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Colombia | PUBLICADO EL 08 julio 2022

“Recuperamos la confianza de las víctimas que había perdido por una campaña en contra mía”: Darío Acevedo

  • EL director del Centro Nacional de Memoria Histórica, Darío Acevedo, presentó su renuncia al cargo después de tres años de polémicas y controversias. FOTO: EL COLOMBIANO
    EL director del Centro Nacional de Memoria Histórica, Darío Acevedo, presentó su renuncia al cargo después de tres años de polémicas y controversias. FOTO: EL COLOMBIANO
  • EL director del Centro Nacional de Memoria Histórica, Darío Acevedo, presentó su renuncia al cargo después de tres años de polémicas y controversias. FOTO: EL COLOMBIANO
    EL director del Centro Nacional de Memoria Histórica, Darío Acevedo, presentó su renuncia al cargo después de tres años de polémicas y controversias. FOTO: EL COLOMBIANO
Klarem Valoyes Gutiérrez

Acevedo estuvo al frente del Centro Nacional de Memoria Histórica durante tres años, fue incómodo para las víctimas incluso desde antes de su posesión, se le acusó de negar el conflicto y de intervenir de forma malintencionada en los guiones sobre la guerra en el país. En entrevista con EL COLOMBIANO da su versión.

El director del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), el historiador Darío Acevedo, abandona el timón de la institución de la mismo forma en la que llegó a él: inmerso en polémicas. Su nombre apenas estaba en el sonajero del recién posesionado Iván Duque cuando colectivos de víctimas lo rechazaron de tajo porque no confiaban en su gestión.

Acevedo llegó al CNMH salpicado de controversias: lo acusaron de ser un negacionista del conflicto armado, de censurar obras y documentos que estaban por fuera de su línea ideológica y de modificar malintencionadamente el guión de la exposición piloto del Museo Nacional de la Memoria, promesa incumplida de este gobierno, para borrar del relato sobre la guerra el rol del paramilitarismo en Colombia.

Una de sus frases más cuestionada se la dijo a EL COLOMBIANO antes de llegar al cargo: “Aunque la ley de víctimas dice que lo vivido fue un conflicto armado eso no puede convertirse en una verdad oficial”. Tres años después y a menos de un mes de salir del CNMH, vuelve a conversar con este diario y asegura que pese a la que considera una cruzada de desprestigio en su contra, le cumplió a las víctimas, cuya confianza pudo recuperar después de haberla perdido por una “campaña muy intensa” en su contra.

EL COLOMBIANO: Usted notificó su renuncia a la dirección del CNMH, que será efectiva el 6 de agosto un día antes de la posesión del nuevo gobierno, ¿qué lo motivó?

Darío Acevedo: Renunciamos en concordancia a la situación que estamos viviendo de cambio de gobierno. El director general se debe al presidente de la República, entonces consideré que lo correcto era dejar el campo libre para que el presidente electo nombre su equipo. De hecho, ya estamos en el empalme, lo iniciamos con el equipo designado por el presidente electo Gustavo Petro y la reunión fue cordial, amable, hemos proporcionado información actualizada de la gestión que realizamos y los retos que quedan pendiente, que son muchos.

EL COLOMBIANO: En su mensaje de despedida, invita a su sucesor o sucesora a construir sobre lo construido, ¿qué se construyó en estos tres años de gestión?

D.A.: Cuando recibimos la dirección técnica del archivo de los Derechos Humanos, nos entregaron 380.000 documentos de archivos que fueron acopiados por la dirección anterior a lo largo de seis años. Nosotros en tres años y medios logramos incrementar esa cifra a más de 2.2500.000 documentos de archivos de derechos humanos. Quiero asegurar con hechos, no simples afirmaciones como las que se hicieron en el sentido de que más de 140 organizaciones iban a retirar los archivos por su desconfianza con mi gestión, ninguna entidad retiró archivos por ese motivo. El archivo que tenemos a disposición del público es el más robusto que pueda haber en Colombia.

EL COLOMBIANO: Su periodo al frente de la dirección del CNMH termina con una tarea sin concluir: el Museo Nacional de la Memoria. El presidente Duque prometió entregarlo antes de terminar su mandato y es una de las recomendación de la Comisión de la Verdad para la no repetición en su Informe Final. ¿En qué estado está la construcción y por qué no está listo?

