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“El Centro Democrático no me permitió ser candidata hace 4 años, ni ahora, ni lo haría nunca”: María Fernanda Cabal

La exsenadora quiere manejar su propio barco en plena reorganización de la derecha. Renunció al Centro Democrático y descartó hacer parte del gobierno De la Espriella para liderar el nuevo Partido Republicano. En conversación con EL COLOMBIANO, detalla sus planes.

  • La exsenadora María Fernanda Cabal hizo oficial su liderazgo de un nuevo partido de derecha: el Partido Republicano. FOTO: Cortesía y Camilo Suárez
    La exsenadora María Fernanda Cabal hizo oficial su liderazgo de un nuevo partido de derecha: el Partido Republicano. FOTO: Cortesía y Camilo Suárez
hace 58 minutos
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La exsenadora María Fernanda Cabal llegó a sonar como ministra del presidente Abelardo de la Espriella. Pero hoy, lejos de hacer parte de su Gobierno, dice que quiere hacer política de frente y que no quiere volver a tener jefes.

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Quedó curtida de eso en el Centro Democrático, del que renunció definitivamente hace unos días y del que dice que no la apoyaron en sus aspiraciones. Como tampoco le dieron la escisión que pidió desde la colectividad, recibió una propuesta de la familia del fallecido ingeniero Rodolfo Hernández, de quien fue crítica en el pasado, para liderar la Liga de Gobernantes Anticorrupción, que bajo su timón pasó a llamarse Partido Republicano, como el de los gringos.

Eso le permite a Cabal disponer de avales para repartir en las elecciones regionales de 2027 y, cómo no, aspirar a la Presidencia en 2030 sin la bendición de otros líderes políticos, como le tocó antes con el expresidente Álvaro Uribe Vélez y su partido, que en esta última ocasión se fueron con Paloma Valencia.

En general, está alejada del presidente Abelardo de la Espriella, después de una reunión en la residencia del embajador de Estados Unidos en Colombia. Con base en una conversación con dos periodistas, surgió un chisme: se empezó a rumorar que, en esa conversación, ella supuestamente criticaba al hoy jefe de Estado. De ese episodio, su nuevo partido y otros temas conversó la exsenadora con EL COLOMBIANO.

¿Cómo se ha sentido tras anunciarse como militante del Partido Republicano? ¿Ha recibido el apoyo que esperaba?

“He recibido el apoyo incondicional de montones de seguidores que me escriben al WhatsApp y a las redes sociales, porque quieren pertenecer al Partido. Les estamos enviando el enlace de inscripción; inmediatamente reciben su carné de membresía digital y, a partir de allí, vamos a construir la lista por departamentos para quienes quieran ser candidatos. Porque la virtud y la alegría que me da tener partido significa poder otorgar avales a esos candidatos. Queremos escoger a los mejores, a quienes representen a esa ciudadanía que quiere un buen gobernante”.

Hablando de eso, ¿cómo ve el panorama en Medellín y Antioquia? ¿Ya han sonado algunos nombres?

“No. He visto que hay varias candidaturas, pero creo que hay que esperar y no anticiparse: ver cómo se mueve la política, qué apoyos van a tener y quiénes tienen más posibilidades. Esta es una tierra grata que quiero y agradezco todos los días de mi vida. Porque tengo tantos votos en el Valle del Cauca, que es mi región, como en Antioquia”.

¿Por qué tomar la decisión de irse con un partido nuevo de derecha conservadora, cuando el presidente De La Espriella busca aglutinar a esos sectores con Salvación Nacional, Defensores de la Patria y Creemos?

“Porque llevo quince años defendiendo ideas republicanas, de libertad, del liberalismo clásico, y algunas muy libertarias al estilo de Javier Milei. Estuve sola mucho tiempo, enfrentada no solo a adversarios depredadores que me crucificaron mil veces, sino a una derecha que no sabía nada, que lo permitía todo y le daba pena controvertir. Eso fue un fenómeno mundial. Quienes hemos resistido, soportado y no hemos cambiado de piel —porque no nos gusta el travestismo en la política— tenemos hoy un reconocimiento, y yo quiero construir a partir de él desde mi propio partido. El Centro Democrático no me permitió ser candidata ni hace cuatro años, ni ahora, ni lo iba a hacer nunca. Entendí que ese ciclo ya se había cerrado; por eso, lo que me sucede hoy es una gran bendición”.

