La renuncia de la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Claudia Blum, se oficializó ayer luego de que ella hiciera pública la carta de dimisión que radicó ante la Secretaría Jurídica de Palacio, renuncia que fue anticipada por EL COLOMBIANO 24 horas antes.
Aunque en la misiva no dio detalles sobre los motivos que la llevaron a renunciar de forma “irrevocable”, sí defendió su gestión y advirtió que trabajó “con dedicación y entrega para promover y defender los principios y valores de la democracia”.
Así las cosas, se alista a dejar el cargo tras un año y cinco meses al frente de los asuntos diplomáticos de la Nación, pues se posesionó el 12 de noviembre de 2019 en remplazo del hoy fallecido Carlos Holmes Trujillo.
Su paso al costado se produce en un momento de coyuntura social, debido a las jornadas de protestas iniciadas desde el 28 de abril, las cuales están siendo seguidas de cerca por la comunidad internacional y organismos multilaterales como la ONU.
En un video, Blum aseguró que fue “un honor ser Canciller de Colombia en este tiempo”. Y resaltó el trabajo que desempeñó para “afianzar el liderazgo regional” del país en frentes como política migratoria, la relación con el Consejo de Seguridad de la ONU y la consolidación de relaciones bilaterales, a través de la apertura de nuevos mercados.
Algunas discordias
En esta última parte de su etapa en la Cancillería, Blum ha protagonizado algunos episodios que le han valido críticas internas, de partidos de oposición como Alianza Verde, que la llevó a control político en el Congreso el pasado 21 de abril.
Un día después de esa citación, Blum emitió una declaración durante su intervención ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas –que analizaba el informe de la Misión de Verificación del Proceso de Paz–. Afirmó que “debe considerarse la existencia de disidencias de Farc como un incumplimiento (al Acuerdo Final de Paz) por parte de la antigua guerrilla, convertida ahora en partido político”.
Estas declaraciones fueron rechazadas de inmediato por Comunes, partido conformado por los excombatientes de las extintas Farc.
Y hace dos semanas, criticó a la alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet, por emitir informes sobre la situación del Paro Nacional en Cali sin contrastar, según la saliente Canciller, sus datos con las fuentes institucionales.
Igualmente, Blum le envió una carta al presidente argentino, Alberto Fernández, rechazando la preocupación que expresó por lo que él calificó como “la represión desatada ante las protestas sociales ocurridas en Colombia”.
La Canciller colombiana le respondió que sus declaraciones desconocen que “miles de colombianos han tenido todas las garantías para ejercer la protesta pacífica”.
Aquí vale precisar que, tras 16 días continuos de marchas en el país y según el balance del Ministerio de Defensa con corte al 12 de mayo, se han registrado 6.419 actividades como símbolo de manifestación. Además, que hubo 858 reacciones del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad).
Reacciones
Hasta el cierre de esta edición, no se había dado un pronunciamiento del presidente Iván Duque sobre esta renuncia.
En todo caso, este diario consultó a diversos sectores académicos para que evaluaran desde una orilla distinta a la política la gestión de la saliente Ministra de Relaciones Exteriores.
Para Carlos Arias, docente de la maestría en ciencias políticas de la Universidad Externado, el balance de Blum al frente de la Cancillería es “pobre; no solamente por sus declaraciones frente a organismos de cooperación internacional en relación al proceso de paz, sino por su carencia de estrategia para visibilizar las estrategias del Gobierno Duque”.
“Hoy el Presidente está en las portadas de todos los periódicos nacionales e internacionales por el mal manejo de las protestas”, apostilló el académico.
No obstante las críticas, también hay quienes resaltaron el trabajo de Blum. Es el caso del Sindicato de Empleados del Ministerio de Relaciones Exteriores que resaltó el “apoyo” de la Canciller así como “su disposición” e hizo un llamado para que permanezca en el Gobierno, “para hallar una solución a la crisis actual”.
A juicio de Mauricio Jaramillo Jassir, doctor en ciencias políticas y docente de la Universidad del Rosario, el desempeño de la saliente ministra es “modesto”.
“Esta Cancillería se centró en el cerco diplomático a Venezuela y hubo un desapego en temas tradicionales para Colombia, como la relación con EE. UU.”, expuso.
De igual manera, señaló que la funcionaria “optó por un perfil bajo” que, a su manera de ver, es “insostenible en situaciones en que se requiere corregir. Por ejemplo, cuando hubo injerencia del Centro Democrático en las recientes elecciones de Estados Unidos”.
Ambos consultados coincidieron en que el remplazo de Blum debe reorganizar la Cancillería y fortalecer la estrategia de comunicaciones para que tengan visibilidad las acciones del Gobierno, en especial ante la comunidad internacional.
EL COLOMBIANO supo, además, que en la Casa de Nariño se baraja la posibilidad de hacer cambios en otros ministerios.