Pico y Placa Medellín
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El otrora barrio San Fernando cambió su nombre cuando se asentó la obra académica de los padres escolapios.
Antes de que el occidente de Medellín se convirtiera en ese entramado de casas, canchas y locales comerciales, todo eran mangas.
Potreros enormes al oeste del río en los que, en la primera mitad del siglo XX, crecían naranjos y pastaba el ganado de los más adinerados. También había un club hípico y un hipódromo donde corrían los caballos más avispados.
En ese lado de la ciudad en ciernes nació lo que se conoció como el barrio San Fernando, en terrenos donde antes funcionaba el hipódromo (hoy colegio Calasanz) y en fincas cercanas que se fueron convirtiendo en lotes y que adquirían familias recién casadas que trabajaban en fábricas de La América y del sector Estadio.
La primera casa, que se construyó en 1949, fue la del matrimonio entre Emilio Zea y Marta Yepes, que se ubicó en lo que hoy es la calle 50 (Colombia) con la carrera 81B. María Mercedes, la hija menor de la familia, nació en esa casa en 1950, creció jugando en los potreros y 68 años después sigue en el barrio:
“Éramos seis hermanos...