Cuando en el año 2003 el maestro Jaime Llano González cumplió cinco décadas de trabajo artístico y de difusión de la música colombiana, el cronista Sergio Villamizar lo llamó “el organista de las manos de seda”.
El autodidacta antioqueño llegó a ser el director artístico de Sonolux por cerca de 20 años y el amor por la música, siempre lo dijo, se lo debía a su madre.
Llano González acompañó a los más destacados intérpretes de la canción andina colombiana en presentaciones en vivo y en grabaciones con duetos, tríos y grupos musicales. Dejó más de 62 trabajos en disco compacto de amplia versatilidad, en especial de la música colombiana. Y compuso unas 70 canciones en ritmos de pasillo, bambuco y demás ritmos de la región, entre las que sobresalen...