Fernanda Trías nació en Uruguay, pero vive en Bogotá hace 11 años y es profesora en la Maestría de Escritura del Instituto Caro y Cuervo. Esta es su tercera visita a la Fiesta del Libro y la Cultura, una feria que no deja de sorprenderla cada año.
Hace poco –en 2025– resaltamos el galardón que recibió por su novela El monte de las furias, el premio Sor Juana Inés de la Cruz, un libro que como ella misma dice, nació en Colombia, al igual que la mayoría de los cuentos que publicó con la editorial española Páginas de Espuma titulados Miembro fantasma.
Otros de sus títulos son las novelas Cuaderno para un solo Ojo, La Azotea, la Ciudad Invencible, Mugre Rosa y otro libro de cuentos: No soñarás flores.
Fernanda conversó con EL COLOMBIANO sobre la escritura, su vida en Colombia, los autores uruguayos que debemos conocer y más.
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¿Cuál fue esa primera sensación cuando llegó por primera vez a la Fiesta del libro?
“Fue Maravillosa. Además, ayer iba a entrar y no me animaba a entrar porque dije, ¿cómo voy a entrar así sin pagar? y sí, solo entra. Perdés la costumbre de que se pueda entrar directamente a un espacio público que además sea en el Jardín Botánico. Me parece tan mágico. La luz cómo se filtra entre los helechos, es realmente un espacio donde tú entras y te transportas a otro lugar maravilloso”.
Y Fernanda tiene muchos lectores aquí en Medellín, ¿cuál ha sido la sensación con la gente? además porque hay un cercanía especial con los lectores en esta fiesta...
“Es una cercanía muy horizontal. Eso me encantó. Tuve mi primera charla en La Casa de la Imaginación, que también es un espacio muy lindo porque está como adentro de los árboles y enseguida que se terminó la charla, ya estabas ahí, al lado de los lectores que se acercaron con los libros para que les firmara. Y fue muy lindo. Para mí siempre es muy lindo. Ya llevo once años viviendo en Colombia, pero no vengo tanto a Medellín y siempre es una gran sorpresa y una gran alegría darme cuenta de que tengo lectores en Medellín y de pronto sentir ese calor de la gente y que me vengan a decir lo que sintieron cuando leyeron los libros, es muy lindo”.
¿Qué le ha dado Colombia en todos estos años viviendo en nuestro país?
“Muchas, muchas cosas. Para empezar, me regaló un libro que es mi novela del año anterior, que se llama El Monte de la Furia y que está inspirada cien por ciento en las montañas, en los cerros orientales de Bogotá, pero que no puedo evitar ahora mirando el paisaje de Medellín que es más exuberante, pero la montaña sí se parece. Y esa sensación es El monte de la furia. Para un escritor es increíble que te haya regalado todo un imaginario para construir una novela entera. Pero además, doy clases de escritura creativa en el programa de la Maestría del Instituto Caro y Cuervo y antes estuve en la Universidad de los Andes como escritora en residencia dando talleres y antes tuve mi primer trabajo en la Universidad Nacional todo eso me ha regalado muchísimos vínculos con jóvenes escritores que ahora muchos ya son publicados, ya han ganado premios y eso genera una comunidad muy fuerte, son lazos afectivos en torno a lo que amamos, que es la escritura y la lectura y los libros”.
Hace poco falleció el músico uruguayo Ruben Rada, estuvo por acá Jorge Drexler y se ve más la cultura uruguaya...
“Uruguay tiene mucha cultura, tiene muchas cosas interesantes en música, tiene muchísimo en literatura también, por supuesto. Además somos un país de poetas, mujeres. Siento que la narrativa uruguaya está empezando a circular más. Colombia nos quiere, es decir, invita a muchos uruguayos, de hecho a la Fiesta del Libro ahora va a venir Eugenia Ladra, que es una escritora joven y con un libro que tiene muy lindo que se llama Carnada, pero también invitan Ramiro Sanchiz, que es un gran escritor uruguayo que escribe ficción especulativa. Aquí también creo que hay un diálogo, así que creo que se están trazando puentes. Lo que pasa es que siendo un país tan pequeño es más difícil. Nos faltan recursos. Uruguay tiene tres millones y medio de habitantes”.
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Su más reciente lanzamiento se llama El miembro Fantasma. Este es un libro de cuentos, son diez en total, en los que se habla de esa resistencia a la pérdida. Pero antes de tocar el tema quiero resaltar que fuiste traductora de textos médicos...
“Por quince años o muchísimos más, traducía todos los materiales de divulgación del Ministerio de Salud de California, que como obviamente es un estado bilingüe con tanta población hispana, todo se tenía que traducir obligatoriamente al español. Entonces, bueno, así estuve más de quince años traduciendo y aprendí muchísimo. Sabes que además es como una profesión frustrada. La medicina”.
