Pico y Placa Medellín
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Una iniciativa liderada por el Museo de Antioquia y EPM busca generar conciencia en lavaderos de autos y barrios, en cuanto a la protección del recurso no renovable.
AMaría (*), habitante del barrio Santo Domingo, le gustaba el sonido del agua que brotaba libremente y sin control del grifo de su cocina porque le recordaba el sonido de la quebrada de la finca en la que vivía.
Ella no era muy consciente de la necesidad de ahorrar agua en una ciudad, como Medellín, en la que el consumo promedio mensual en un hogar es de 14 metros cúbicos, según cifras oficiales de EPM, y en la que se desperdicia un 20% del preciado liquido, de acuerdo con información de la Liga de Consumidores de Servicios Públicos de Medellín.
Como ella, Jairo, un lavador de carros, en el Barrio Antioquia, comenzaron a ver cómo la botada de agua les estaba costando más de la cuenta.
Y es que según la Ley 142 de 1994, que regula el uso de este patrimonio ambiental, quienes desperdicien el agua pueden ser sancionados con un cobro que se le verá reflejado en la factura de los servicios públicos, cuando el consumo en el hogar supere los 26 metros cúbicos al mes.
Hoy Jairo sabe esto, gracias...