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La venta de Isagén y la reforma tributaria han enrarecido el ambiente en el Capitolio.
Los constantes roces entre Cambio Radical y el Partido Liberal, el inconformismo de la U por su participación en el gabinete presidencial, y la encrucijada que tiene el conservatismo en torno a la idea de apoyar al Gobierno o partir cobijas, son algunos de los episodios que dejan entrever que la Unidad Nacional no pasa por sus mejores días.
Y es que aunque el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, dio recientemente un parte positivo del estado de la coalición santista en el Congreso y aseguró que “habrá Unidad Nacional por lo menos hasta el 7 de agosto de 2018”, algunos congresistas de su propio partido— el Liberal— han dicho que por hechos como la venta de Isagén, la colectividad debería abandonar la aplanadora santista.
Pero más allá de los hechos coyunturales que causan la molestia de los partidos como el proceso de paz, los precios del gas en la Costa Atlántica, y la enajenación de Isagén, hay otros dos hechos que han contribuido a enrarecer el ambiente político.
El primero fue...