¿Quiénes son esos “adversarios depredadores”?

“La izquierda. Aquí hay que entender que, independientemente de las vertientes de la nueva derecha, nosotros tenemos un compromiso de país: defender las instituciones que sostienen la República. El enemigo es el socialismo, que solo trae miseria, exilio y muerte”.

Hay quienes dicen que la política es como una carrera de ciclismo: de saber mantenerse y no desgastarse. ¿Cómo cree que puede mantenerse vigente durante estos años?

“Para mantenerse vigente hay que estar conversando con la gente, entendiendo sus dolores, su metro cuadrado, y conectando con el excluido al que nadie mira. Incluso con el que no vota, para enamorarlo y hacerle entender que su abstención les permite a los malos llegar al poder. Ese es un reto personal que he logrado. Tengo un sello propio y por eso veo tan fuerte la unión del Partido Republicano con la impronta Cabal”.

¿Su norte sigue siendo la Presidencia para 2030?

“Sí. Siempre voy a buscar cumplir mi deseo de servirle a este país desde la Presidencia de la República”.

¿Cómo será la estrategia del partido de cara a las elecciones regionales, frente a las demás colectividades de la llamada nueva derecha?

“Conociendo la región y dando paso a la inscripción de aspirantes, quienes deberán pasar por un filtro técnico para verificar que sean aptos y tengan reconocimiento popular. Habrá que hacer coaliciones donde se requiera si el candidato es bueno, pero ganar por ganar, para seguir replicando los mismos vicios, no vale la pena. Queremos una política renovada.

Yo aplaudo todos los días los éxitos del presidente De la Espriella. Mucho de lo que hoy se ha materializado por su determinación fueron propuestas mías desde hace tiempo: el porte legal de armas —frente a la pregunta de en qué momento van a prohibirme defender a mi familia— o la derogación de decretos absurdos que llevaron al país a la ruina e informalidad, permitir la minería responsable en un departamento como Antioquia, que tenía descentralizadas las funciones de adjudicación de los títulos y cómo Petro hizo todo por destruir al departamento. Entonces cada región tiene sus ventajas comparativas, competitivas, retos y amenazas. Con base en esa lectura regional y a lo que conocemos de qué se ha hecho y qué no, elaboraremos la plataforma de nuestra campaña”.

Entonces no descarta alianzas con los partidos que apoyan al presidente De la Espriella...

“Al presidente De la Espriella no solo lo apoyaron los partidos que hoy piensan fusionarse —que no sé si querrán alianzas o no, eso ya depende de ellos—, lo apoyamos muchos que veníamos de colectividades distintas. La política regional es diferente a una elección presidencial y tiene variables complejas. Por ejemplo, muchos gobernantes regionales están en el poder por los contratistas del Estado; es una democracia capturada por la contratación pública. ¿Hasta dónde vamos a llegar con ese mecanismo? Hay que liberar a las regiones de esa contratación que absorbe al Estado, esa telaraña que el presidente se comprometió a cortar porque vampiriza los recursos públicos sin dejar competir a nadie. Ya veremos cómo se mueve el panorama y qué candidatos respaldaremos. Ustedes sacarán las conclusiones de lo que se haga en ese momento”.

¿Cómo es su relación con el presidente De la Espriella? ¿Ha vuelto a hablar con él?

“No, con el presidente Abelardo no he conversado. Conozco a la mayoría de los miembros de su gabinete desde hace mucho tiempo y ellos me conocen a mí. La relación es grata y cercana. Ayudo en todo lo que puedo con información, porque es un gobierno nuevo y no todo el mundo tiene la experiencia o el conocimiento del Estado que uno posee. Yo quiero que al Gobierno le vaya bien”.

En ese sentido, ¿qué balance hace del Gobierno? ¿Cree que hay funcionarios sin la experiencia necesaria para el manejo del Estado?

