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Tendencias | PUBLICADO EL 24 mayo 2022

¿Qué significan las señales que está enviando a la Tierra la nave espacial más vieja y lejana?

Se trata de la Voyager 1 de la Nasa que, aunque opera con normalidad alejándose del Sistema Solar, está devolviendo información extraña, inexplicable, de más allá.

  • Ilustración de la nave que ha estado explorando nuestro sistema solar desde 1977. Imagen: Nasa/JPL-Caltech
    Ilustración de la nave que ha estado explorando nuestro sistema solar desde 1977. Imagen: Nasa/JPL-Caltech
  • Ilustración de la nave que ha estado explorando nuestro sistema solar desde 1977. Imagen: Nasa/JPL-Caltech
    Ilustración de la nave que ha estado explorando nuestro sistema solar desde 1977. Imagen: Nasa/JPL-Caltech
Nasa/Vanesa de la Cruz

Han pasado más de 45 años desde que, en 1977, se lanzaron las naves gemelas de la Nasa: las Voyager 1 y 2. Desde entonces, han continuado un viaje natural y esperado alejándose cada vez más del Sistema Solar, nuestra galaxia, y superando las expectativas de vida útil.

La semana pasada, sin embargo, algo extraño y hasta ahora inexplicable pasó: como anunció la misma Nasa en un comunicado, “el equipo de la misión está buscando la fuente de un problema de datos del sistema”.

En palabras más simples, hay un pequeño inconveniente que los tiene desconcertados: aunque el explorador interestelar está operando con normalidad, recibiendo y ejecutando comandos desde la Tierra y recopilando datos científicos, se están recibiendo señales e información que no es cierta. Es como si la nave estuviera mintiendo.

Está muy lejos y lejana en tiempo y espacio: a más de 23.300 millones de kilómetros de la Tierra y la luz tarda 20 horas y 33 minutos en recorrer esa diferencia. Tan lejos que cada mensaje que envía se tarda dos días en llegar y viceversa.

Pero la sonda está enviando información difusa, contradictoria con lo que está pasando, como si fuera aleatoria.

¿Qué fue lo que pasó?

Hay una herramienta llamada el Sistema de Control y Articulación de Actitud, o Aacs, de la sonda, que es la que permite reflejar y enviar los datos sobre lo que va sucediendo a bordo.

El Aacs “controla la orientación de la nave espacial y mantiene la antena de alta ganancia de la Voyager 1 apuntando con precisión a la Tierra, lo que le permite enviar datos a casa”, explica la Nasa en el comunicado pero, aunque todo indica que el Aacs sigue funcionando, “los datos de telemetría que devuelve no son válidos”.

Son datos que no reflejan el estado del Aacs pero que, aún así, no han activado las alarmas de la misma nave, no ha sido alertado por los sistemas de protección a bordo. La nave miente sin darse cuenta.

“La señal de la Voyager 1 tampoco se ha debilitado, lo que sugiere que la antena de alta ganancia permanece en su orientación prescrita con la Tierra”, añaden los expertos.

¿Qué harán para encontrar respuestas?

Lo que harán será monitorear a la nave y sus señales para determinar si se trata de un daño en este u otros sistemas de telemetría que carga el explorador.

“Un misterio como este es más o menos normal en esta etapa de la misión Voyager”, dijo Suzanne Dodd, gerente de proyecto de las Voyager 1 y 2 en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la Nasa en el sur de California.

Y saben, también, que es posible que el equipo no encuentre la fuente de la anomalía y, en cambio, se adapte a ella, dijo Dodd.

De sí encontrarla, trabajarían en resolver el problema con software o hardware.

¿A qué se debe el daño?

Se sospecha que tiene que ver con la edad. La nave ya tiene más de 45 años, tiempo mayor al que se había anticipado cuando se planificó y, además, está sometida a condiciones extremas.

“Estamos en el espacio interestelar, un entorno de alta radiación en el que ninguna nave espacial ha volado antes. Así que hay algunos grandes desafíos para el equipo de ingeniería”, añadió Dodd.

El gemelo de la Voyager 1, la Voyager 2 (actualmente a 19.500 millones de kilómetros de la Tierra), continúa operando normalmente. El equipo está ahorrando energía en todos sus sistemas para mantenerlas enviando datos, por lo menos, hasta 2025.

Las dos son las únicas naves espaciales que recopilan datos en el espacio interestelar.

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