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Colombia | PUBLICADO EL 09 octubre 2022

“Lo que hemos visto con Petro se traduce en incertidumbre”: Sergio Fajardo

Fajardo cargó duro contra el Gobierno. Además, dijo que Quintero “es una calamidad para Medellín”.

  • Sergio Fajardo advirtió que la administración del alcalde de Medellín, Daniel Quintero, “hay una gran corrupción”. FOTO Julio César Herrera
    Sergio Fajardo advirtió que la administración del alcalde de Medellín, Daniel Quintero, “hay una gran corrupción”. FOTO Julio César Herrera
  • Sergio Fajardo advirtió que la administración del alcalde de Medellín, Daniel Quintero, “hay una gran corrupción”. FOTO Julio César Herrera
    Sergio Fajardo advirtió que la administración del alcalde de Medellín, Daniel Quintero, “hay una gran corrupción”. FOTO Julio César Herrera

Los silencios en política son cortos y para quienes llevan años ejerciéndola es complejo abstraerse del debate público. Justo eso pasa con Sergio Fajardo, dos veces candidato presidencial, una vez aspirante a vicepresidente y también exgobernador de Antioquia y exalcalde de Medellín. Y ahora que con el Gobierno del presidente Gustavo Petro la izquierda completa dos meses liderando a Colombia, que el país ya entró en una contienda por el poder regional –pese a que la cita a urnas es en octubre de 2023– y que Medellín está en una polarización cada vez más caliente, EL COLOMBIANO lo entrevistó para reflexionar sobre lo que viene para la ciudad y el país. Contrario a la tibieza de la que es consciente que lo señalaron en campaña, ahora es directo, crítico y algunas veces certero. Se declaró “escéptico”.

(Lea también: Aunque Petro no firmó, acuerdo por compra de tierras sigue firme).

El presidente Petro completó dos meses de mandato. ¿Cómo ve su Gobierno?

“Yo entiendo qué es gobernar, yo he gobernado y sé que gobernar es muy difícil. Pero hay unos elementos que hemos visto hasta el día de hoy del gobierno de Petro que son sintomáticos y que van a ser una expresión permanente de lo que significa Petro como gobernante. No tengo la menor duda de que Colombia tenía que cambiar y lo escogió a él para ese cambio. Él tiene esa capacidad política de ser un opositor, de confrontar, de convocar personas alrededor de malestares. Pero es distinto pasar del activista político al gobernante que conduce un Estado; ese salto es muy grande. La historia ha mostrado a Petro el contradictor, a Petro el opositor, a Petro el radical en sus convicciones, pero la única experiencia que ha tenido gobernando fue la Alcaldía de Bogotá y no fue un buen gobierno, fue muy flojo”.

¿Ve ahora como Presidente al Petro que fue Alcalde?

“Ese es el Petro que yo creo que entra a gobernar y lo que vamos viendo en la estructura de gobierno, hasta el día de hoy, es una cantidad de mensajes inconexos de ministros y ministras, cada quien va por su lado. No existe una línea de comunicación, porque no existe una línea de gobierno. No se comunica con sus ministros, no tiene una relación directa, no articula el gobierno. Él mantiene ese rasgo de su personalidad de estar diciendo cosas, de estar llamando la atención de forma permanente alrededor de su figura. Todos los días, y a todas horas, Colombia hablando de Petro, y por ese camino las cosas no van a salir bien”.

¿No ve una línea clara de para dónde va el Gobierno?

“Tiene, sin duda, personas valiosas trabajando con él, pero esa estructura del líder que coordina, que traza línea, que hace seguimiento, que define una línea de comunicación, que interactúa, no la tiene Petro. Eso se traduce en incertidumbres, en contradicciones, en polémicas permanentes, en tener un estado de permanente tensión que se convierte en polarización, o que querrán convertir en polarización. Creo que el cambio anhelado no se va a dar si se continúa por ese camino y no se hacen reflexiones y ajustes, que tendría que hacer él como líder del gobierno. No sé si estará dispuesto a hacerlo o si está en la capacidad de hacerlo”.

(Siga leyendo: Congresistas del Pacto Histórico niegan división con gestión del Gobierno).

Se le ve muy escéptico frente al Gobierno...