“No, creo que son más las excepciones que la generalidad. Sin embargo, yo le advertiría al Gobierno que revise lo que quedó del gobierno de Petro, porque hay muchos que se esconden para seguir haciendo daño. Esa puerta giratoria tan macabra de las ONG de izquierda hace activismo por fuera, aplica litigio estratégico para amarrar al Estado y hacer que la Corte tome decisiones que no salen por la vía legislativa. Entran al Estado, se llevan la información, hacen daño desde allí y luego sus miembros salen a seguir haciendo daño desde afuera. Tienen que revisar y sacar a todos esos personajes nefastos que hoy se disfrazan de derecha, cuando han sido abiertamente militantes de la izquierda”.

Usted ha respondido cuestionamientos sobre un episodio en la residencia del embajador de Estados Unidos, sobre supuestos comentarios suyos hacia el presidente. ¿Qué ocurrió realmente y cómo influyó en su decisión de hacer parte del Partido Republicano?

“Yo no iba a ser parte de ese proyecto político porque tenía el propósito de tener mi propio partido. Le pedí la escisión al Centro Democrático y nunca me contestaron; lo mismo hizo Jota Pe Hernández y le faltó un voto para que avalaran lo que le habían dado a Cathy Juvinao y Claudia López. Si no me lo daban me tocaba buscar el camino por firmas, más difícil. Entonces llegó el ofrecimiento de la familia del ingeniero Rodolfo Hernández para construir país. Ninguno de esos miembros quieren ser candidatos, sino preservar un legado y estar en este nuevo rumbo del péndulo que gira hacia la derecha en el mundo.

No era posible que yo entrara al Gobierno. Se especuló que podían nombrarme, pero yo decía: ‘Ya no tengo jefes, ¿por qué voy a volver a tener jefe?’. Además, el presidente De la Espriella dijo claramente que no quería ministros que hicieran política, y si yo no hago política, no construyo mi camino. Lo mejor que pudo pasar es lo que ocurrió”.

¿La distancia entonces no fue por ese incidente en la casa del embajador?

“Las distancias vienen por varios elementos y los chismes son parte de la complejidad de las figuras públicas. ¿De quién viene el chisme, de alguien que importa o de alguien que no? Se adorna el chisme cuando se pone en boca de una persona que importa. Conozco a Abelardo hace 25 años, hemos tenido cercanía, lejanía y algunas desavenencias en el pasado, eso es normal.

Nunca pensé que él fuera a hacer política, de hecho me invitó a su casa y tuvimos un almuerzo con Carlos Suárez, donde me indica que solo iba a entrar a la consulta si entraba Vicky Dávila (...). Pero repito, nuestro enemigo es el socialismo, la izquierda depredadora, ese método de aniquilar al ser humano vendiendo justicia social. Mi enemigo no es Abelardo, ni el partido del ‘Tigre’, mucho menos Enrique Gómez, al que he conocido de toda mi vida por mi relación con José Félix, porque ellos se crían prácticamente juntos. No hay las distancias que la gente quiere ver. Puede haber diferencias sin trascendencia, pero se especula mucho sobre cosas que no pasaron”.

Ya que menciona a su esposo, José Félix Lafaurie, ¿él tuvo que ver en la decisión de unirse al Partido Republicano?

“Él fue el primero en recibir la invitación como una propuesta y proyecto para caminar juntos. Me la transmitió, tuvimos una reunión posterior y de allí se materializó lo que existe hoy”.

¿Cómo está su relación con el expresidente Uribe? ¿Ha vuelto a comunicarse con él?

“Con el expresidente Uribe no. Hay una distancia natural por todo lo que pasó, pero mantengo una inmensa gratitud porque me permitió llegar a donde estoy. Hace cuatro años no me dejaron ser candidata y en diciembre tampoco. Pueden decir lo que quieran, pero para mí la lógica es una: no querían que yo fuera. Si me quedaba allí, nunca iba a poder cumplir el sueño de transformar la vida de los colombianos desde la Presidencia. Ese capítulo se cerró y se abren otros nuevos”.

Y con la exsenadora Paloma Valencia, ¿ha vuelto a hablar?

“No he hablado con ella, no tenemos tema de conversación. Porque uno conversa cuando hay algún tema para conversar, si no, no habla ni siquiera con sus amigos cercanos. Pero no hay enemistad; ella fue una coequipera excepcional en el Senado. Compartimos sillas, una al lado de la otra, compartimos comisión primera. Para mí, es una de las mejores senadoras del país, juiciosa y preparada. Pero tenemos diferencias doctrinales serias, eso es todo”.

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