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Antioquia | PUBLICADO EL 14 mayo 2022

Las 430 tinteras del Centro de Medellín hacen ‘vaca’ para tener local propio; así puede apoyarlas

Mujeres que venden café en este punto de Medellín buscan apoyo para un acopio. Idea está en diseño y se necesitan $75 millones.

  • El sueño de las tinteras del Centro es levantar un local de acopio. Son, en su mayoría, madres cabeza de hogar y migrantes venezolanas. Gisela Rivera es la presidenta de Asotintos, sindicato que las agremia. FOTOS manuel saldarriaga

    El sueño de las tinteras del Centro es levantar un local de acopio. Son, en su mayoría, madres cabeza de hogar y migrantes venezolanas. Gisela Rivera es la presidenta de Asotintos, sindicato que las agremia.

    FOTOS manuel saldarriaga

  • Gisela Rivera, presidenta de Asotintos, cuenta que el acopio también serviría para montar un restaurante y cocinar allí, a tarifas bajas, para las tinteras. FOTO Manuel Saldarriaga
    Gisela Rivera, presidenta de Asotintos, cuenta que el acopio también serviría para montar un restaurante y cocinar allí, a tarifas bajas, para las tinteras. FOTO Manuel Saldarriaga
  • El sueño de las tinteras del Centro es levantar un local de acopio. Son, en su mayoría, madres cabeza de hogar y migrantes venezolanas. Gisela Rivera es la presidenta de Asotintos, sindicato que las agremia. FOTOS manuel saldarriaga

    El sueño de las tinteras del Centro es levantar un local de acopio. Son, en su mayoría, madres cabeza de hogar y migrantes venezolanas. Gisela Rivera es la presidenta de Asotintos, sindicato que las agremia.

    FOTOS manuel saldarriaga

  • Gisela Rivera, presidenta de Asotintos, cuenta que el acopio también serviría para montar un restaurante y cocinar allí, a tarifas bajas, para las tinteras. FOTO Manuel Saldarriaga
    Gisela Rivera, presidenta de Asotintos, cuenta que el acopio también serviría para montar un restaurante y cocinar allí, a tarifas bajas, para las tinteras. FOTO Manuel Saldarriaga

Al pie de la Basílica de Nuestra Señora de La Candelaria, en el Parque Berrío, hace carrera un sueño que reúne las súplicas de 430 tinteras. Con sus termos coloridos, las encargadas de mantener al Centro despierto piden para que llegue la buena nueva: un local de acopio. Su propósito es evitar que la plata se quede en terceros, además de levantar un restaurante que, a precios bajos, mitigue el hambre que les toca aguantar a muchas.

Aunque su lucha como asociación ajusta años, este sueño comenzó a tomar forma hace un par de meses. Algunas de las integrantes de la Asociación de Tinteros del Centro de Medellín —sindicato que las agremia— accedieron a un proceso de formación técnica y empresarial desarrollado por la Corporación Interactuar y el Club Rotario de Medellín. Bajo esa alianza, que impulsa a los negocios de población vulnerable, nació la idea de tener acopio propio.

Un logro de este tipo, según Gisela Ardila, presidenta del sindicato, les permitiría trabajar de forma digna y más organizada: sin sus termos en el suelo, con vasos y sombrillas adecuadas; sin que la ganancia, por cuenta de intermediarios, sea a medias. “Somos explotadas por terceros. Les dejamos los beneficios, porque la ganancia se queda en esta cadena”.

Gisela tiene 57 años y, desde hace 26, revolotea por el Parque Berrío. Llegó a la esquina en la que levanta a diario una sombrilla azul y despliega un arsenal de 250 termos con tinto, perico y aromática después de que le robaron un plante con el que compraba lotería para revender entre los visitantes del Parque de Belén.