“Pues lo que hemos visto con Petro en estos dos meses se traduce en incertidumbre, malestares, confrontaciones. Cada tema se convierte en un problema: una semana hablamos de los viajes de la esposa del Presidente (Verónica Alcocer), luego de las sábanas de Palacio, después de la Vicepresidencia y así cada tema es una discusión. Si se sigue por ese camino vamos para un mal camino, porque no se van a dar las transformaciones que, en principio, él pretendía liderar. El reto es ver si es capaz de transformarse del opositor, del contrincante, al gobernante que lidera, que traza línea y que coordina. Falta ver si tiene la capacidad para hacer esa transformación. Ojalá que lo hiciera, por el bien del país. Si no lo hace, vamos para una confrontación muy grande y va aumentará la polarización”.

Pero, y usted lo reconoce, hay unas condiciones que hacen que sea complejo gobernar...

“Estamos en unas circunstancias muy peculiares, muy particulares, muy difíciles para gobernar y que serían muy difíciles para cualquier persona que estuviera en la Presidencia. Si yo fuera el Presidente, tendría muchas dificultades por el contexto de la inflación, la situación económica del país y otros elementos que hacen que sea muy difícil gobernar. Pero es en el marco de esa complejidad en el que nos encontramos con un gobierno como el de Petro, porque va a ser muy complejo cumplir las promesas que hizo y que son exageradas. Repito: se requiere de un gobierno dirigido de una manera muy especial y, hasta el momento, no lo hemos visto”.

¿Le reconoce algo al Gobierno de Gustavo Petro?

“Me he hecho el propósito en la vida de ser generoso, de no quedarme en los malestares para no lucirme siendo agresivo y destructivo. Mi papel en términos personales y políticos es ser capaz de construir, de ponerle rigor y seriedad a lo público. Creo que tiene buenas personas en algunos lugares; por ejemplo, la estructura del Ministerio de Hacienda en cabeza de José Antonio Ocampo; sin duda, es un acierto, le sirve muchísimo al Gobierno y ojalá que le dure. También hay otras personas valiosas en diferentes partes, sin duda, pero si todo eso usted no lo articula, no le pone una dirección, no fija unas prioridades y las convierte en proyectos, pues no funciona. Sí soy escéptico, pero siempre termino diciendo que ojalá, por el bien de Colombia, eso cambie”.

El eje central del Gobierno es la paz total. ¿La apoya?

“Yo quiero que se dé en Colombia una paz total. Pero, hablando de complejidades, en nuestro país enfrentar simultáneamente una construcción de paz con el ELN, con disidencias de las Farc, con grupos criminales asociados con el mundo del narcotráfico, es de la complejidad más alta. Más difícil no puede ser. Eso no es una cuestión de buena voluntad de un gobernante, de estar haciendo llamados a que por favor se comporten bien, sino que tiene una estructura, tiene que tener una preparación muy juiciosa, muy rigurosa, equipos que trabajen los temas; no se puede hacer a la ligera. Pero ya he señalado la desarticulación, la falta de coherencia, de organización de equipos, y si eso no se cambia para la paz total, pues vamos rumbo a un enredo total. Yo espero que no, porque sí creo que la paz total tiene sentido y hay que buscarla en Colombia”.

¿Ve enredada esta bandera?

“Hasta ahora no sabemos si es el alto Comisionado, Danilo Rueda, quien conduce, o si es el canciller Álvaro Leyva, o es Roy Barreras en el Congreso, o es el congresista Iván Cepeda, o es el ministro del Interior, Alfonso Prada. En todo esto que estoy señalando nunca se menciona al Ministro de Defensa (Iván Velásquez), que tendría que ser parte fundamental de la construcción de la paz total. No hay claridad, pero, como propósito, yo creo que es importante y, por eso, hago estas observaciones de manera constructiva”.

¿Colombia está mejorando o empeorando frente a lo que fue la administración de Iván Duque?

“Los 4 años anteriores fueron nefastos. Las relaciones exteriores de Colombia, por ejemplo, fueron un descalabro”.

A propósito, ¿qué piensa del restablecimiento de relaciones con Venezuela?

