En el colegio al Recomendador de libros de la Fiesta del Libro no le gustaba leer. Le daba jartera que lo obligaran con un texto y que le pidieran un resumen. Eso no era para él. Hasta que un día llegó una obra de Édgar Allan Poe y él se encantó y se leyó tantas otras como pudo del escritor.
Luego llegó Julio Cortázar, porque era el traductor de los libros que leyó de Poe. Y entonces siguió con el autor argentino y leyó tanto como pudo de él. Eduardo Pastrana estaba encantado, feliz. Ya se consideraba un lector.
Ahí empieza todo. El recomendador recomienda libros en la Fiesta desde su vivencia personal. Aunque primero hay que conversar, dice, para poder ayudar a las personas a encontrar el camino, y que no le tengan miedo a la lectura: pregunta...