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Antioquia | PUBLICADO EL 22 marzo 2022

Vereda de San Jerónimo espera hace cuatro años que le construyan un puente

El puente original se cayó en noviembre de 2018 y las comunidades de varias veredas hoy arriesgan las vidas cruzando un puente artesanal.

  • Marcela Tilano y Marleny Ramírez, dos habitantes de la vereda que cada día arriesgan sus vidas al cruzar el puente. FOTO camilo suárez
    Marcela Tilano y Marleny Ramírez, dos habitantes de la vereda que cada día arriesgan sus vidas al cruzar el puente. FOTO camilo suárez
  • Marcela Tilano y Marleny Ramírez, dos habitantes de la vereda que cada día arriesgan sus vidas al cruzar el puente. FOTO camilo suárez
    Marcela Tilano y Marleny Ramírez, dos habitantes de la vereda que cada día arriesgan sus vidas al cruzar el puente. FOTO camilo suárez
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Por gustavo ospina zapata

Cruzar un río caudaloso con las manos agarradas de un cable y con los pies sobre unos palos de guadua húmedos y resbalosos no es una maniobra apta para todos, y menos para niños, personas de avanzada edad, enfermos, con discapacidad o mujeres embarazadas.

Pero así les toca a los habitantes de al menos cinco veredas del municipio de San Jerónimo a las que se les volvió un suplicio desplazarse al casco urbano de su pueblo. Esto les pasa hace más de tres años, cuando una creciente del río Aurra se llevó el puente de concreto y los dejó prácticamente aislados.

El incidente ocurrió, según los registros, el 18 de noviembre de 2018 y pasados tres años y 4 meses, la solución no ha llegado. En vista de esto, la comunidad tuvo que improvisar un puente de guadua para reemplazar la vieja infraestructura, lo que ha implicado arriesgar la vida y realizar muchos sacrificios para no quedar incomunicados. Sus luchas y reclamos no han valido para que se construya un puente nuevo. Las penurias han sido muchas.

Así lo contó Marleny Ramírez, una señora de 62 años que vive a unos pasos de donde se cayó el puente, en la vereda El Rincón, sitio Puente Escondido.

“Yo he vivido toda mi vida acá, hoy en día somos diez personas y esto ha sido muy duro, yo no volví a salir de la casa, y lo peor ha sido con mi hija, que es enferma y hay que llevarla seguido a unas diálisis, cruzar ese puente es muy miedoso y tuvimos que aprender a hacer eso acá en la misma casa”, dijo.

Lo paradójico es que el puente estaba sobre una vía nacional: la vieja carretera a Urabá que cruza todo el occidente antioqueño y que se usaba antes de la doble calzada que ahora une a Medellín con Santa Fe de Antioquia. Su mantenimiento y operación le corresponde al Instituto Nacional de Vías, Invías.

Malabares peligrosos

Lo extraño de la falta de solución es que la comunidad no se ha quedado quieta esperando. Marcela Tilano, cuya vivienda linda con el punto donde colapsó la estructura, recordó que poco después del suceso ella intentó cruzar el puente de guadua y por poco sufre una tragedia, pues estaba embarazada.

“Cuando iba en la mitad resbalé y me caí, solo sufrí golpes y raspones, me hospitalizaron tres días”. Afirmó que cuando el río crece no se puede cruzar e incluso las aguas también han tumbado el puente artesanal varias veces.

“A nosotros nos toca pasar sea como sea, qué más vamos a hacer, a veces hasta con los niños cargados o con la carguita de café”, dijo Essaú Delgado, campesino de 68 años.

Por el puente también pasan los niños que van a las escuelas. Incluso, el paso se ha hecho atravesando un predio particular y últimamente el propietario, dicen en la vereda, les ha pedido que busquen otro camino, “porque él cree que se lo vamos a expropiar”, aseguró una líder de la zona.

La solución aún demora

En la alcaldía de San Jerónimo confirmaron que desde antes de caerse el puente habían solicitado al Invías que lo interviniera porque ya presentaba fisuras. “Por estar en una vía nacional, construir el puente no es competencia nuestra, pero su colapso sí afecta nuestra comunidad. Por eso nunca dejamos de hacer gestión para que se ejecutara”, precisó Mandria Gil Higuita, secretaria de Planeación.

