Para nadie es un secreto que los animales cada vez están tomando un papel más protagónico en las conversaciones de la ciudad, por eso que la Universidad de Antioquia haya tomado la decisión de que cualquier persona que ingrese al campus, llámese estudiante, profesor, personal administrativo o visitante, pueda estar acompañado de su perro de apoyo emocional, no es para nada extraña.
De hecho, ya son varias las instituciones de Medellín que han adoptado estas medidas, la Universidad CES, la UPB o Eafit son algunas de ellas, y aunque cada una tiene sus propias reglas, son bastante similares entre sí. Por ejemplo, todas tienen un protocolo que habla de los requisitos que deben cumplir las personas que quieran acceder a este beneficio, y de las responsabilidades que tienen como tutores una vez estén aprobados los ingresos. Sin contar con que también todas han incluido estrategias de educación dentro de la comunidad educativa respecto al tema.
Pero cabe aclarar que el hecho de que alguien pueda ingresar a alguna de estas universidades con un animal de apoyo emocional no significa que pueda ingresar con un animal de compañía.
Es decir, la denominación de animales de apoyo emocional, según le explicó la psicóloga Sara Beuth Álvarez, una de las directoras de Latimos Bocalán Colombia, a EL COLOMBIANO en una oportunidad anterior, se le da a “aquellos que tienen una educación básica y actúan como pilar de una persona que cuenta con un certificado expedido por un psicólogo o por un psiquiatra, en el cual se legitima que realmente necesita a un animal de apoyo emocional debido a diferentes circunstancias mentales”.
Mientras que los denominados animales de compañía están definidos por el Ministerio de Salud y Protección Social como aquellos “perros y gatos destinados a brindar —como su nombre lo indica— compañía, guía, protección y apoyo” al hogar en el que vive y que vela por sus cuidados.
Y es que la interacción humano-animal que empezó desde la prehistoria ha mostrado grandes beneficios a las personas, pero de una forma especial a aquellas diagnosticadas con depresión y ansiedad, que son algunas de las razones por las que en la Universidad CES tomaron la decisión de implementar su protocolo.
“En el 2022 en la universidad empezamos a recibir unos informes que hablaban de que estaba siendo muy recurrente el tema de la ansiedad y la depresión en los estudiantes, y que una de las formas que habían encontrado para canalizar estas dos condiciones era pasar tiempo con sus animales de compañía, entonces, recibimos estos informes, hablamos con los estudiantes y ahí empezamos a trabajar en la creación de un protocolo que les permitiera venir con ellos, pero basados en un diagnóstico médico verificable”, comentó Daniela Cardona Aristizábal, líder de Promoción Social de la Universidad CES.
Algo similar ocurrió en la UdeA, pues tal y como lo señaló el vicerrector, Élmer Gaviria Rivera, para adaptar los espacios de la Alma Máter a las nuevas realidades sociales del país y del mundo, tuvieron en cuenta las reiteradas solicitudes que les llegaban para que el acceso de animales fuera posible en este lugar, y la participación de todos los actores que podían hacer aportes desde diferentes puntos de vista para resolver y viabilizar el ingreso, como los representantes de las direcciones Jurídica y de Bienestar Universitario, de la Vicerrectoría Administrativa, de las facultades de Ciencias Agrarias, Medicina, Derecho y Ciencias Políticas, que determinaron que el protocolo solo estaría activo para perros.
Además, en la construcción de este documento llama bastante la atención, y de forma positiva, el hecho de que, primero, hayan tenido en cuenta las secciones del Código de Policía que regula las obligaciones de las personas con los animales de compañía, y demás legislación vigente sobre el tema. Segundo, que hayan sido persistentes en cuanto a que en la universidad debe tener condiciones que les garanticen a los perros todas sus libertades de bienestar animal, su salud y su comportamiento. Tercero, que incluyan aspectos éticos y morales para que se respeten las individualidades de los perros autorizados a ingresar.
Esto, según Juliana Barberi, coordinadora del Programa Sociojurídico de Protección Jurídica a los Animales, de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la UdeA, porque “nos encontramos muchas veces con una construcción de que los animales tienen que comportarse de acuerdo con unos parámetros que establecemos los seres humanos, desconociendo que cada uno de ellos es un individuo con unas necesidades e intereses propios”.
O sea, no hay que olvidar que los perros ladran; hacen sus necesidades básicas y que es obligación del tutor recogerlas o limpiarlas; que pueden no soportar las caricias de todo el mundo; que a mucha gente incluso puede que no le caigan bien, pero que estas acciones que se implementan están pensadas para la buena convivencia comunitaria, por lo que es imperativo seguir los requisitos y los protocolos con rigurosidad, ya que ellos garantizan el bien del perro y su tutor, de los espacios, de las demás personas presentes en el campus, o de las otras especies que lo habitan para que no se generen discordias o debates en cuanto a las rutinas académicas tradicionales.
“Hay un vínculo afectivo muy poderoso con los animales con los que uno convive, un vínculo de dependencia, pero este protocolo existe para que los responsables se planteen si es estrictamente necesario para su vida y para su bienestar asistir a la universidad con su perro o si solo se trata de un capricho, porque ese vínculo no es una razón para exponer al animal a situaciones a las que no está acostumbrado y que no le van a hacer bien, o para pasarse la ley por la galleta y buscar un certificado falso que va a perjudicarlo, por eso nuestro llamado como programa es: ‘Solicite el protocolo solo si es necesario, si su vida, su desempeño académico y su bienestar dependen de la compañía de su perro’, porque tenemos que ser conscientes de la responsabilidad que tenemos con la convivencia comunitaria”, concluye Barberi.
Requisitos para ingresar a la U con un animal de apoyo emocional
Aunque cada institución tiene su propio protocolo, todas tienen requisitos similares:
* Documento de identidad del tutor.
* Certificado expedido por un psicólogo o un psiquiatra para este fin , además debe ser verificable.
* Carnet de vacunas del animal actualizado.
* Certificado de adiestramiento del animal.
* Hacer una solicitud formal ante la universidad.
* Asistir a citas de validación.
* Asumir (el tutor) toda la responsabilidad del animal de apoyo emocional dentro de la universidad una vez sea aprobado su ingreso.
Ramona y Silvio
Cabe recordar de Ramona, de raza mestiza y Silvio, un labrador retriever, dos perros que recibieron mención especial por el proyecto en el que participaron: Perro de Asistencia, el cual otorgó adiestramiento durante más de un año por parte de estudiantes y docentes de los programas de Psicología, Fisioterapia y Medicina Veterinaria y Zootecnia dela Universidad CES en Alianza con la institución Latimos – Bocalán Colombia, ya que por primera vez en Colombia dos animales de este tipo fueron para la universidad y se graduaron con honores.
“Como parte del ejercicio académico de nuestra universidad, desarrollamos actividades que aportan a mejorar la calidad de vida de la comunidad. Por esto, hoy haremos entrega en esta ceremonia de un reconocimiento a Silvio como Perro de servicio para niño con autismo, y a Ramona como Perro señal para una persona sorda”, explicó en ese momento el doctor Jhon Didier Ruiz Buitrago, decano de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad CES.
Por último, aquí puede consultar el protocolo de la UdeA, y aquí el de la Universidad CES.