Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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El Centro, ese entramado colorido y diverso, es un lugar que polariza opiniones: seduce o disgusta.
Del Centro dicen muchas cosas: que tiene edificios bellos, que en él confluyen personas de todas partes, que hay arte, que tiene teatros y universidades, que hay mucha gente, que hace calor, que roban, que hay que agarrar bien el bolso y no hablar por celular, que va de afán, que está sucio. Cosas buenas y malas, de verdad, y de mentira también.
Los centros de las ciudades son referentes. ¿A dónde ir de primero? A la mitad, o por lo menos a ese espacio que se llama la mitad.
Para muchas ciudades del mundo, el Centro es fundacional. Ahí empezó todo. A pesar de que Medellín empezó en El Poblado, se trasladó pronto a esta zona y floreció con rapidez y vigor. El Centro implica que ahí es donde se desarrollan con más intensidad las actividades de una sociedad, económicas o sociales. Son puntos de encuentro, con estructuras, por lo general, que hacen una conexión con el pasado.
Este sector, dice Pilar Velilla, gerente del Centro de Medellín, “es el lugar en donde la ciudad echó raíces, por lo tanto...