Hay que decir que la administración local construyó una vía por otro sector para suplir la falta del puente, pero es una carretera destapada, muy empinada e implica una vuelta más larga y compleja para llegar al casco urbano, y el trayecto tarda entre media hora 40 minutos, fuera de que en invierno es intransitable por ser un tramo sin pavimento, con una extensión de 3.5 km.

Adicional a estas acciones, la personera local, Josefa Matilde Villa, interpuso una acción popular contra el Invías en la cual invocó los derechos a un ambiente sano, la seguridad pública y la salubridad para pedir las construcción del puente. La acción fue admitida por el Tribunal Administrativo de Antioquia en auto del 27 de septiembre de 2021 y parra este 31 de marzo hay programada una audiencia.

“Hay violación de los derechos colectivos, y como no veíamos decisiones, interpusimos la demanda, esperemos que ayude a que se haga la obra”, comentó la Personera.

Consultado sobre el particular, Invías informó que ya existen la decisión y los recursos para construir la obra. “La semana del 21 al 26 de marzo entramos a comité de orientación y seguimiento y la última semana de marzo se publica el proceso”, fue la respuesta del ente nacional. Esto significa que se publicarán los pliegos para iniciar el proceso licitatorio para la ejecución.

Los recursos provienen de aportes conjuntos entre Invías, la Gobernación y la alcaldía de Medellín, ya que la ciudad limita con San Jerónimo y también se afecta con la ausencia del puente.

La Secretaría de Infraestructura de la Gobernación explicó que en el marco de las obligaciones socioambientales adquiridas en el convenio 0583 de 1996 (Túnel de Occidente y doble calzada a Santa Fe) se estableció la necesidad de construir el puente.

“Las entidades que hacen parte de dicho convenio acordaron aunar esfuerzos técnicos, ambientales, sociales y prediales para su construcción”. Los aportes suman de $5.523 millones, el proceso licitatorio se inicia a fines de este mes y la obra estaría para el segundo semestre de 2023. n

Cruzar un río caudaloso con las manos agarradas de un cable y con los pies sobre unos palos de guadua húmedos y resbalosos no es una maniobra apta para todos, y menos para niños, personas adultas, enfermos, con discapacidad o mujeres embarazadas.

Pero así les toca a los habitantes de al menos cinco veredas del municipio de San Jerónimo a las que se les volvió un suplicio desplazarse al casco urbano de su pueblo. Esto les pasa hace más de tres años, cuando una creciente del río Aurra se llevó el puente de concreto y los dejó prácticamente aislados.

El incidente ocurrió, según los registros, el 18 de noviembre de 2018 y pasados tres años y 4 meses, la solución no ha llegado. En vista de esto, la comunidad tuvo que improvisar un puente de guadua para reemplazar la vieja infraestructura, lo que ha implicado arriesgar la vida y realizar muchos sacrificios para no quedar incomunicados. Sus luchas y reclamos no han valido para que se construya un puente nuevo. Las penurias han sido muchas.

Así lo contó Marleny Ramírez, de 62 años, quien vive a unos pasos de donde se cayó el puente, en la vereda El Rincón, sitio Puente Escondido.

“Yo he vivido toda mi vida acá, hoy en día somos diez personas y esto ha sido muy duro, yo no volví a salir de la casa, y lo peor ha sido con mi hija, que es enferma y hay que llevarla seguido a unas diálisis, cruzar ese puente es muy miedoso y tuvimos que aprender a hacer eso acá en la misma casa”.

Lo paradójico es que el puente estaba sobre una vía nacional: la vieja carretera a Urabá que cruza todo el occidente antioqueño y que se usaba antes de la doble calzada que ahora une a Medellín con Santa Fe de Antioquia. Su mantenimiento y operación le corresponde al Instituto Nacional de Vías, Invías.

