En un lapso de seis meses aproximadamente, se habrían dado en el Magdalena Medio y el Nordeste antioqueño por lo menos entre 20 y 25 casos de despojo de tierras y negocios, y aunque esta no ha sido una práctica desconocida en el contexto del conflicto armado colombiano en general, el factor diferencial es que, en este caso, las víctimas son incluso organizaciones sociales.
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El fenómeno no ha trascendido a las autoridades porque las personas y entidades afectadas no se han animado a denunciar por el temor a represalias.
Óscar Yesid Zapata, quien ha sido investigador y activista de derechos humanos, asegura que ha recibido llamadas para denunciar que el frente 4 de las disidencias de las Farc “están despojando de propiedades a muchas personas; a comerciantes de tiendas de abarrotes los hacen salir de la zona y se les apoderan del negocio”. Pero esto también estaría afectando a organizaciones comunitarias y sociales con presencia histórica en esa área, a las que les han quitado terrenos donde desarrollaban sus proyectos colectivos y se les han quedado con el ganado.
Estos estarían sirviendo de chivos expiatorios, pues en un periodo fue el Clan del Golfo quien dominó algunos de esos territorios y en estos momentos habría ganado terreno el bando contrario. De manera que los acusan de haber sido aliados de sus adversarios, pero además sería una maniobra para demostrarles a las comunidades quién es el que manda.
Las quejas han surgido sobre todo en las áreas urbanas de Remedios y Segovia, en el Nordeste, lo mismo que de Yondó, en el Magdalena Medio, y también en algunas zonas rurales de los mismos municipios.
Al frente de la maniobra intimidatoria estaría alias “John Fiera”, el jefe del frente 4 en la zona y quien sigue órdenes de alias Calarcá. No obstante, la práctica del despojo habría aumentado incluso antes de que este llegara, hace poco menos de dos años.
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No obstante, las agresiones no vienen de un solo lado; desde más o menos el 20 de septiembre no están dejando entrar gasolina ni víveres a las áreas rurales y serían los combatientes del Clan del Golfo queriendo asfixiar a las comunidades que, en su concepto, apoyan a las disidencias.
“Antier hicieron devolver un camión con productos de la canasta familiar, hay retenes y lugares donde están robando oro, sobre todo en Remedios y Segovia”, añadió Zapata.
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