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Macabras intimidaciones: hasta una lengua de vaca le han dejado a una fundación de animales en Guarne, Antioquia

Las autoridades están investigando el origen de las intimidaciones. La fundación busca apoyo para poder trasladarse a otro lugar.

  • Lilibet rescata en su fundación a perros, gatos y animales de granja expuestos a diferentes formas de maltrato. FOTO: EL COLOMBIANO
    Lilibet rescata en su fundación a perros, gatos y animales de granja expuestos a diferentes formas de maltrato. FOTO: EL COLOMBIANO
  • Macabras intimidaciones: hasta una lengua de vaca le han dejado a una fundación de animales en Guarne, Antioquia
  • Macabras intimidaciones: hasta una lengua de vaca le han dejado a una fundación de animales en Guarne, Antioquia
hace 5 horas
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Desde hace varios días ninguno de los integrantes del Hogar de la Familia Peluche duerme tranquilo. Ni Lilibet, ni Daniela; ni los 78 perros ni los 18 gatos, tampoco Jacobo, ni Cicharrón el mini-pig (que de mini no tiene nada) ni los patos y gallinas. Esta finca ubicada en límites entre Santa Elena y Guarne, un lugar destinado a las segundas oportunidades, vive días de zozobra por cuenta de situaciones atemorizantes que han ocurrido últimamente, como sórdidos mensajes amenazantes que les han dejado últimamente.

La Famila Peluche es el proyecto de vida de Lilibet Molina, una especialista en gerencia de proyectos, que encontró en esta iniciativa la manera de retribuir el amor y la compañía que recibió de Tobías, un perrito abandonado que estuvo a punto de morir ahogado dentro de un costal en la quebrada La Iguaná un día de 2006 y que se convirtió desde ese momento en su compañero durante catorce años. La labor que comenzó en 2013 como hogar de paso de animales desprotegidos la llevó a tener una fundación legalmente constituida en 2019, llamada “Un mismo amor”. Todo ha crecido desde entonces: su convicción para ayudar a cientos de animales vulnerables, pero también las obligaciones, las preocupaciones y las deudas. Hoy tiene 110 animales bajo su cuidado rescatados en medio de historias dolorosas: perros y gatos brutalmente maltratados, abusados sexualmente, abandonados por viejos; otros como Chicharrón, una víctima de la frivolidad pues fue comprado como exótica mascota mini-pig y luego abandonado cuando la mala alimentación suministrada en un apartamento lo llevó a tener graves enfermedades; o Jacobo, quien llegó al Hogar siendo un pequeño ternero salvado a última hora cuando su propietario lo estaba montando a un carro para llevarlo al matadero.

La fundación de Lili ha padecido lo mismo que padecen todas las fundaciones y albergues dedicados a las segundas oportunidades para animales abandonados o maltratados: incertidumbre constante por falta de recursos para alimentación y medicinas, millonarias facturas de veterinaria acumulándose, la itinerancia por la falta de estabilizarse en lugares adecuados. De hecho, aunque el Hogar de la Familia Peluche tenía contrato para permanecer en dicha finca por seis años, por una cláusula en el contrato el propietario podía pedirles el inmueble si en ese curso lo vendía. Y eso pasó.

Macabras intimidaciones: hasta una lengua de vaca le han dejado a una fundación de animales en Guarne, Antioquia

A toda esa incertidumbre, se sumaron las extrañas situaciones que les empezaron a ocurrir. Se quedaron sin agua, por ejemplo. Pero al indagar con el acueducto y los habitantes de las cuatro veredas aledañas ellos eran la única finca sin servicio. Al revisar el personal del acueducto encontraron que alguien había manipulado el servicio desde el exterior de la finca dejándolos sin agua. Pero lo más intimidante fue el contenido de una bolsa que encontraron al salir una mañana la semana pasada a darle el paseo diario a los perros más viejitos. Colgando de la alambrada, Lili y Diana, la auxiliar veterinaria, hallaron una bolsa y lo primero que pensaron es que seguramente les habían dejado alguna camada de gaticos, como es normal que ocurra. Pero al meter la mano lo que sacó Lilibet fue una enorme lengua de vaca. De inmediato corrieron a revisar a Jacobo en su corral temiendo lo peor. Estaba bien, pero lo tomaron como la confirmación de que alguien quiere hacerles daño. Y como si hicieran falta más pruebas, luego de este episodio encontraron a la entrada de la finca, agazapados entre la yerba, unos extraños tarros sellados que Lili guardó con el fin de que las autoridades puedan determinar qué sustancia contienen.

¿Quién quisiera hacerles daño a unos animales que han padecido las formas más indecibles de maltrato? Eso es lo que se pregunta Lilibet, quien señala que para garantizar no solo el bienestar de los animales sino de los vecinos, ha acondicionado la finca hasta convertirla en un lugar seguro, incluyendo, por ejemplo, cerca eléctrica para evitar que salgan sin vigilancia. A pesar de los cuidados, ha tenido encontronazos con un vecino.

Tras estos episodios, Lilibet solicitó primero apoyo de las autoridades del corregimiento, que no atendieron el llamado, y también a las de Guarne, que inmediatamente se comprometieron a hacer vigilancia periódica en la zona. Tras la denuncia por estos hechos, también la Sijín se comprometió a atender la situación para hallar a los responsables antes de que las intimidaciones sigan escalando.