D.A.: Hemos avanzado en la construcción física en un 50%, el edificio ya es visible, ya llegó al tope de altura y viene en proceso la siguiente fase que es la obra blanca y la dotación. Ese será el templo de las víctimas, el lugar donde se conservarán las memorias, se harán explícitas y visibles pero también la entidad ha diseñado la metodología para llevar los productos más allá de la edificación, a las comunidades y territorios, a través de exposiciones virtuales.

Construimos un documento base, que no es propiamente un guión sino unos principios que deben ser tenidos en cuenta derivados de la Ley de Víctimas y el decreto que nos rige. Por ejemplo, reconocer la diversidad de las víctimas, saber que de aquí en adelante tendrán que realizar exposiciones temáticas porque los sectores de víctimas son numerosos, los hechos victimizantes son numerosos, y porque hay que representar a todas las regiones.

EL COLOMBIANO: La Jurisdicción Especial para la Paz abrió un incidente de desacato en su contra para establecer si se incumplieron las medidas cautelares sobre la exposición “Voces para transformar a Colombia”, que será un piloto del Museo Nacional de Memoria. ¿Tras su denuncia cómo queda este expediente?

D.A.: A raíz de toda la controversia que se suscitó antes de mi llegada al CNMH y durante mi gestión, controversia que muchas veces derivó en lenguajes de odio, de desaprobación, en señalamientos injustificados basados en simples adjetivos y afirmaciones sin sustento, la JEP atendió una denuncia del senador Iván Cepeda para proteger una exposición. Ahí se hicieron algunas modificaciones derivadas del espacio con el que se contaba y con piezas en las que, por mis propias funciones derivadas del decreto 4803 de 2011, yo podía intervenir en algunas cuestiones de contenido sin afectar el mensaje de fondo como en efecto no se afectó.

Pero la JEP determinó proteger esa colección sobre la base de esa denuncia. Nosotros le hemos proporcionado a esa Jurisdicción toda la información que ha solicitado, la colección está totalmente protegida en una bodega con todas las condiciones técnicas, no se ha podido volver a utilizar en razón de esa medida cautelar. Ya respondimos ese incidente de desacato y esperamos saber si la JEP se da por satisfecha con esas explicaciones que le dimos.

EL COLOMBIANO: Algunos sectores señalan que se intervino de manera prejuiciosa el guión de la exposición, ¿usted puede garantizar que se hizo un trabajo riguroso en ese sentido?

D.A.: A raíz de un documento base, basado en la ley, que son los principios que se supone deben ser tenidos en cuenta como pueden no ser tenidos en cuenta, yo no puedo producir acá documentos dogmáticos, fue que inició ese incidente de desacato en el supuesto de que nosotros habíamos alterado el guión del Museo. Le puedo decir: no hay guión del Museo, cada exposición tiene un guión. Por ejemplo, la exposición “Sanaciones” tiene un guión y ese no es el guión para todas las exposiciones.

Tenemos que trabajar como se hace en la academia: ensayo y error. ¿Por qué razón? Por el número de víctimas que tenemos, por la cantidad de tipos de víctimas, distintos sectores sociales, institucionales. No hay sector de la sociedad ni una sola profesión que no haya sido víctima del conflicto armado, de una parte o de otra. Siempre la dirección de museo tendrá que tener en cuenta cada experiencia que se vaya realizando porque el museo va a durar siglos, y me imagino que cubrir todos estos factores no podrá ser de un día para otro o cubrirse en una sola exposición.

EL COLOMBIANO: La denuncia es que se suprimió del guión de la exposición el relato sobre las acciones de los grupos paramilitares en el conflicto armado, ¿hubo alguna intervención en ese sentido?

D.A.: Aquí no hemos minimizado el fenómeno del paramilitarismo, es más lo que hemos investigado sobre paramilitarismo que lo que lo hemos hecho sobre el fenómeno guerrillero. Y no es solamente las Farc ni el ELN ni el EPL, está el M-19 y otros seis posibles grupos guerrilleros que existieron en el conflicto armado, muchos de ellos desmovilizados por negociaciones. Hay un desequilibrio pero es más bien al revés de lo que se está diciendo.

