Cintillo de indicadores económicos Colombia

Pico y Placa Medellín

viernes

7 y 9 

7 y 9

Pico y Placa Medellín

jueves

3 y 6 

3 y 6

Pico y Placa Medellín

miercoles

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

martes

1 y 4  

1 y 4

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

5 y 8  

5 y 8

Veinte años mirando al espejo

Medellín Cómo Vamos ha ayudado a que durante veinte años esta ciudad tenga memoria. Nos ha mostrado las dos caras. La que progresa y la que se rezaga. La que puede sentirse orgullosa y la que tiene cuentas pendientes.

hace 1 hora
bookmark
  • Veinte años mirando al espejo

Hay instituciones que construyen una ciudad haciendo obras. Otras la construyen tomando decisiones. Y existen algunas, menos visibles pero igualmente necesarias, que cumplen una tarea distinta: ponerle un espejo enfrente para que pueda verse tal como es.

Eso ha hecho Medellín Cómo Vamos durante los últimos veinte años. Desde 2006, el programa ha acompañado las transformaciones de Medellín acumulando algo que en las discusiones públicas suele escasear: evidencia. Datos comparables. Series históricas. Encuestas. Indicadores que permiten saber si avanzamos, retrocedemos o simplemente creemos que estamos mejor porque hemos perdido la memoria de cómo estábamos antes.

No es poca cosa. Precisamente ayer en la celebración del aniversario estuvieron presentes tres de los alcaldes que han estado al frente de la ciudad durante estas dos últimas décadas: Sergio Fajardo, Aníbal Gaviria y el actual Federico Gutiérrez. Y la directora del programa, Mónica Almonacid, mostró con cifras cómo ha cambiado.

Medellín Cómo Vamos nació cuando en Colombia comenzaba a ganar terreno una idea que hoy debería parecernos obvia: las políticas públicas no pueden evaluarse únicamente por los discursos de los gobernantes, sino por sus resultados. Medellín adoptó el modelo Cómo Vamos. La iniciativa fue liderada por Proantioquia y contó desde el comienzo con instituciones como la Cámara de Comercio de Medellín, Comfama, Eafit, Comfenalco y EL COLOMBIANO. Ahora se suma la Fundación Sura.

Dos décadas después, esa memoria estadística permite mirar la ciudad con una perspectiva extraordinaria. Y la fotografía muestra detalles poderosos.

La pobreza monetaria cayó del 29,5% en 2012 al 14,6% en 2025. La clase media llegó al 59% de los hogares. La tasa de homicidios, que todavía era de 38,2 por cada 100.000 habitantes en 2006 –después de haber estado por encima de 300 en 1991–, descendió a 13,9 en 2025. La mortalidad infantil también cayó, y ya sobrepasó la meta de los objetivos de desarrollo sostenible para 2030, mientras las coberturas de servicios públicos se mantuvieron durante estas dos décadas por encima del 90%.

Son transformaciones enormes. A veces los habitantes de Medellín olvidamos cuánto ha cambiado esta ciudad porque quienes viven dentro de una transformación difícilmente alcanzan a dimensionarla. Para eso sirven las series largas. Nos recuerdan que hubo una Medellín mucho más pobre y muchísimo más violenta, y que buena parte de lo construido durante estas décadas no apareció espontáneamente. Ha sido consecuencia de políticas públicas, instituciones, empresas, organizaciones sociales y decisiones que atravesaron distintas administraciones.

Medellín Cómo Vamos también ha servido para algo igualmente importante: evitar que la ciudad se duerma en los laureles. Porque los mismos números que permiten celebrar también prenden señales de alerta.

Mientras en 2004 el 61% de los hogares era propietario de vivienda, dos décadas después esa proporción estaba en 48%. Y el crecimiento de las rentas turísticas, junto con el aumento de los precios, ha convertido la vivienda en uno de los grandes desafíos de la Medellín actual.

En educación ocurre una paradoja todavía más inquietante. Medellín ha aumentado la inversión por estudiante, pero los resultados avanzan mucho más lentamente. De cada cien niños que comienzan transición, solo 70 llegan de manera continua hasta terminar grado once. La repitencia aumentó y los resultados de Saber 11 mejoraron apenas 3 puntos entre 2014 y 2025, frente a los 20 puntos de Cali o los 13 de Bucaramanga.

La seguridad también cambió de rostro. Los homicidios disminuyeron hasta niveles que hace veinte años parecían difíciles de imaginar, pero crecieron otras preocupaciones: el hurto, la extorsión y la violencia intrafamiliar.

Esa es precisamente una de las virtudes de tener una institución dedicada a observar: ayuda a evitar la peligrosa tentación de resolver los problemas de hoy con el diagnóstico de ayer. Medellín ya no es la misma de 2006.

Hace veinte años, buena parte de la preocupación estaba concentrada en la violencia homicida y la pobreza extrema. Hoy esas amenazas no han desaparecido, pero la agenda se ha vuelto mucho más compleja.

La ciudad envejece aceleradamente. O mejor, ya envejeció. Los mayores de 60 años, que hace dos décadas representaban cerca de uno de cada diez habitantes, hoy son aproximadamente uno de cada cinco. En seis comunas ya existen más personas mayores de 65 años que menores de 15. Y en la próxima década serán cada vez más los mayores de 80 años que requerirán cuidados, servicios de salud, espacios públicos accesibles y una movilidad especial.

La tasa de fecundidad cayó a 0,9 hijos por mujer. Así que Medellín tendrá que prepararse para una paradoja: habrá menos jóvenes y, por lo tanto, cada joven que quede por fuera del sistema educativo representará una pérdida aún mayor para la ciudad.

A eso se suman nuevos desafíos. La relación entre turismo y calidad de vida. El costo de la vivienda. La integración de más de 240.000 migrantes venezolanos. La adaptación al cambio climático.

Medellín Cómo Vamos ha ayudado a que durante veinte años esta ciudad tenga memoria. Medellín Cómo Vamos nos ha mostrado las dos caras de esta ciudad. La que progresa y la que se rezaga. La que puede sentirse orgullosa y la que todavía tiene cuentas pendientes.

Sigue leyendo

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD