Gritos y pasos acelerados se escuchan en la cancha de Belén Rincón, las instrucciones del entrenador, los disparos a portería y los cantos de algunos espectadores del encuentro, retumban en las calles y casas de este barrio. En el terreno donde los jóvenes juegan fútbol, en algún tiempo funcionó una fábrica de tejas y ladrillos.
Ubicado en la última comuna de Medellín, la 16, Belén Rincón ha sido testigo del crecimiento acelerado de la ciudad durante los últimos 30 años. El barrio se ha convertido en un pequeño fortín rodeado por enormes edificios que se han construido en sus alrededores, pareciera que desde lo alto vigilaran la cotidianidad de los habitantes de este sector.
Para llegar hasta El Rincón basta con tomar la ruta del alimentador 3003...