En épocas de contingencia ambiental cabe recordar que hay estrategias como el teletrabajo, la cual ayuda a mitigar la huella de carbono que generan las personas al desplazarse desde sus hogares hasta su oficina.
El teletrabajo no es solo quedarse en casa y cumplir con las funciones laborales desde allí, también es ir a oficinas satélite que contratan las empresas para que sus trabajadores tengan un espacio adecuado y acondicionado con todo lo necesario por fuera de las instalaciones de la compañía, en un radio no mayor a 2 kilómetros de distancia de su casa.
Es decir, si un empleado vive en Sabaneta o Envigado y la empresa en la que trabaja queda en Bello, esta persona, para no ir hasta allá, podría teletrabajar en un espacio físico que comparte con empleados de otras empresas u otras personas que necesitan un lugar para sus funciones.
“El teletrabajo es un gran aporte a la movilidad porque reduce el kilometraje que los empleados tienen que transitar todos los días; esto hace que la gente gane en calidad de vida, ocupe menos espacio en las vías y se reduzcan las emisiones de gases contaminantes”, afirmó Mauricio Zenteno Casas, cofundador de Camel Hub SAS, empresa que alquila espacios de trabajo para personas y empresas.
Esta tendencia se conoce a nivel mundial como coworking —o trabajo compartido—. El rápido desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones hicieron que la presencia física del empleado no fuera tan indispensable para cumplir sus objetivos laborales, razón por la cual empresas ubicadas en las grandes ciudades de Estados Unidos permitían el teletrabajo desde oficinas virtuales cercanas a los hogares de sus trabajadores.
En Bogotá, los primeros espacios físicos para compartir con otras personas se empezaron a popularizar a mediados de la década de 2000; en Medellín, la empresa OVC —Oficinas Virtuales de Colombia—ofrece sus servicios desde 2005.
Así como OVC y Camel Hub SAS, también operan en la región Tinkko, Epicentro, Siembra Coworking, entre otras. Una red de oficinas virtuales cerca de las zonas residenciales del Valle de Aburrá, donde no hay empresa.
“Acá, las zonas residenciales cada vez se alejan más al sur, norte o al oriente de los sectores empresariales e industriales del área metropolitana; entonces se crea la necesidad de cómo acercarle la oficina a la gente”, enfatizó Zenteno Casas.