Una de las primeras cosas que el periodista Diego Guauque quiere hacer cuando se recupere es visitar al milagroso de Buga, al que le reza para que lo ayude a superar el cáncer que apareció en su estómago silenciosamente. Mientras tanto, sigue enviando plegarias a la Virgen de Guadalupe para resistir las próximas intervenciones y tratamientos de quimioterapia que necesita para retomar su vida y regresar con su familia.
Todo se remonta a las vacaciones en Argentina con su esposa e hija donde pasaron navidad y año nuevo celebrando la vida. Al regresar a Colombia, en una madrugada a Guauque lo doblegó un dolor en la parte baja del abdomen, creyó que era algo pasajero y decidió distraerse mientras leía un libro en su casa en Bogotá. A las seis de la mañana el sueño no lo había vencido, pero el dolor sí, al punto de salir para urgencias.
En el hospital, el médico tratante le recetó una pastilla para el colón, pensaron que tal vez la comida argentina le había causado un daño de estómago, nada grave. Sin embargo, le recomendaron una ecografía como proceso de rutina. Guauque se la hizo y recibió la noticia de que le habían encontrado una pequeña masa que resultaría siendo un sarcoma.
Al enterarse de su diagnóstico, el reconocido periodista del programa Séptimo Día decidió compartirlo con sus seguidores en redes sociales, pues se tendría que alejar de las cámaras de Caracol Televisión para librar una batalla en la que ha depositado toda su fe. Y su mensaje fue alentador: “no me puedo dejar vencer por este bicho. Dios está conmigo”.
A partir de ese momento, Guauque comenzó a vivir su enfermedad bajo el reflector, sin embargo, agradece que sea así porque “es bonito sentir que la gente te aprecia, es otro motivo para seguir. Ahora estoy en muchas cadenas de oración en toda Colombia”, recordó entre risas.
Por otro lado, para su familia el panorama fue desalentador. Conocer que la pequeña masa era maligna y que ahora se enfrentarían a lo desconocido, los embarcaría en un mar de emociones en el que solo la unidad y el amor los mantendría a flote.
“Construimos una red de apoyo total. Mis suegros se vinieron a vivir a nuestra casa y yo vivo en la clínica desde el 2 de enero. No me he despegado ni un segundo de mi esposo pero sentí todo el apoyo, porque la vida sigue: hay que hacer mercado, pagar servicios, acompañar a mi hija a la universidad, esto es un tren que no para”, le dijo a EL COLOMBIANO Alejandra Rodríguez, esposa de Guauque.
Luego de la noticia, llegó la primera intervención y los doctores encontraron que el sarcoma estaba adherido a varios órganos por lo que solo pudieron extraer una parte. Aunque no era lo esperado, Guauque seguía “muy positivo mentalmente, con mucha fe para salir adelante. Ya quiero salir de acá y empezar desde mi casa los procesos de quimioterapia y empezar a recuperarme bastante”.
Pero el parte médico sugirió otro procedimiento por lo que Guauque se enfrentó nuevamente a un quirófano y a la incertidumbre. Un catéter fue instalado un su pecho como señal de que pronto iniciaría las quimioterapias y, aunque ya se sentía agotado física y mentalmente por las constantes intervenciones, si hay algo que ha caracterizado la lucha del periodista contra el cáncer han sido las ganas de seguir adelante.
“No tengo idea de cómo es este proceso, todo es nuevo para mí. Sé que el diagnóstico no ha sido tan terrible, ahora nos queda el camino de la quimio y estoy esperanzado en que se pueda eliminar todo el sarcoma”, aseguró Guauque en conversación con este diario.
Ese positivismo le ha ayudado incluso a ser el pilar de su famillia. La tranquilidad, la paciencia y los buenos hábitos han jugado un papel clave para convivir con su nuevo presente.
“Esto fue algo totalmente repentino, fue un golpe muy fuerte pero he tratado de tranquilizarlos porque vamos a salir adelante. Tenemos toda la fe puesta en los médicos, en la oración y en Dios. Esperamos que pronto podamos ver esto como algo anecdótico, como una prueba superada”, explicó Guauque.
En medio de su drama familiar, el periodista resalta los aprendizajes que en un mes ya le ha dejado una enfermedad imprevista. La alimentación, el ejercicio, la oración y el amor ahora son tesoros invaluables para su vida.
“Todo me deja una gran lección: la importancia de tener buena salud, una buena familia, una buena esposa porque son quienes van a estar cuidando y alentando. Si no hay eso, puedes tener todo el dinero pero el dolor es el mismo, lo importante es la familia que uno va construyendo. Eso es vital”, añadió