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Antioquia | PUBLICADO EL 24 septiembre 2021

Piques ilegales se toman las noches de Medellín

  • En la avenida Las Palmas, motorizados se toman la vía para practicar deportes a motor. Pese a los problemas de movilidad y los riesgos, dicen no tener en dónde entrenar. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
    En la avenida Las Palmas, motorizados se toman la vía para practicar deportes a motor. Pese a los problemas de movilidad y los riesgos, dicen no tener en dónde entrenar. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
  • En la avenida Las Palmas, motorizados se toman la vía para practicar deportes a motor. Pese a los problemas de movilidad y los riesgos, dicen no tener en dónde entrenar. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
    En la avenida Las Palmas, motorizados se toman la vía para practicar deportes a motor. Pese a los problemas de movilidad y los riesgos, dicen no tener en dónde entrenar. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
Jacobo Betancur Peláez

Entre el 25 de mayo y el 20 de septiembre, la Secretaría emitió 789 comparendos e inmovilizó 36 carros y 185 motos. Panorama

El estruendo de los motores y el chirrido de las llantas derrapando sobre el pavimento regresaron a las noches de la avenida Las Palmas, el puente de la 4 Sur y otras zonas de Medellín.

Desde carros compitiendo a máxima velocidad hasta motos haciendo acrobacias: los controversiales “piques” volvieron a reactivar un viejo conflicto entre las autoridades de tránsito y los amantes de los deportes a motor.

Mientras que la Secretaría de Movilidad advierte que ha redoblado los controles para evitar esas jornadas, consideradas ilegales por el Código Nacional de Tránsito, varios líderes de organizaciones que promueven los deportes a motor critican la falta de espacios para entrenar y anticipan que de no habilitarse un escenario formal para ello no podrá llegarse a una solución de fondo.

Los puntos críticos

Como en un juego del gato y el ratón, en los corredores más críticos el rugido de los motores comienza a sentirse a altas horas de la noche, cuando la soledad de las vías congrega a motorizados de todos los rincones de la ciudad.

Reunidos en grupos numerosos, los amantes de la velocidad aprietan a fondo el acelerador y protagonizan arriesgadas carreras que convierten las vías en autódromos improvisados.

Según los registros de la Secretaría de Movilidad de Medellín, las calles en donde más jornadas se realizan son la avenida Las Vegas, a la altura de Ciudad del Río, la avenida Las Palmas y el puente de la 4 Sur.

Aunque el aislamiento y los cierres parciales por la pandemia trajeron una calma momentánea para los vecinos de estas zonas, tras la reactivación gradual de la ciudad las carreras regresaron con más ímpetu.


Los corredores con más “piques”

Aumentan operativos

Fabio Mesa, subcomandante de Tránsito de Medellín, señala que, a causa del incremento de estos eventos, esa dependencia ha intensificado sus controles en los últimos tres meses, principalmente los martes y los jueves.

Entre el 25 de mayo y el 20 de septiembre, la Secretaría emitió 789 órdenes de comparendo, 609 dirigidas a motos y 189 a carros en la avenida Las Palmas.

Durante ese mismo periodo, 36 carros y 185 motos fueron inmovilizados en ese mismo corredor.

“En el Código Nacional de Tránsito esta práctica está tipificada como una conducta que amerita, además de la imposición del comparendo, la inmovilización del vehículo”, dice el subcomandante Mesa.

Piden escenarios

Entre los líderes de los deportes a motor es claro que estas jornadas son ilegales; sin embargo, consideran que la falta de espacios para entrenar constituye la raíz central del problema.

Hernán Darío Cuartas, director de la Corporación Deportes, argumenta, por ejemplo, que desde 2017 la Alcaldía suspendió los permisos para desarrollar eventos en espacios como el aeroparque Juan Pablo Segundo, en donde se organizaban hasta tres o cuatro competencias anuales.

Aunque Cuartas insistió que desde esa organización se rechazan dichas jornadas, insiste en que deben crearse espacios formales para una práctica segura y ordenada.

“Hay calles que se pueden cerrar y escenarios que se pueden usar”, dice Cuartas, para quien esa regulación permitiría que el deporte salga de la ilegalidad y se abran oportunidades de profesionalización para los que lo practican.

Así mismo, Jorge Rúa Cárdenas, uno de los líderes de la liga de Stunt Medellín, propone que el problema de las competencias en la avenida Las Palmas y otros puntos de la ciudad se arreglaría con la entrada en operación de un lugar como el autódromo de Bello, todavía en vilo por problemas jurídicos y constructivos.

En este último escenario, a finales de agosto pasado, la Gobernación de Antioquia suspendió los trabajos y ordenó liquidar los contratos, por inconsistencias en el gasto de $24.000 millones y retrasos asociados a líos legales con el lote en donde está siendo levantado.

“Necesitamos espacio para hacer Stunt. Se han tocado muchas puertas para pedir un espacio, pero la respuesta siempre ha sido negativa”, dice Rúa, proponiendo que las competencias en Las Palmas también podrían interpretarse como una acción de protesta por la falta de un lugar en donde practicar.

Mientras el camino para un escenario formal continúa estancado, Mesa sostuvo que en conjunto con la Policía Nacional, el Municipio continuará intensificando sus operativos de control, para evitar los traumatismos de movilidad que esos eventos generan en la ciudad. Por su parte, los motociclistas reiteraron que apagar los motores no es para ellos una alternativa.

Contexto de la Noticia

ANTECEDENTES Un problema de vieja data

El pedido de un escenario formal para la práctica de los deportes a motor no es nuevo. Además del préstamo de algunos espacios públicos, el proyecto de un autódromo ha estado en el radar de los aficionados desde hace más de tres décadas. Hernán Darío Cuartas, de la Corporación de Deportes a Motor, dice que aparte de los retrasos constructivos con los que carga el autódromo de Bello (nombrado Central Park por la Gobernación en el cuatrienio pasado), a los amantes de esta práctica les preocupa que aún no es claro cómo operaría ese espacio y si podrían acceder a él cuando sea terminado.

Jacobo Betancur Peláez

Comunicador social y periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, especializado en la investigación de temáticas locales. También cubro temas relacionados con salud, historia y ciencia.

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