¿Le gusta la medicina?
Traducir textos médicos implica entender de lo que se está hablando...
“Claro, primero lo tenés que entender para poder después pasarlo a un lenguaje que sea comprensible, porque eran textos para divulgación general. Entonces, aunque aprendí muchísimo y tal vez durante unos cuantos años, pensé que estas dos áreas de mi vida, que era la traducción médica y la literatura, no tenían nada que ver. Y poco a poco me di cuenta que no, al contrario, había muchísimo de la medicina que yo después podía utilizar de distintas maneras, Pero me llevó un tiempo, no fue inmediato que lo empecé a usar. Yo creo que en Mugre Rosa, mi novela, en la que hay un personaje que es un niño que tiene un síndrome raro específico, que es un síndrome genético. Se llama síndrome de Prader-Willi y ocurre un caso en un millón”.
Conocer ese síndrome le ayudó a la hora de escribir el libro...
“Yo lo descubrí traduciendo, luego lo investigué más a fondo para poder construir este personaje. Pero ahí es donde empecé a entender en esta novela –la empecé a escribir en 2018– que que yo tenía un bagaje que debía utilizar a mi favor. Miembro fantasma se llama así –aunque no todos los cuentos hablan de temas médicos– lo utilizo en el sentido de que el miembro fantasma es ese síndrome que se produce en una gran cantidad de personas que sufren una amputación, que siguen sintiendo el miembro ausente como presente entonces y en ese miembro ausente se hay sensaciones físicas concretas y me interesó mucho investigarlo porque en realidad es un síndrome neurológico, es el cerebro que sigue sintiendo la presencia, es el cerebro que todavía no ha readaptado la representación que tiene de sí mismo, del cuerpo. Eso sin duda es fascinante, porque demuestra lo poco que sabemos sobre el cerebro y y la relación entre el cerebro y el cuerpo. Y por otro lado es terrible y supremamente doloroso. Ahí lo quise pensar más allá del síndrome físico en sí mismo, todos tenemos miembros fantasmas que de alguna manera seguimos sintiendo ausencias como presencias y ahí se vinculaba con temas míos de toda la vida, que tienen que ver con el duelo, con las relaciones interpersonales, con las pérdidas familiares, personales o colectivas. También de maneras de vivir, de mundos que ya no, que ya no son”.
Estos cuentos los tenía juntos y pensó en unirlos o los tenía sueltos y fueron encajando...
“Tenía escritos algunos, unos pocos, pero empecé a sentir que pertenecían a una misma constelación, que empezaban a pertenecer a un mismo universo. Pienso en el miembro fantasma, porque un personaje específico de uno de los diez cuentos, es alguien que por su diabetes le han amputado dos dedos y un pie y entonces a partir de ahí doy con el concepto del miembro fantasma, pero en realidad esto es lo que une estos que tengo, que eran unos pocos. Y a partir de que entiendo el tema, es casi como si se hiciera un clic que empieza a producir más”.
¿Cómo es el proceso de Fernanda para el cuento? Imagino que es muy distinto para el de la novela...
“Sí, es bastante distinto porque la novela se aparece como una imagen misteriosa que yo debo explorar y que esa exploración me puede llevar años para descubrir de qué va esta historia realmente, cuál es la trama de esta novela que con el cuento no me pasa porque con el cuento es una iluminación, es como un fogonazo donde prácticamente lo veo completo, O sea, no veo los detalles, por supuesto, solo los voy descubriendo. Luego hago un trabajo que me permite entenderlo más, porque a mí me gustan mucho los cuentos de personaje, donde el personaje tiene que ser complejo, porque estoy analizando emociones humanas. Entonces a lo largo de la escritura voy entendiendo mejor mi personaje y lo voy complejizando más, lo voy engordando para que realmente vos sientas lo que a mí me gusta cuando leo y ese personaje tiene que ser una persona, tiene que existir, no puede ser producto de la imaginación”.
Miembro fantasma habla de pérdida, de resitencia a esa pérdida, funciona como metáfora, pero siento mucha más profundidad, es una pérdida en muchos frentes que no tienen por qué se tristes...
