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¿Se acerca el día de una Cuba libre?

hace 16 horas
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  • ¿Se acerca el día de una Cuba libre?

Ayer mostramos la profunda crisis que está viviendo Cuba y planteamos el debate sobre la polémica frase del presidente Gustavo Petro según la cual “se vive mejor en Cuba que en Miami”. Pero el tema Cuba no se agota. Hoy queremos reflexionar sobre qué tan pronto podrían volver la democracia y la libertad a la isla tras 66 años de “revolución”.

Si las condiciones en Cuba se habían hecho asfixiantes en los últimos cinco años, la detención y traslado de Nicolás Maduro a una prisión en Estados Unidos le ha dado a la isla lo que podría ser su puntillazo final.

Maduro era el gran apoyo del régimen cubano: Venezuela le suministraba 30.000 barriles de petróleo que Cuba de los 110.000 que necesita cada día. Ahora, su sucesora, Delcy Rodríguez, está siguiendo la cartilla de Trump de no seguir enviando combustible a la isla. Además, Trump anunció aranceles contra quien suministre petróleo a Cuba. México y Rusia le han cortado suministros a la isla.

Cuba produce su propio petróleo, pero solo lo suficiente para cubrir el 40 por ciento de sus necesidades diarias, y la falta de envíos internacionales puede acabar paralizando el país. Estados Unidos también ha contribuido a paralizar el turismo hacia la isla y ha declarado que el gobierno cubano “está en las últimas”. Así entonces, no se sabe hasta cuándo podrá resistir el régimen de Miguel Díaz-Canel.

Otra de las estrategias consiste en eliminar el acceso de Cuba a las divisas fuertes procedentes del turismo y las misiones médicas del país en el extranjero. Y no son solo de ahora, las medidas de Washington que dificultan a los turistas viajar a Estados Unidos después de visitar Cuba han hecho mella, especialmente después de la crisis de la pandemia. Además, países como Guatemala y Bahamas han rescindido los contratos con médicos cubanos, lo que era un ingreso para la isla. Y Nicaragua, que ha servido de paso para quienes quieren emigrar a Estados Unidos, va a empezar a exigir visa a los cubanos.

Hay quienes señalan a Trump como el gran responsable de la crisis. Y en parte tienen razón. Pero Estados Unidos parece solo estar dándole un último empujón a un edificio que se venía derrumbando a pedazos.

Si bien la falta de petróleo afecta a los cubanos en cada pequeño aspecto de la vida cotidiana –transporte público, llegada de aviones y turismo, basuras se multiplican, funcionamiento de hospitales, escuelas e instituciones de todo tipo– también es cierto que los cubanos se están yendo por montones no solo ahora sino de antes: los alimentos escasean hace rato y la pobreza que ya afecta a 9 de cada 10, para muchos es suficiente razón para atravesar el mar y cambiar de régimen, con o sin Trump.

Los datos de la historia dicen que el sistema comunista cubano nunca ha logrado caminar solo. Después de la revolución de 1959, y durante 32 años, dependió en buena suma del apoyo de la Unión Soviética: le daba subsidios, petróleo, alimentos y créditos. La economía cubana no desarrolló mecanismos de inserción autónoma en los mercados mundiales.

La Unión Soviética hizo implosión en 1991 y Cuba quedó sin padrino y comenzó una crisis nunca antes vista, llamada el “Periodo Especial”, un colapso económico que sumió a la población, en apagones, hambre y caída brutal del PIB. Y cuando parecía que Cuba no resistía, y que el modelo debía reformarse a fondo, apareció Venezuela en el año 2000, el petróleo volvió a fluir y el sistema respiró de nuevo. Hugo Chávez firmó un acuerdo con Fidel Castro y lo salvó de la tragedia que vivía su gente. Luego Nicolás Maduro, el más cubano de los chavistas, siguió la misma línea de socorro a un modelo que a lo largo de sus más de seis décadas ha demostrado no ser capaz de sostenerse solo.

Muchas de las medidas que el gobierno Trump está aplicando han sido solicitadas por décadas por los cubanos en el exilio. Los presidentes estadounidenses han probado diversas tácticas para acelerar la caída del régimen cubano, esta vez parece que Trump ha dado con la fórmula. El petróleo es el que mantiene en funcionamiento al país, de manera que el corte de suministro es vital. La medida, dura para la población, ha generado esperanzas de cambio.

La pregunta es qué consideración tendrán los dirigentes del régimen con el pueblo y durante cuánto tiempo piensan extender su agonía.

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