Enrique Gómez Martínez es el único candidato presidencial que se reconoce a sí mismo como una figura de derecha conservadora. Aunque no está en los cálculos de los aspirantes que pasarán a las elecciones de segunda vuelta –tiene menos del 1 % de la intención de voto, según las últimas encuestas–, ha puesto a sonar su nombre en los últimos días a punta de fuertes declaraciones públicas.
“El conservatismo está débil y derrumbándose”, aseguraba en una entrevista que le hizo EL COLOMBIANO a finales de febrero de este año. Su proyecto político está encaminado, precisamente, a “recuperar” las banderas de lo que él considera que debería ser una auténtica opción conservadora en Colombia.
Está en desacuerdo con el aborto y propone una reforma constitucional para cambiar la decisión de la Corte Constitucional de despenalizarlo hasta las 24 semanas de gestación; apoya la aspersión con glifosato para combatir el narcotráfico; comparó a Gustavo Petro con Adolf Hitler; quiere que el fiscal general sea escogido por voto popular; dice que hay que “eliminar” al sindicato de maestros Fecode; y propone “poner a producir” a la JEP para que dé más resultados en materia de justicia para las víctimas del conflicto armado, pues según él no está operando con la efectividad que debería.
De hecho, Gómez cobró reconocimiento a nivel nacional porque fue el principal representante legal de su familia después del magnicidio de su tío, el dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado, quien fue asesinado en noviembre de 1995. Después de 26 años, el caso ha permanecido en un enredo judicial que sigue sin resolverse.
Pero además de llevar el caso de su tío, Gómez Martínez también busca enarbolar la premisa que marcó su senda política, “hacer un acuerdo sobre lo fundamental”. Para Gómez eso de “lo fundamental” no lo estaba defendiendo ningún movimiento político, ni siquiera el Partido Conservador.
Por eso, apoyó que reviviera el movimiento de Salvación Nacional, que fue el partido creado por Álvaro Gómez Hurtado. El año pasado, la Corte Constitucional le devolvió la personería jurídica, igual que sucedió con el partido Verde Oxígeno de Íngrid Betancourt y el Nuevo Liberalismo de Carlos Fernando y Juan Manuel Galán –quienes también tomaron el impulso familiar de su padre, el asesinado candidato presidencial Luis Carlos Galán–.
“Enrique Gómez es quien ha defendido a su familia y por esas características es la persona más adecuada para llevar adelante todas las ideas que propone Salvación Nacional”, aseguró Óscar Urrea, militante de esa colectividad.
Pero su figura también ha levantado ampolla en otros sectores. “La derrota estrepitosa del envejecido delfín Enrique Gómez, alias “el nieto”, con su anacrónico movimiento que iba a “salvar a Colombia del comunismo” con tristes 29.102 votos en toda Colombia, (Quedó de último!) no mereció siquiera registro ni comentario en los medios de comunicación (SIC)”, escribió el pasado 17 de marzo el senador electo del Pacto Histórico, Roy Barreras.