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Tendencias | PUBLICADO EL 07 diciembre 2021

La pandemia que viene después del covid-19

  • El país y el mundo deben prepararse para atender enfermedades represadas a causa de la pandemia, asuntos de salud mental y a los pacientes que mantendrán síntomas por haber tenido covid. FOTO JULIO CÉSAR HERRERA.
    El país y el mundo deben prepararse para atender enfermedades represadas a causa de la pandemia, asuntos de salud mental y a los pacientes que mantendrán síntomas por haber tenido covid. FOTO JULIO CÉSAR HERRERA.
  • El país y el mundo deben prepararse para atender enfermedades represadas a causa de la pandemia, asuntos de salud mental y a los pacientes que mantendrán síntomas por haber tenido covid. FOTO JULIO CÉSAR HERRERA.
    El país y el mundo deben prepararse para atender enfermedades represadas a causa de la pandemia, asuntos de salud mental y a los pacientes que mantendrán síntomas por haber tenido covid. FOTO JULIO CÉSAR HERRERA.
Laura Franco Salazar

Habrá problemáticas de salud por resolver, incluso cuando parezca que el virus se fue.

La academia, gobiernos y expertos ya empezaron a hablar de “la próxima pandemia” o “la tercera ola de la pandemia”.

¿A qué se refieren? A la situación crítica en salud que podría atravesar el próximo año el mundo entero. Los problemas no acabarán aunque el covid-19 sea controlado. El virus dejará asuntos por resolver incluso cuando parezca que ya se ha ido.

Particularmente Colombia, hasta el 6 de diciembre, tiene un histórico de más de 5 millones de casos de personas que estuvieron contagiadas con el nuevo coronavirus (exactamente 5.082.762).

Un gran porcentaje de esa cifra ya superó la enfermedad: 4.923.433. Sin embargo, haberla tenido puede implicar tener patologías o condiciones de salud adicionales que el sistema de salud deberá atender.

Además, en un sentido similar estará la necesidad de atender oportunamente la salud mental y aquellas enfermedades que “tomaron ventaja” a costa de los confinamientos y el temor generalizado a contagiarse, así se agudizaron patologías como la hipertensión o la diabetes, porque dejaron de ser atendidas.

Prepararse como se debe

Cansancio permanente o fatiga, sensación de ahogo y hasta inconvenientes para concentrarse son algunas de las consecuencias que se sabe puede dejar el covid-19.

De acuerdo con la más reciente encuesta de Pulso Social del Dane, el 21,9 % de las personas que se habían contagiado hasta octubre presentaban fatiga, el 13,7 % no respiraba bien y el 5,4 % tenía dificultad para concentrarse.

“El país va a atravesar tres tipos de eventos: el síndrome postcovid, que hace referencia a las recaídas que puede tener una persona que estuvo infectada; las secuelas por haber estado en Unidad de Cuidados intensivos u hospitalización; y el long-covid o covid prolongado que implica tener síntomas de la enfermedad durante semanas o meses (incluso si ya se superó la infección)”, explica Luis Jorge Hernández, salubrista epidemiólogo, docente de la Universidad de los Andes.

El sistema de salud deberá atender estas situaciones a través de consultas generales, especializadas, terapias de rehabilitación pulmonar, cardiaca, fisiatría. “El país debe organizarse porque no está listo, hay que preparar sitios para atender esos eventos”.

En cuanto a enfermedades que dejaron de atenderse, el docente Juan Manuel Toro Escobar, decano de Medicina de la Universidad EIA, en un artículo reflexivo compartido por el mismo centro educativo, afirma que en razón de la emergencia fueron desviados recursos humanos y económicos hacia las unidades de cuidado crítico (que sin embargo no alcanzaron a cubrir toda la demanda), hecho que también influyó en la desatención de problemas como el cáncer o las enfermedades crónicas.

Según analiza habrá una “tercera ola” de la pandemia en relación con la atención de tumores muy avanzados y la descompensación de los enfermos crónicos. Habrá un resurgimiento de eventos que no fueron diagnosticados, depresión, ansiedad y problemas en la salud sexual y reproductiva, finaliza Hernández.

¿Seguir como si nada?

Si el mundo, y particularmente el país, no se prepara para estas situaciones futuras, la salud pública seguirá deteriorándose, “ya venía aumentando la mortalidad materna e infantil. Si no formulamos un buen Plan se va a seguir agudizando la situación”, comenta el salubrista.

Se refiere al Plan Nacional Decenal de Salud, el documento en el que se define la articulación que deberán tener, para los próximos 10 años, actores del sector público, privado y comunitarios para garantizar el bienestar integral y la calidad de vida en Colombia.

El encargado de formularlo es el Ministerio de Salud apoyándose en las universidades. Según informó la cartera en un comunicado oficial publicado en octubre, ya está preparando una “agenda postcovid” sobre la cual trabajar (ver Informe), siendo el Plan Decenal la herramienta principal junto a las encuestas de salud desarrolladas con el Dane.

No parar de aprender

El Plan Decenal que viene es el tercero que se formula en el país y debería tener en cuenta los aprendizajes obtenidos con los dos anteriores.

El enfoque de riesgo ha sido una constante: se identifican las causas inmediatas y a los individuos ya enfermos. Sin embargo, ha hecho falta, cuenta Hernández, tener en cuenta determinantes sociales para hacer promoción y prevención. “Hay que ver otros factores: el modelo de desarrollo, de ciudad, la contaminación, la crisis climática, alimentaria”, asuntos que en apariencia no tienen qué ver con el sector salud, pero que terminan siendo cruciales.

El objetivo deberá ser entonces apostarle a una medicina de identificación temprana y prevención, que no se base solo en atender enfermos.

Frente a esto el decano Toro complementa que la atención y la prevención deben llevarse a cabo con criterios de igualdad respondiendo a una enseñanza de la pandemia: las comunidades con mayor riesgo de desenlaces fatales son aquellas con menos ingresos y acceso restringido a la atención en salud.

El covid-19 parece querer dejar huella, y más que la postpandemia, lo ideal sería que permanezcan sus enseñanzas.

La amenaza de próximas pandemias no quedará eliminada con la superación de la actual, concluye Toro, porque “los agentes infecciosos candidatos a producirlas siguen ahí”.

Además, dice, entre tanto sigamos invadiendo territorios naturales (en razón del desarrollo económico) serán posibles las zoonosis (enfermedades transmitidas de animales a personas), la efectividad de los medicamentos verse afectada por el abuso de antibióticos y las infecciones incrementar por abandonar medidas como el lavado de manos.

Entonces, ¿hay que prepararse para la postpandemia? Sí, recordando lo aprendido.

Laura Franco Salazar

Periodista convencida de la función social de su profesión, de la importancia del apoyo mutuo, la educación y el arte.

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