“Creo que hay algunos temas que se repiten. Hay algunas mujeres que lidian con determinados problemas y hay escritores y escritoras que están luchando, que luchan con los propios fantasmas, que tienen que ver con el éxito y con la escritura misma. Pienso que la escritura también nace de esos miembros fantasmas que llevamos. Hay algunos cuentos que van más a mis experiencias de infancia, hay distintos temas, yo creo que en parte porque yo estaba pensando en este concepto de las ausencias que se sienten como presencias acechantes... Ahí se van dando esta diversidad de temas, pero están unidos, digamos, por la sensación. A mí me gusta mucho la construcción de personaje y el trabajo de la psicología de los personajes, eso es algo que disfruto. Siento que estamos constantemente hechos de contradicciones, de capas. Cada uno es un mundo y a mí lo que me gusta es sumergirme en ese mundo y ir viendo de qué está hecho ese personaje, y cuanto más siento que cuanto más capas yo le puedo agregar de la complejidad psicológica de ese personaje, es que los vuelve más y más de carne y hueso. También hay mucho del trabajo con la memoria, cómo recordamos todo lo que hemos olvidado, qué nos conviene olvidar, qué cosas querríamos recuperar y se nos escapan. En ese sentido creo que tengo una fuerte tendencia a tratar de bucear en las profundidades de lo que antes se llamaba el alma humana, que ahora no está de moda decirlo así”.
Recomiendas leer los cuentos en orden o se pueden saltar...
“El orden es un camino posible que está pensado por mí. También lo conversé con el editor, que de alguna manera te va llevando por unos ritmos, por unas intensidades, empieza más suave y va subiendo de intensidad, entonces tiene un sentido. Digamos que no están puestos así porque sí. Luego hay mucha gente que no lo lee en orden. Hay muchos que empiezan por el cuento que da título al conjunto, pero hay muchas maneras posibles de leer los libros de cuentos. Yo creo que el trayecto que el escritor te propone tiene un sentido”.
¿Cómo sientes que está en este momento América Latina en cuanto a sus mujeres escritoras?
“Bueno, en cuanto a visibilidad, nunca estuvimos mejor. Es triste poder decirlo así, pero es cierto. Y eso también hay que celebrarlo, pero luego, de ahí a creer que es una batalla ganada, es distinto. Hace poco yo estaba leyendo un estudio que salió en España, que obviamente hablaba del mercado editorial español. Pero si el mercado editorial español se supone que es el más, aún así, había una gran desequilibrio en términos absolutos de cantidad de libros de mujeres que se publicaban y lo mismo con el tema de los premios literarios, que ya sabemos que tanto el Premio Nobel como el Premio Cervantes están, pero muy lejos, un 30 % para mujeres podría decir, pero hay algunos otros premios importantes que, por ejemplo, nunca todavía –hasta el día de hoy– lo ha ganado una mujer. Entonces, yo sí creo que hay que celebrar los avances, pero no bajar la guardia y seguir este pensando en que en que tenemos que acercarnos a una mayor equidad”.
¿Cómo es el proceso de Fernanda Trías a la hora de escribir?
“Fíjate que yo empecé escribiendo cuando era joven y empecé con mis primeros libros y era imposible que me hicieras trabajar, escribir de día. Yo empezaba a escribir de noche y era totalmente nocturna, pero con el tiempo tuve que cambiar eso porque si no la vida cotidiana se tragaba toda mi energía y ya llegaba la noche demasiado cansada. En algún momento pensé que debía priorizar la escritura, que debía ser lo primero y me obligué a cambiar la rutina y empecé a escribir tempranito en la mañana.
Al principio fue raro, luego me acostumbré, ahora me encanta y entonces lo que hago es escribir en las mañanas y ya después del mediodía paso a la vida académica y a otras cuestiones de la vida cotidiana. Pero yo creo que lo importante es encontrar un método que te funcione, o sea, lo que te funcione está bien, pero ese priorizar sí me parece importante. Y también que la vida ha cambiado mucho desde mis inicios que empecé a escribir cuando no había celular para que te llegaran notificaciones, etcétera Mi computadora no tenía internet, entonces yo estaba offline y era mucho más fácil desconectarse ahora que el mundo exterior entra con tanta fuerza es complicado”.
Ya nos contaste de autores uruguayos que han venido a la ciudad o cuyos libros están en Fiesta del Libro, pero me gustaría que nos recomendara más nombres...
“Recomiendo muchísimo que lean a Mario Levrero, que está publicado aquí en Colombia. También a Armonía Somers La mujer desnuda es un un texto maravilloso, erótico, onírico, muy especial. Felisberto Hernández es un escritor uruguayo que ha marcado varias generaciones de escritores latinoamericanos. Siempre está entre los referentes Onetti. Juan Carlos Onetti es un gran escritor uruguayo, fue Premio Cervantes y tiene una obra muy personal. Entonces, sí, yo creo que anímense a acercarse a los raros uruguayos, les han llamado los raros uruguayos. Cada uno es un mundo aparte, cada uno es, es raro a su manera”.