“No tengo ni la más mínima simpatía por el gobierno de Venezuela, ni por (Nicolás) Maduro. Pero no tengo la menor duda sobre la necesidad de empezar a establecer relaciones, pero lo que estoy viendo va de una manera muy precipitada y, de nuevo, no tenemos claro cómo es la estructura de gobierno para manejar el tema. El embajador Armando Benedetti es un exsenador que tiene una personalidad que no voy a entrar a discutir, ni a calificar, pero es bien conocida: sin ningún tipo de experiencia administrativa. Él le responde directamente a Petro y no sabemos cómo se articula con el canciller Leyva. Hay una tendencia a decir muchas cosas que después no se convierten en acciones políticas. Decir palabras sin rigor es muy fácil; convertirlas en hechos concretos es el arte gobernar. Tengo sensación de desorden. Es muy importante en todo esto, y parce que es más bien escasa hasta el momento, la sabiduría para entender los conflictos, para hablar, para construir puentes”.

¿Apoya la reanudación del diálogo binacional, pero no las formas?

“Se necesita avanzar en la relación con Venezuela, de eso no tengo duda, porque se necesita para la paz con el ELN, pero todo esto va muy precipitado. Tengo la convicción, por mi experiencia gobernando, que de precipitarse y de la improvisación es muy difícil que salga algo sólido”.

Pero todo esto parece tener el respaldo de Washington...

“Contrario al nombramiento de Benedetti, que viene de un mundo que no tiene nada que ver con las relaciones exteriores, está Luis Gilberto Murillo. Es una persona formada, conocedor, discreto y que tiene esa sabiduría. Ahí está una diferencia contundente y radical. Pero tengo la impresión de que Estados Unidos está siendo cauteloso con el gobierno del presidente Petro, no quiere provocar una confrontación a pesar de que Petro los ha confrontado. Ellos, Estados Unidos, tienen una experiencia muy grande en manejar este tipo de problemas, y yo creo que hay un compás de espera. Eso sí, tengo la tranquilidad de saber que Luis Gilberto Murillo tiene las condiciones, entiende a Washington, ha vivido allá y es una persona preparada para ese cargo. El mismo canciller Leyva también conoce el mundo de Estados Unidos y pueden manejar bien esa relación, teniendo en cuenta la cantidad de afirmaciones que va haciendo Petro”.

¿A qué se refiere con “afirmaciones que va haciendo”?

“Por ejemplo, dijo que no iba a haber erradicación forzosa, pero después de que vino el secretario Antony Blinken dijo que sí con condiciones; parecía tener cierta tendencia hacia Rusia, pero vino Blinken y firmó una carta condenado en los términos más fuertes a Rusia por la invasión a Ucrania”.

En campaña usted le enrostró a Petro, con cifras, que su propuesta era inviable económicamente. ¿Qué piensa de la tributaria?

“Es necesaria. Yo creo que se necesita una reforma tributaria, el país necesita unos recursos extraordinarios para incorporarlos de manera sistemática a atender unas necesidades sociales profundas, pero con todo rigor. La demostración mía en campaña era correcta, porque yo no salgo a prometer cosas imposibles sabiendo que estoy diciendo algo que no se puede hacer. Pero Petro no tenía ningún problema en ofrecer una cantidad de soluciones y unos programas de financiación imposible como le demostré; nunca fui refutado. En el fondo, ellos están haciendo la reforma tributaria que nosotros teníamos en nuestro programa, que era de alrededor de $25 o $30 billones. La estructura de esa reforma tributaria es buena y se necesita”.

¿Qué piensa de la reforma de la salud, se deben acabar las EPS?

“Se está dando un trámite político nocivo, están creando una confrontación para una reforma que no van a presentar ahora. Además, repito, el Gobierno Nacional no está bien estructurado. El Presidente debería hablar con la Ministra (de Salud, Carolina Corcho) y decir en qué momento se van a discutir las cosas. Las declaraciones que ha dado crearon polémicas innecesarias, distraen la atención del Gobierno. No creo que haya que acabar con las EPS, pero por supuesto que se necesitan transformaciones”.

Hablemos de política, ¿qué pasó con la Centro Esperanza?

“La construcción de la Coalición Centro Esperanza fue un fracaso político. Fracasamos y estoy utilizando el plural. Hay muchas lecciones detrás de todo lo que ocurrió, por lo que estoy preparando una presentación acerca de por qué estoy diciendo que fue fracaso, revisando la responsabilidad que yo puedo tener dentro de todo lo que ocurrió. Pero con Compromiso Ciudadano, el movimiento que yo lidero, estamos trabajando y recogiendo lo que hemos aprendido para las elecciones del año entrante”.

¿Va a ser candidato?

