la Fiesta del Libro y la Cultura. También es editor. FOTO Cortesía
  • Una historia de las librerías itinerantes de Medellín
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  • Una historia de las librerías itinerantes de Medellín
Por Mario Cárdenas

Las librerías han cambiado de rostro: pasaron de ser puntos de comercio a espacios culturales que invitan al diálogo más allá del tránsito esporádico. En Medellín, dos librerías hacen de ir de un punto a otro su rasgo singular. Cada una lleva en su nombre el significado de su trabajo: Peregrina Libros, a cargo de María Camila Cardona, suma al rasgo itinerante la arqueología de libros como herramienta de su desplazamiento; e Ítaca Libros, diseñada por Rodnei Casares, se desprende de su sede habitual para hacer viajes a otras librerías de la ciudad y de Antioquia.

Una de las ideas más convencionales que tenemos de las librerías es su espacio físico, que en la mayoría de los casos es fijo, y se vuelve un lugar que al ser visitado le da sentido. Las librerías ofrecen actividades que cruzan sus propósitos, muchos de ellos alrededor del libro, pero también de las posibilidades comunitarias que se desprenden de los libros y su lectura. Por eso, además de dar espacio a charlas y presentaciones de libros, las librerías se muestran de otros modos. Son espacios para talleres, agendan encuentros colectivos para tejer y conversar sobre lecturas, dan lugar a proyecciones de cine y charlas sobre temas políticos, lanzan discos, invitan a un asado o una noche de pizza.

En la pandemia muchas librerías sortearon con lo que tenían a la mano el cierre de sus espacios organizando catálogos virtuales y afianzando sus redes digitales. Esta era una forma de sostener su actividad, ante la imposibilidad de que lectores y compradores pasaran por sus lugares. Estos cambios, y otros derivados de los últimos años de contingencia, aceleraron los roles de las librerías e hicieron que se diversificaran sus imaginarios hasta posibilidades más fluidas que les permiten habitar y circular en espacios fuera de su ecosistema habitual. Son los casos de las librerías de María Camila y Rodnei.

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Hace seis años Rodnei Casares, experimentado librero y uno de los editores de la editorial venezolana Libros del Fuego, llegó a Medellín como unos de los invitados al primer Salón de editoriales independientes de la Fiesta del Libro y la Cultura. Gracias a esta participación, Casares, viajero curioso, hizo de la ciudad su hogar y una de las sedes para su editorial. Durante sus primeros años aquí, desempeñó varios oficios, los cuales le permitieron conocer el tejido del sector librero. En ese descubrimiento, y largas charlas con libreros de la ciudad, Rodnei se preguntó por la falta de un tour que uniera las librerías. Una pregunta que sería la idea para realizar los tours Ítaca. “Una de las cosas que hice cuando recién llegué a Medellín fue conocer a Medellín a través de sus librerías, en ese andar como librero me di cuenta que en Medellín hay más de 100 librerías”. Una cantidad que puede ser una lista más grande de lo que se cree, pero que él y los viajeros que acompaña en el recorrido han ido descubriendo entre particulares detalles. El viaje con Ítaca hace que cada estación sea un encuentro comunitario y la experiencia sea un tránsito colectivo en el que se van uniendo puntos entre librerías y lectores que pueden acceder a espacios informales como capacitaciones sobre el oficio librero y talleres de edición y encuadernación.

María Camila Cardona, creadora de Peregrina Libros, es comunicadora social y Magíster en Hermenéutica Literaria, con una amplia experiencia en investigaciones sobre la historia de la edición y el libro en Colombia y América Latina. Desde hace unos años plegó su formación académica hacia su experiencia en el ecosistema de los libros y sus diversas actividades de promoción de lectura. Con estas preocupaciones pasó de la búsqueda e investigación a la venta de libros leídos, que circulan, se hacen visibles y llegan a nuevos lectores. La itinerancia en Peregrina Libros está tejida en los propósitos de esta librería siempre en formación. “Yo quería desde un principio hacer una librería que se moviera”. Una librería que se mueve con sus libros a la vez que se encuentra con otros. Algo que María Camila subraya con su vocación de arqueóloga, que entiende cómo a través de todas las formas posibles de presentar una librería se extienden maneras de acercar libros a nuevos lectores. “Ahora hay una generación de lectores que no entiende la librería como un espacio estático”. Un espacio que puede ser virtual o se puede desdoblar en una plaza, en una feria de artes, o tener lugar en toda la sala de un apartamento de un último piso de un edificio. Para María Camila es importante sacar los libros de las redes de circulación habitual, darles otros lugares y presencias, por esta razón le gusta “ir con los libros a espacios en los que muchos no esperan ver libros” e integrarlos entre otros objetos y públicos. Esto último es otra de las intenciones de Peregrina, ser “un espacio para formar redes, no solo de libros, de personas, redes que dan movimientos”.

