Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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5.320 personas viven en 873 de estos hospedajes. En Niquitao hay 168 y en Villanueva, 61.
Tiradas en el suelo de uno de los 168 inquilinatos de Niquitao, las dos niñas embera juegan con un triciclo en mal estado. Lo conservan de una Navidad pasada, una de las seis que su madre ha pasado aguardando en un semáforo de Medellín por la caridad ajena.
Aunque no sonríen, se les ve tranquilas. De repente entran al cuarto que habitan hace casi media década junto a sus padres y otros dos hermanos. Tienen el almuerzo servido. Comen el arroz y el huevo con sus manos. La habitación es tan reducida –2,5 por 3 metros– que parece que supieran que deben entrar por turnos.
En un colchón, a un costado del espacio, los adultos departen en su lengua. Hay tensión. La Policía y funcionarios de la Secretaría de Bienestar Social de Medellín hacen uno de los ya habituales operativos en estos hospedajes. En el nivel inferior de la antigua casona ubicada cerca al cementerio San Lorenzo hubo desalojos y cierre temporal por las condiciones infrahumanas en que vivían cinco familias embera: materia fecal,...