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Luna, la perra que falleció por complicaciones de salud a causa de la pólvora en la alborada

Su familia quiere que su historia sea un llamado para dejar atrás la pólvora en las celebraciones navideñas.

  • Luna convivía con otros cuatro perros y era la más nerviosa y ansiosa de la casa. FOTO: Cortesía
    Luna convivía con otros cuatro perros y era la más nerviosa y ansiosa de la casa. FOTO: Cortesía
  • Luna era una perra flat-coated retriever de 10 años que vivía en Rionegro con su familia. FOTO: Cortesía
    Luna era una perra flat-coated retriever de 10 años que vivía en Rionegro con su familia. FOTO: Cortesía
04 de diciembre de 2023
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Las campañas de prevención contra la pólvora no parecen ser suficientes para que las personas dejen de manipular la pirotecnia cada 1 de diciembre para así recibir la Navidad. Y el último mes del año empieza con cifras poco alentadoras.

Este año, van más de 41 personas quemadas a causa de la pirotecnia en Colombia, según el Ministerio de Salud en su más reciente informe. Sin embargo, los humanos no son los únicos que padecen las consecuencias de esta tradición, también lo hacen los animales —tanto los domésticos como la fauna silvestre—.

Este año, se conoció la desgarradora historia de Luna, una perra flat-coated retriever de 10 años que vivía con su familia en el municipio de Rionegro y que falleció a causa de una hemorragia que, aunque no recibió un diagnóstico oficial, podría haber sido causada por la pólvora que se produjo el día de la alborada.

Luna era la perra más ansiosa y nerviosa de la casa y, ese 1 de diciembre, unos vecinos comenzaron a lanzar pólvora al aire, cerca de 10 minutos seguidos, como detalló la dueña de Luna, que prefirió no revelar su identidad.

Luna hacía parte de una familia conformada por una pareja de esposos y cuatro perros más, pero ella —a diferencia de los otros perros criollos— era la más ansiosa y nerviosa de la casa y así fue que el día de la alborada la perra comenzó a estresarse por las detonaciones.

“Este año nos cambiamos de casa y pensábamos que al estar más alejados no se iba a sentir tanto la pólvora. Sin embargo, aquel día, eran las 11:57 de la noche que escuchamos la primera detonación. Se escuchaba muy cerca y fueron alrededor diez minutos de estallidos constantes. En el primer estallido, Luna comenzó a moverse de un lado para otro, yo la abrazaba, le puse música y trataba de tranquilizarla, pero ella seguía muy nerviosa”.

Luna, del desespero, se metió debajo de la cama y se quedó allí durante los estallidos y, al salir, su familia notó que su estómago estaba completamente hinchado. Pasaron unos minutos y la perra se recostó en una esquina, presentó un vómito de sangre y falleció.

Con esta historia, la familia de Luna busca visibilizar la problemática de la pirotecnia en la ciudad y el riesgo que puede significar la pólvora para las mascotas y animales de fauna silvestre.

“Queremos que la gente entienda que la pólvora afecta a los animales, no es un cuento, los perros, los pájaros, los gatos, esto los afecta mucho”, dijo la familia de Luna.

Luna era una perra flat-coated retriever de 10 años que vivía en Rionegro con su familia. FOTO: Cortesía
Luna era una perra flat-coated retriever de 10 años que vivía en Rionegro con su familia. FOTO: Cortesía

¿Qué dicen los expertos?

La estudiante de último semestre de Medicina Veterinaria de la Universidad de Antioquia, Maria José Rico Sierra, explica que los animales tienen una sensibilidad auditiva mucho más amplia que la de los humanos.

Lo que para nosotros puede ser un sonido fuerte, para ellos podría ser el triple de fuerte de lo que nosotros lo escuchamos, entonces esto tiene un mayor impacto para ellos, teniendo en cuenta que no reconocen qué es lo que está ocurriendo, no saben por qué las personas tiran pólvora y para ellos eso representa un peligro, no saben qué es, lo que puede traducirse en miedo o estrés”, dijo.

Por su parte, María Alejandra Mejía, veterinaria del Centro de Veterinaria y Zootecnia de la Universidad CES, explicó que además del sonido, los animales también pueden estresarse al ver destellos de luz intensos y las vibraciones. Ellos no pueden comprender qué está sucediendo. “Solo se limitan a ver o sentir más no a entender que no representa un riesgo”.

Según las expertas, la pólvora puede producir en los animales diversas condiciones que afectarán su salud como situaciones de pánico, ansiedad, náuseas, taquicardia, desorientación, aturdimientos, abortos si está preñada, convulsiones, quemaduras y hasta la muerte a causa de un infarto.

“En estos momentos de ataque de pánico sus cuerpos solo les piden que huyan del peligro, por lo que pueden comenzar a segregar hormonas que afectan a nivel cardiovascular. Los perros podrían desmayarse, perder el control de sus esfínteres (orinarse y defecarse en esos momentos) por su estado de alarma y por último, puede ocurrir la muerte generada por paros cardiorrespiratorios. Por otro lado, no sabemos la historia clínica de cada paciente, si tienen enfermedades de base puede ser más riesgoso”.

Además de estas condiciones, también existe el riesgo de que se escapen de sus casas o haya otro tipo de emergencias.

“Los animales que están en pisos altos se pueden tirar por ventanas, balcones, golpear con repisas, con vidrios. Estos perros se podrían lastimar mucho porque creen que pueden lograr huir de la sensación de ataque que les produce la pólvora. Otros riesgos es que dejan de comer y pueden reaccionar de manera agresiva al no saber qué ocurre”, agregó María Alejandra.

Pongámonos en las “paticas” de ellos

Las expertas buscan que en esta época del año seamos más empáticos con los animales, tanto domésticos como fauna silvestre.

“Ojalá tengamos la capacidad de entender la vida a través de ellos. Pongámonos en sus garritas y paticas, ellos también tienen derecho y se merecen la tranquilidad que ellos nos dan en tantas situaciones de nuestras vidas. Decirle no a la pólvora no es pedir algo imposible. Es pedir algo de concientización y de educación”, puntualizó María Alejandra.

¿Qué se puede hacer para disminuir casos como estos en época decembrina? Lo primero es consultar con un médico veterinario de confianza posibles rutas a seguir el día que es habitual que se tire pólvora (como el 31 de diciembre, por ejemplo).

También, recomiendan llevar a las mascotas a una habitación aislada de ruido, poner música fuerte para encubrir el sonido de la pólvora y envolverlos en una manta o sábana para que se sientan un poco más seguros. Otras recomendaciones son durante el día hacer mucho ejercicio con ellos, usar esencias para el manejo de la ansiedad y evitar la automedicación.

“Muchas personas venden remedios para ‘dormir’ al animal, sin embargo, lo que produce es una parálisis. Ellos no se pueden mover pero son conscientes de todo y les da miedo, por lo que se pueden infartar más fácil”, dijo Maria José.

Por último, si el ruido de la pólvora es intenso en el sector donde vive, se recomienda llevar al perro a una guardería u otra casa donde sea más silencioso para así prevenir una detonación de ataque de pánico y demás condiciones que ponen en peligro la vida de los animales.

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