Una planilla, un lapicero y una riñonera la acompañan: son sus escuderos; indispensables para el registro del tinto que sale y de los pagos o apuntados que acumulan las muchachas. Esas mujeres, que ajustan como ella 15 o 25 años en la plazuela, y que se dividen entre jóvenes y viejas, colombianas y venezolanas, comparten el mismo sueño. Entre todas comentan el plan de tener un acopio, que Gisela está buscando sacarlo adelante y que esa, en medio de la informalidad que afrontan, sería una buena nueva.

Gisela Rivera, presidenta de Asotintos, cuenta que el acopio también serviría para montar un restaurante y cocinar allí, a tarifas bajas, para las tinteras. FOTO Manuel Saldarriaga
Gisela Rivera, presidenta de Asotintos, cuenta que el acopio también serviría para montar un restaurante y cocinar allí, a tarifas bajas, para las tinteras. FOTO Manuel Saldarriaga

El camino para lograrlo

Pero para cumplir ese sueño hay que agotar una primera etapa. Con Interactuar, se recolectan donaciones para lograr $30 millones e impulsar las iniciativas de 19 emprendedores que integran poblaciones vulnerables en el Valle de Aburrá, explica Luz Edilma Jaramillo, líder de Proyectos de la corporación.

La idea, con este embrión, es impulsar las iniciativas de negocio de algunas tinteras, mientras se construye un plan que haga de este oficio una empresa con todas las de la ley: costos de montaje, mantenimiento, aliados y modelo de operación. Estos requisitos elevarían el sueño de Asotintos a $75 millones, que serían recolectados mediante la estrategia de donaciones formulada por Interactuar.

“El centro de acopio vale su plata. Sería algo comunitario, para todas las tinteras: hay que definir cómo ejecutarlo, quién sería el dueño. Lo que podemos hacer, en el momento, es fortalecer a tinteras como Gisela, hasta que llegue el centro. Cuando tengamos un modelo claro, nos lanzaremos al ruedo a pedir donaciones”, detalla Luz Edilma.

Esas ayudas (ver Para saber más) mantendrían vivo el aliento de las mujeres que le han entregado su vida a este punto del Centro. Bajo la inclemencia del sol de mediodía, Fabiola Quintana, de 60 años, recuerda cómo se desplazó de Gómez Plata y, ante la desaparición del chance manual, encontró en los tintos el sustento.

Dice: “Llevo 14 años vendiendo tinto en esta plaza. Estoy, prácticamente, a punto de pensionarme. Qué dicha un acopio, o un toldillo, para uno trabajarlo. Muchas se han ido, pero son más las que quedan y las que seguirán llegando”. Igual piensa María Ospina, quien está en el negocio del tinto hace 20 años.

Tras recordar que la mayoría de las agremiadas son cabeza de familia, y que ahora un número importante son migrantes, asevera que el tinto que ellas venden no se lo toma nadie en ninguna cafetería aledaña. “Nuestro tinto es sabroso. La gente se sienta, conversa, pasa el día; se siente a gusto. Queremos nuestro acopio, pero la dinámica seguirá siendo la misma. ¿Cuándo ha visto que en una cafetería le conversen a uno?”.

Aunque su oficio es duro y está minado de anécdotas poco gratas, es más lo bueno. “Ser tintero es bonito”, expresa Gisela, mientras repican las campanas de la Basílica de Nuestra Señora de La Candelaria. “La idea es aplicar lo que aprendimos y montar un restaurante para las compañeras. Una especie de cooperativa”.

El mismo milagro aparece en las súplicas de 430 tinteras.

¿Cómo impulsar esta iniciativa?

Aportar para que las iniciativas de negocio de algunas tinteras del Centro de Medellín salgan adelante, al igual que las de 18 emprendedores, es sencillo. Se puede aportar desde $10.000 a través de la página de donantes de Interactuar (https://donantes.interactuar.org.co/historias/emprendedores-valle-de-aburra/). Tras ingresar a este enlace, basta con dar clic en el botón ‘Quiero donar’. La página, luego, entrega todas las indicaciones.

Edison Ferney Henao Hernández

Periodista y politólogo en formación. Aprendo a escribir y, a veces, hablo sobre política.

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