La Dirección de Acuerdos de la Verdad, que trabaja con desmovilizados del paramilitarismo no incursos en violaciones a los derechos humanos, ha logrado publicar 13 informes, en este momento el número 14 está en imprenta, sobre el paramilitarismo, tenemos la biblioteca más robusta, más amplia, más detalladas que exista de estudios sobre el paramilitarismo que pueda haber en Colombia. Hemos identificado 39 estructuras paramilitares, tenemos un portal de datos sobre paramilitarismo y se analizaron 14.196 testimonios de paramilitares desmovilizados que se prestaron a venir al Centro.

EL COLOMBIANO: La Comisión de la Verdad entregó el pasado 28 de junio su Informe Final, ¿usted cree que el contenido de los capítulos se complementa con el del CNMH?

D.A.: Yo estuve presente en el lanzamiento del informe final, algunas personas dijeron que no, pero a mí me invitaron y ahí estuve. Las recomendaciones que nos compete a nosotros como CNMH no nos han llegado de manera protocolaria, entonces no puedo hacer un juicio valorativo sobre algo que no he recibido, pero (de) lo que escuché allá me queda claro que ellos proponen que el CNMH sea absorbido por el Museo de la Memoria de las víctimas y que el Museo de la Memoria se una entidad completamente autónoma, y que su dirección sea escogida por personas ajenos al gobierno de turno, yo no puedo decir sí o no porque escapa a mis competencias. Eso ya es un asunto de la Ley de Víctimas, lo que vaya a suceder con el estatus del Museo de la Memoria finalmente está en manos del Congreso de la República.

EL COLOMBIANO: ¿Usted como director, que además reconoce a 9 millones de víctimas del conflicto armado en el país, cómo recibe esa recomendación?

D.A.: Personalmente, pienso que el Estado colombiano, que es el que se ha comprometido a reparar a las víctimas en el plano simbólico y de la memoria, debe comprometer más a los organismos regionales, es decir a las gobernaciones y a las alcaldías porque esas entidades territoriales pueden tener un acceso más directo con comunidades que hayan sufrido las consecuencias del conflicto armado. Esta experiencia tiene que trasladarse a las regiones, dejar de estar centralizada. Lo importante es que si desaparece el CNMH por orden del Congreso no se acabe el trabajo, la misión no se puede terminar, es un deber de todos nosotros seguir trabajando por la memoria de las víctimas.

Yo aquí descubrí una cantidad de entidades civiles y otras instituciones del Estado que vienen trabajando en ejercicios de memoria. Ahora, lo importante es que continuando ese trabajo también avanzamos en los propósitos de la reconstrucción de esa memoria y que se produzca definitivamente un cese a la violencia en el país, de la guerra, que avancemos en la reconciliación, que podamos construir elementos que nos sirvan para la no repetición, que haya una pedagogía de tolerancia política para evitar la aparición de nuevos conflictos y nuevas violencias.

EL COLOMBIANO: Usted tuvo desencuentros notables con colectivos de víctimas que desconfiaban de su gestión y exigían garantías, ¿cómo terminó siendo la relación entre el director del CNMH y las víctimas?

D.A.: Implicó un esfuerzo muy grande, pero yo les cumplí la palabra, conversando y cumpliendo he ido ganando el respeto y la aceptación de las comunidades a donde hemos ido. Donde llegábamos hablábamos con franqueza, de lo que era posible hacer, nos comprometíamos con unos productos y los fuimos presentando. De esa manera logramos allanar la relación sin condicionamientos ideológicos, políticos, sin el deseo de afectar su autonomía, respetando íntegramente sus narrativas sobre el dolor.

EL COLOMBIANO: Las víctimas lo acusaron de negar que lo que ha sufrido el país es un conflicto armado, ¿se va del CNMH con una idea distinta?

D.A.: En EL COLOMBIANO contribuí mucho a finales del siglo pasado con crónicas y artículos sobre la guerra. Recuerdo mucho uno del año 1996 que se tituló “Si esto no es una guerra, entonces qué es” y a mí me dicen que yo niego el conflicto armado. Es una exageración de cosas que uno puede decir por ahí de manera irreverente en razón de algún atentado de esos que lo alarman de uno.

EL COLOMBIANO: ¿Cuáles son sus planes tras renunciar a la dirección del CNMH? ¿Contempla en su futuro seguir trabajando en temas de memoria, conflicto o víctimas?

D.A.: Ya tengo temas de edad que me invitan al retiro, al descanso.

Klarem Valoyes Gutiérrez

Siempre quise ser periodista. Me gusta hacer preguntas.

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