Macabras intimidaciones: hasta una lengua de vaca le han dejado a una fundación de animales en Guarne, Antioquia

Mientras la fundación lidia con estas preocupaciones, también está en búsqueda de un nuevo lugar para establecer el hogar multiespecie. Ese constante peregrinaje de un lugar a otro es un problema que atraviesa la mayoría de las fundaciones y albergues dedicados a estas causas. La fundación de Lili estuvo en los últimos años intentando, a través de una fatigosa gestión, lograr acceder a algún predio de la Sociedad de Activos Especiales donde pudiera seguir desempeñando su labor, pero la respuesta después del tiempo y energía invertidos es que no tenían nada en Antioquia que pudieran ofrecerle.

Ahora buscan a contrarreloj otro predio, en Copacabana, Girardota, Barbosa, incluso el Suroeste cercano. No requieren mucho, o al menos no para todo el provecho que le sacan al espacio. Para albergar a todos los animales en condiciones dignas requieren, por lo menos, 5.000 metros cuadrados. No son necesarios, dice Lilibet, grandes acondicionamientos físicos. Lo que necesitan es un nuevo entorno tranquilo que ella se encargaría de acondicionar así como lo hizo con la finca que ocupan actualmente, algo que ha logrado con apoyo de varias personas que se han sumado para no dejarla sola en su labor.

Maltrato animal sigue disparado y los esfuerzos no dan abasto

No solo la fundación de Lilibet atraviesa afugias como las mencionadas. De hecho, los problemas para mantenerse a flote son el factor común en la mayoría de los 130 refugios, albergues y fundaciones para animales reconocidos en Medellín. Sin el trabajo de estas para restarle carga al Centro de Bienestar Animal La Perla, la ciudad estaría ante una crisis de grandes proporciones.

La Perla actualmente trabaja con su capacidad desbordada. En el lugar acondicionado por el Distrito para la protección de los animales rescatados y maltratados ubicado en Altavista, hay en este momento 3.000 animales entre perros y gatos, a la espera de que las adopciones aumenten considerablemente y así poder liberar nuevos cupos para miles de animales vulnerables. Cada día ingresan 10 nuevos inquilinos con dolorosas historias de maltrato. Y si bien las adopciones han aumentado, según opinan defensores del bienestar animal, como el concejal Juan Ramón Jiménez, todavía no es suficiente para mitigar en gran medida la problemática.

En 2024 ingresaron rescatados 4.919 animales a La Perla y encontraron hogar 1.391, el 6.27% del total de animales rescatados, lo que para el concejal es una cifra importante, pero que requiere de una política pública sólida de bienestar animal, tenencia responsable de animales de compañía y adopción. Este año 241 perros y 182 gatos.

A mano alzada, se estima que entre las 130 fundaciones, albergues y refugios reconocidos en Medellín hay entre 6.000 y 7.000 animales, según cifras conservadoras. Este año se han conocido al menos diez casos de estos lugares que han anunciado cierre inminente por falta de recursos. Y mientras la capacidad escasea, la violencia contra los animales encuentra formas cada vez más aberrantes. De los 78 perros que conviven en el Hogar de la Familia Peluche hay unos 30 geriátricos, perros tirados a su suerte por diversas razones, entre ellas, que cientos de familias no están en disposición de responsabilizarse de su salud y cuidado una vez ingresan a la etapa final de sus vidas y empiezan a demandar tratamientos, medicinas, entre otros.

Pero también señala Lili que el aumento de animales rescatados tras sufrir abusos: empalamientos o abuso sexual sistemáticos por lo que han llegado recientemente a la fundación casos de perritos inválidos, con sus órganos destruidos o con graves enfermedades.

Es un mal sin fronteras. Cientos de los animales que ingresan en condiciones críticas a las fundaciones y albergues de Medellín llegan desde la Costa Atlántica. El panorama en Antioquia no es menos grave, ni siquiera existen cifras consolidadas de cuántos municipios cumplen con la ley 2054 de 2020 que exige a cada entidad territorial establecer políticas de bienestar animal y oferta de atención para fauna y animales domésticos.

En cuanto a Lilibet y su fundación, siguen esperando manos aliadas para mantener a flote el proyecto. Tienen un plan padrino en el que las personas pueden donar mensualmente desde $20.000 pesos en adelante, pero actualmente solo cuenta con trece padrinos. En sus años de labor ha encontrado ángeles que les han permitido mantener el hogar firme. El veterinario Juan Gabriel Restrepo y una empresa de ropa interior vinculada permanentemente que destina el 20% de las ventas de una de sus referencias para la fundación. Pero se necesita más apoyo, de todo tipo. Las personas interesadas en dar una mano a la Familia Peluche pueden hacerlo con donaciones en dinero o en especies, pero también se puede donar tiempo. El Hogar ha abierto sus puertas para las familias que quieran realizar pasadías y apoyen por algunas horas en labores como paseos y contacto afectivo con los animales, mientras, a lo mejor, se enamoran de alguno de los peludos para ofrecerle un hogar. También les cae del cielo quien aporte conocimiento, en fin, todo sirve.

Si quiere sumarse a esta familia puede comunicarse al 305-350-12-13 y conocer su historia y su labor en la cuenta de Instagram Familiapeluchecolombia.

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