Desplazarse por la ciudad a través de los puntos que unen a una librería con otra es la posibilidad que se brinda desde Ítaca como guía. “En las rutas caminando, no solo es ir de una librería a otra sino conocer los barrios y sus arquitecturas, atravesar zonas distintas”, describe Rodnei, quien, además, invita a historiadores, fotógrafos y caminantes al tour. De esa forma, mientras se recorre de un punto a otro, se les cuentan a los viajeros historias no solo de las librerías visitadas sino de aquellas que ya no están, alternadas con historias de las calles y barrios. “No solo nos detenemos en las librerías sino que hacemos unas conversaciones entre lectores por los lugares. Pensar y recordar los lugares que no existen y, por supuesto, las librerías que ya no están y están ocupadas por otros negocios”. Así el viaje busca leer y relacionarse de otro modo con la ciudad. Un tour por librerías, que es a su vez una manera de hacer cartografía en el presente y la memoria de la ciudad. De modo que el viaje es todo un descubrimiento de librerías escondidas, muchas que no están en el mapa, y las que fueron importantes en otros años.

Antes de que Peregrina Libros iniciara labores, María Camila creó Carbonero Libros, un primer proyecto que nació con una especial preocupación por el rescate, la investigación e historia de la literatura colombiana. Ella lo dice: “Mi gran sueño con Carbonero y Peregrina es seguir la metáfora del Carbonero, que es referencia a un árbol citado en un poema de José Manuel Arango. Tomar la metáfora de la raíz y la sombra, de la tradición y la sombra, y de ahí hacer un peregrinaje. Y seguí jugando con estas dos ideas”. Ideas y metáforas de un trabajo que hace como una nueva manera de trabajar con libros leídos, sin dejar de lado la comercialización, y entendiendo que más allá de que el libro sea una mercancía es un artefacto político, “un objeto simbólico y material que tiene como gran característica su movilidad”. Y ahí está su valor rodante, que trasciende la propiedad exclusiva y se abre a ser una posibilidad para muchos lectores.

Los tours de Ítaca les permiten a los lectores conocer de cerca los procesos de las librerías, establecer diálogos con los libreros en los que se revelan detalles de su oficio que no están al alcance del público ocasional, y ver diferencias, muchas de ellas mínimas, que existen entre una y otra librería. Además, cada tour es un viaje por la ciudad, esto les ayuda a los viajeros reconocer lados que son poco visibles, y que escapan del registro oficial. “En mi experiencia como librero por más de 20 años he visto mucho la librería con un foco en lo comercial, pero a mí siempre me ha interesado la formación, el aprendizaje sobre el oficio librero, incluso discutir otros procesos como la edición”. Esto último es algo que Rodnei organiza con los libreros buscando afianzar conexiones, permitiendo de paso que los visitantes accedan a esa arquitectura no visible que sostiene la venta de libros. Además de los tours, Rodnei ha organizado viajes por algunos municipios del Oriente, con el propósito de llevar nuevos lectores por territorios donde son menos visibles sus librerías. “Mucha gente cree que el oriente no hay librerías. Pero hay librerías con propuestas preciosas”. Estas son visitadas en viajes en buses que hacen varias paradas entre los municipios como El Retiro, La Ceja y Llanogrande.

Para María Camila, al igual que para Rodnei, “La librería puede ser de muchas maneras”. Desde ambas librerías se impulsa el trabajo y no la competencia, se anima que los lectores y libreros se acerquen y visiten otras. Bien lo dice María Camila “Parte de la reconfiguración que hay en el ecosistema del libros es la creación de comunidad” una comunidad que abre, más allá de diferencias y las distancias que hay en la ciudad, a lectores, a los libreros y sus librerías

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