“Estamos en conversaciones para ver con qué partido político nos podemos sentar, juntar, integrar, para recoger las experiencias positivas y aprendidas que hemos tenido durante estos 22 años. Con respecto a mí, en este momento mi trabajo es ser profesor, pero en el 2023 vienen unas elecciones y espero aportar con Compromiso Ciudadano. Yo fui alcalde, fui gobernador, y conozco muy bien cómo funciona todo. No tengo ninguna presión y estoy trabajando en el diseño de un gran proyecto de educación para llegar a un público amplio a explicar por qué la educación es y tiene que ser motor de la transformación”.

Medellín es ahora una ciudad en constante confrontación. ¿Qué pasó con la capital ejemplo que era?

“El alcalde Daniel Quintero es una calamidad para Medellín y para su sociedad. Él llegó al poder sin conocer la ciudad, sin haberla vivido y sentido, con una capacidad mediática que sin duda tiene. Llegó al poder presentándose como una persona alternativa, y lo que no se vio en la campaña era ese mundo turbio que estaba detrás, que hábilmente fue escondido. La administración de Daniel Quintero está inmersa en un mundo que tiene la corrupción como una de sus grandes características, solo basta con mirar las personas que están detrás; ustedes han reportado suficiente cantidad de escándalos en diferentes temas, y eso es una destrucción de un capital social grande”.

¿El problema es Quintero?

“Lo que ha hecho es destruir, ¿y qué ha construido, qué ha mostrado, qué rumbo ha mostrado la ciudad? Ninguno. Es una sociedad que está deteriorada en su expresión física, en el espíritu, es una ciudad que está convocada a la agresión, a la polarización, a una forma permanente que tiene él de gobernar. Ha montado un equipo de personas que se mueven en esa misma lógica, de la destrucción, de la corrupción y que sabe que tiene que estar señalando enemigos. No tiene ningún problema con la mentira y está destruyendo la ciudad”.

¿Quintero es corrupto?

“Sin duda que en esa administración hay una gran corrupción, y la persona que la lidera tiene que tener la responsabilidad máxima para enfrentar esa corrupción. Ahora todo esto está por discutirse, hay una cantidad de observaciones y de explicaciones. Yo no digo frases por decirlas, todo está sustentado en lo que se ha venido documentando”.

Daniel Quintero se siente victorioso para el 2023 y que va a dejar sucesor. ¿Lo hará o lo atajarán?

“Puede pasar, porque él es inteligente, pero es una inteligencia utilizada para la destrucción, para el engaño, para la trampa. Tienen que encontrarse las personas que sean capaces de controlarlo en términos políticos y ganar las elecciones. Medellín necesita una alternativa política con un programa que muestra hacia dónde tiene que la ciudad, porque el programa no solamente puede ser atajar a Quintero. Medellín se tiene que reflexionar”.

¿Qué opina de lo dicho por el gobernador Aníbal Gaviria en el sentido de que, con el arreglo de Hidroituango, se perdieron $10 billones de los seguros?

“Le he puesto atención a las declaraciones del gobernador Aníbal Gaviria, con quien tengo una buena relación personal. Lo que él dice es cierto, había unos seguros bien diseñados que cubrían una cantidad de posibilidades en un proyecto de esa magnitud. Si en ese proyecto hubiera habido corrupción, la compañía de seguros no paga porque no es una fundación filantrópica. Es una estructura de capitalismo financiero global. No puedo entrar en los detalles porque no los tengo y sería irresponsable ponerme a decir algo que no conozco. Pero el daño que le han hecho a EPM es grandísimo. Espero Hidroituango se ponga a funcionar, porque están jugando con candela”.

Contexto de la Noticia

Paréntesis ¿Qué pasó con el liderazgo antioqueño?

“Lo que estamos viendo es una crisis de ese liderazgo antioqueño. Medellín ha sufrido mucho y tiene unas heridas que son muy profundas. Hay que seguirlas trabajando y en muchos sentidos. Creo que se volvió una sociedad complaciente, cómoda, y se perdió el espíritu de entender que la sociedad tiene que estar en permanente cambiando y entender las necesidades sociales. Medellín y Antioquia tienen una riqueza extraordinaria, pero con esa comodidad se perdió el liderazgo y se perdió la visión de ciudad. Medellín es una ciudad tremenda, apasionante, pero tiene que tener norte, un rumbo, porque la comodidad no es una característica de los antioqueños”.

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