Malabares peligrosos

Lo extraño de la falta de solución es que la comunidad no se ha quedado quieta esperando. Marcela Tilano, cuya vivienda linda con el punto donde colapsó la estructura, recordó que poco después del suceso ella intentó cruzar el puente de guadua y por poco sufre una tragedia, pues estaba embarazada.

“Cuando iba en la mitad resbalé y me caí, solo sufrí golpes y raspones, me hospitalizaron tres días”. Afirmó que cuando el río crece no se puede cruzar e incluso las aguas también han tumbado el puente artesanal varias veces.

“A nosotros nos toca pasar sea como sea, qué más vamos a hacer, a veces hasta con los niños cargados o con la carguita de café”, dijo Essaú Delgado, campesino de 68 años.

Por el puente pasan los niños que van a las escuelas. Incluso, el paso se ha hecho atravesando un predio particular y últimamente el propietario, dicen en la vereda, les ha pedido que busquen otro camino, “porque él cree que se lo vamos a expropiar”, aseguró una líder de la zona.

La solución aún demora

En la alcaldía de San Jerónimo confirmaron que desde antes de caerse el puente habían solicitado al Invías que lo interviniera porque ya presentaba fisuras. “Por estar en una vía nacional, construir el puente no es competencia nuestra, pero su colapso sí afecta nuestra comunidad. Por eso nunca dejamos de hacer gestión para que se ejecutara”, precisó Mandria Gil Higuita, secretaria de Planeación.

Hay que decir que la administración local construyó una vía por otro sector para suplir la falta del puente, pero es una carretera destapada, muy empinada e implica una vuelta más larga y compleja para llegar al casco urbano, y el trayecto tarda entre media hora 40 minutos, fuera de que en invierno es intransitable por ser un tramo sin pavimento, con una extensión de 3.5 km.

Adicional a estas acciones, la personera local, Josefa Matilde Villa, interpuso una acción popular contra el Invías en la cual invocó los derechos a un ambiente sano, la seguridad pública y la salubridad para pedir las construcción del puente. La acción fue admitida por el Tribunal Administrativo de Antioquia en auto del 27 de septiembre de 2021 y para este 31 de marzo hay programada una audiencia.

“Hay violación de los derechos colectivos, y como no veíamos decisiones, interpusimos la demanda, esperemos que ayude a que se haga la obra”, comentó la Personera.

Consultado sobre el particular, Invías informó que ya existen la decisión y los recursos para construir la obra. “La semana del 21 al 26 de marzo entramos a comité de orientación y seguimiento y la última semana de marzo se publica el proceso”, fue la respuesta del ente nacional. Esto significa que se publicarán los pliegos para iniciar el proceso licitatorio para la ejecución.

Los recursos provienen de aportes conjuntos entre Invías, la Gobernación y la alcaldía de Medellín, ya que la ciudad limita con San Jerónimo y también se afecta con la ausencia del puente.

La Secretaría de Infraestructura de la Gobernación explicó que en el marco de las obligaciones socioambientales adquiridas en el convenio 0583 de 1996 (Túnel de Occidente y doble calzada a Santa Fe) se estableció la necesidad de construir el puente.

“Las entidades que hacen parte de dicho convenio acordaron aunar esfuerzos técnicos, ambientales, sociales y prediales para su construcción”. Los aportes suman de $5.523 millones, el proceso licitatorio se inicia a fines de este mes y la obra estaría para el segundo semestre de 2023

Infográfico

Contexto de la Noticia

Paréntesis la obra estaría lista para 2023

Invías aclaró que el proceso de construcción incluye varios pasos: inicialmente se publican los prepliegos, luego sale la licitación para que los interesados presenten sus ofertas y se elija la mejor propuesta. Con la firma ganadora se define la fecha de inicio de obra, que lleva una etapa de preconstrucción, contratación de personal y luego sí se empieza la ejecución en terreno, que sería en julio y la obra se entregaría en el segundo semestre de 2023.

Gustavo Ospina Zapata

Periodista egresado de UPB con especialización en literatura Universidad de Medellín. El paisaje alucinante, poesía. Premios de Periodismo Siemens y Colprensa, y Rey de España colectivos. Especialidad, crónicas.

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