Después de 10 meses de secuestro, el Eln dejó en libertad al excongresista Odín Sánchez Montes de Oca, como parte de los compromisos adquiridos con el Gobierno para destrabar el inicio de las conversaciones públicas.
Fue en el caserío Noanamá, perteneciente al municipio El Litoral del San Juan, donde el grupo insurgente entregó al político a una delegación del CICR, que luego de hacerle un rápido chequeo médico, lo trasladó en un helicóptero MI-17 al aeropuerto El Caraño de Quibdó, donde era esperado por una multitud.
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Antes de llegar a su hogar, Odín aseguró a los medios que el trato de los guerrilleros fue bueno, incluso nunca lo amedrentaron con las armas.
“Gracias a los medios de comunicación pude soportar lo que es estar en el cuarto mundo, ahora regreso al tercer mundo. Reconozco al Gobierno por su templanza para pedir mi liberación como condición para iniciar la fase pública de la mesa de diálogo”, afirmó Sánchez a Caracol Radio.
“Del trato no tengo ninguna queja”, dijo el ex dirigente político, “nunca me han amedrentado con un fusil”.
“La alimentación fue buena, dormía plácidamente”, describió y se quejó por las largas caminatas que debió realizar ante los sobrevuelos de la Fuerza Aérea.
Vía libre para negociar
Tanto la liberación de Odín Sánchez, como el indulto a los integrantes del Eln que se encontraban recluidos en la cárcel Palogordo, ubicada en el municipio de Girón, Santander, significan el comienzo, a partir de 7 de febrero, de los diálogos de paz en la ciudad de Quito, Ecuador.
El presidente Juan Manuel Santos afirmó que la liberación “nos despeja el camino para iniciar otra negociación y para tener una paz completa”; por su parte Juan Camilo Restrepo, jefe negociador del Gobierno para los diálogos con el Eln, publicó el miércoles en su cuenta de Twitter, que tras la liberación de Sánchez, “estaremos a cuatro días de dar inicio formal a las negociaciones”.
Carlos Arturo Velandia, gestor de paz y excombatiente del Eln, asegura que las dos partes “han tomado la decisión de remover los últimos obstáculos que había, han pactado un protocolo de actuación que están cumpliendo, de modo que hoy, en este instante, está totalmente despejado el camino para llegar a Quito sin problemas, a no ser que a alguno de los dos se le ocurra cometer alguna irresponsabilidad grande, pero no lo creo”.
Negociación bajo fuego
Será un hecho que aún con el inicio de la fase pública de los diálogos, la guerra entre el Estado y el Eln continuará. Por un lado Juan Camilo Restrepo, en declaraciones la semana pasada a este diario confirmó que no habrá cese el fuego, mientras que el Eln, por medio de alias “Danilo Hernández”, comandante del frente Resistencia Cimarrón, en diálogo con EL COLOMBIANO aseguró que los secuestros podrían continuar.
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“La realidad es que se va a negociar en medio de la guerra, pero si el Eln no toma en cuenta que la mesa hay que cuidarla, aquí va a ver inconvenientes. Las partes no pueden actuar como si no hubiese mesa. Acá las dos partes tienen que dejar su mejor esfuerzo para cuidar esa negociación y eso significar bajar ánimos y empezar a desescalar el conflicto”, explica Velandia.
Alejo Vargas, director del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz de la Universidad Nacional cree que aunque las conversaciones con el Eln van a ser muy “complejas”, se debe apresurar la negociación del tema humanitario.
“Las partes acordaron que a parte de la instalación pública, también se tendrá una mesa paralela sobre los temas humanitarios como secuestros, desapariciones, etc. La idea es que ahí se pueden lograr acuerdos rápidos que logren una solución a ese tema”.
Sostuvo Vargas que en esa misma mesa de asuntos humanitarios se puede discutir un cese el fuego, pero debe considerarse que el Eln no es partidario de decisiones unilaterales, “y no se puede esperar ese tipo de decisiones, pero si buscar una alternativa como algo temporal”.