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¿Funcionará la economía colaborativa en Colombia?

  • El social dining o comedor social es la iniciativa más reciente de economía colaborativa que encontró auge en Europa. FOTO Shutterstock
    El social dining o comedor social es la iniciativa más reciente de economía colaborativa que encontró auge en Europa. FOTO Shutterstock
23 de septiembre de 2015
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Desde hace varios años han aumentado los ejemplos de economías colaborativas, especialmente en países de Europa y Estados Unidos.

Para algunos es una alternativa a la crisis económica generalizada en el mundo, para otros se trata de un intercambio cultural, de socializar y charlar amigablemente conociendo de primera mano a los lugareños de las ciudades en las que se encuentran.

Blablacar es un ejemplo, se trata de compartir el carro para quien viaje en la misma ruta (en especial intermunicipales) a un módico costo, algo similar a Uber pero de manera informal, es decir “son personas comunes y corrientes que hacen trayectos en carro entre ciudades y no quieren viajar solos”, cuenta Catalina Holguín, una usuaria de este servicio.

Otro ejemplo de esta economía colaborativa es el ya famoso Airbnb, iniciativa online de alquiler de espacios privados como apartamentos o solo habitaciones, en donde quien tenga un lugar lo alquila a desconocidos y vía internet. Con opciones incluso de alquilar su casa mientras no esté.

Los guías turísticos también se han contagiado con este fenómeno social y en diversas ciudades de Europa ofrecen tours gratis en donde al final, quienes hacen los recorridos le dan una propina al guía, basados en lo que le haya gustado el tour y en el presupuesto que tengan. La iniciativa más famosa en el tema se llama Sandemans New Europe que ofrece 18 recorridos gratuitos en Europa y uno en Nueva York, Estados Unidos.

Ahora la nueva tendencia es el social dining, en español comedor social, es decir comer en casas ajenas y es la nueva moda nacida en Francia. ¿Alguna vez ha sentido curiosidad por probar lo que está cocinando su vecino, tras percibir el aroma? Algo parecido a eso es lo que ofrecen páginas en internet que ponen en contacto a personas que dan de comer en sus casas con todo aquel que se interese y a un muy buen precio.

Las plataformas ligadas a la gastronomía como voulezvousdiner.com o VizEat, líder en el sector, son en su mayoría de origen francés y es en este país donde más éxito tienen, pero poco a poco se van abriendo paso en otros países. Los precios de las comidas son fijados por quien ofrezca la cena, aunque se puede llegar a acuerdos con el huésped, incluso, sobre el menú.

La creación por ejemplo de VizEat -que actualmente está traducido al inglés, francés, italiano y español- fue idea de dos franceses que tras sus viajes por Perú y por China descubrieron la experiencia de compartir, “fue como una inspiración para ellos”, detalló Jocelyne Massicot, representante del proyecto.

Para Hernán Gil, filósofo, antropólogo y docente de la Universidad Pontificia Bolivariana es una tendencia que ha crecido mucho gracias a un fenómeno que ahora estudian con bastante interés y que es la posibilidad de armar comunidad. “Estamos pasando de la idea de seres únicamente sociales a seres comunitarios, en el modelo social yo me relaciono con el otro solo por deberes y derechos y en el modelo comunitario encuentro hechos trascendentales como compartir, estar con el otro, reconocerlo y conocerlo y poder entender al otro. Ese efecto comunitario en Europa ya se está dando”.

¿Porqué en Europa y no en América en donde por tradición somos más sociables?

La razón la explica el profesor Gil en el hecho de que, por ejemplo, en Colombia no estamos tan solos. “Ellos, los europeos, han vivido con intensidad la soledad y ahora están buscando de nuevo poder integrarse, nosotros vamos rumbo a la soledad, las familias son cada vez más pequeñas, la gente está pensando cada vez más en vivir sola, aunque analizando el fenómeno, probablemente esa soledad se estanque gracias al auge de estos servicios”.

Estos planes, considera el profesor, se podrían dar en Colombia en corto plazo, “incluso ya hay casos que se están dando, como Uber.. Yo veo ejemplos claros también cuando hago salidas con mis estudiantes en el centro de Medellín y se me pegan varios desconocidos, que hasta me agradecen y me preguntan, al final de la clase, que si me deben algo”, comenta.

No hay que desconocer que temas como la inseguridad o el miedo podrían dificultar que se de este fenómeno en el país, “lo que nosotros tenemos es una carga de inseguridad de relacionarme con el otro dadas las condiciones en que hemos vivido pero si usted analiza, por idiosincrasia, por ejemplo, un antioqueño es quien mejor se relaciona con los demás, quien más fácil entabla una conversación con un desconocido. Nos faltaría tener mayor seguridad en el otro y para que eso se dé deberíamos recuperar la palabra, escuchar al otro”.

Este nuevo modelo de economía participativa también ha abierto un debate sobre la necesidad de regular esta práctica económica para algunos de dudosa legalidad.

Ya airbnb tuvo un inconveniente en Estados Unidos con vecinos inconformes por el servicio. (Lea aquí: Nueva York busca el entendimiento luego de quejas por el servicio Airbnb) pero finalmente se llegó a un acuerdo con la Fiscalía de Estados Unidos “para proteger a los residentes de Nueva York y turistas de las operaciones de hoteles ilegales”.

Con el social dining, el principal sindicato de hosteleros de Francia, la Union de Métiers et des Industries de l ‘Hotelerie (UMIH), se quejó de la falta de regulación fiscal y de la ausencia de garantías en cuestiones como la higiene.

En respuesta a esas críticas muchos representantes y usuarios de las plataformas de social dining insisten en que el concepto ofrece mucho más que ir a comer, que no se sienten como competencia directa de los restaurantes y que se trata de una manera libre y alternativa de disfrutar de la gastronomía que no va contra la ley.

El hecho es que esta tendencia sigue creciendo en el mundo y poco a poco se irá abriendo paso en países como Colombia. Funcionarán?, la pregunta sigue en el aire.

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