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¿Qué fue lo que hizo Petro en el Catatumbo?

El gobierno no ha explicado qué hizo con los billonarios recursos de la conmoción interior para ayudar a los desesperados habitantes de esta zona.

hace 7 horas
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  • ¿Qué fue lo que hizo Petro en el Catatumbo?

El 26 de agosto de 2022, a escasos días de haber asumido la presidencia, Gustavo Petro se desplazó a El Tarra, en el Catatumbo, la región que históricamente ha sufrido una cruenta violencia. Fue el primer lugar que visitó como Presidente y prometió que ese municipio sería “la capital de la paz de Colombia”, que llevaría progreso, construirían vías de comunicación y ayudarían a los campesinos para reemplazar sus cultivos de coca.

Pero todo quedó en falsas promesas. No hubo ninguna ayuda, ni construcción de carreteras, ni sustitución de cultivos. Nada. Lo que sí les tocó fue una escalada de violencia de una dimensión que Colombia no había visto en décadas. Hace un año, el 16 de enero de 2025 se produjeron cruentos enfrentamientos entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias del Frente 33 de las Farc, que han dejado hasta la fecha más de 100.000 personas desplazadas y más de 200 muertos, muchos de ellos campesinos y líderes sociales sacados de sus casas. Todavía está en la memoria de los colombianos las imágenes de familias enteras huyendo desesperadas con bolsas en las que llevaban las pocas cosas que podían cargar.

De nada valieron las alertas tempranas que emitió la Defensoría del Pueblo que advirtió sobre la violencia que se estaba incubando en la zona. El gobierno hizo caso omiso. Pero ante las aterradoras imágenes de la gente huyendo de sus viviendas, en uno de los mayores éxodos en la historia del país, el presidente Petro volvió a prometer de todo al declarar la conmoción interior y anunciar el recaudo de nuevos impuestos para sacar adelante al Catatumbo. Y nuevamente les falló a los habitantes de la región porque todo se quedó en palabrería.

El Catatumbo ha sido una de las regiones más golpeadas por la violencia y el narcotráfico, eso es cierto. Abandonadas a su suerte. Dirían otros. Pero esta vez, hay un matiz más grave: el abandono se ha revestido de retórica, el olvido se ha disfrazado de discurso desde el poder. El presidente Gustavo Petro ha usado al Catatumbo para adornar su narrativa sobre la “Colombia profunda”, pero en la práctica, esa región está sufriendo como en las peores épocas del conflicto armado.

Un año después la situación en esta zona del Norte de Santander sigue siendo crítica. No se sabe a dónde fueron a parar los millonarios recursos que se recogieron y que inicialmente debían ascender a 2,7 billones de pesos con el aumento del IVA del 19% a los juegos de suerte y azar en línea, los nuevos gravámenes a la extracción de petróleo y carbón, entre otros. No se sabe con exactitud cuánto se recaudó ni como se ayudó a la población.

La revista Semana reveló que el Ejército gastó 1.200 millones de pesos en gorros, pocillos, camisetas, impresión de documentos, entre otros. ¿Cómo es posible que, en semejante situación de crisis humanitaria, con familias viviendo en estadios sin poder regresar a sus casas, se malgasten recursos? Según voceros del cuerpo uniformado esos materiales eran para decirle a la población “tranquilos que aquí está el ejército”. Parece un chiste que en momentos críticos, cuando la gente lo que quiere y necesita es seguridad y regresar a sus hogares en paz, les dan pocillos y camisetas.

Se ha dicho que millonarios recursos se invirtieron en la compra de drones, alquiler de helicópteros y material para combate. Pero las acciones del Ejército no se ven tan contundentes frente a los actos terroristas de los grupos criminales, que mantienen asediada a la población mediante retenes, reclutamiento forzado de menores y ataques indiscriminados. Los muchachos no pueden retornar a sus colegios, las familias viven atemorizadas, la Universidad del Catatumbo quedó en palabra y las carreteras que les prometieron para sacar sus cultivos de pancoger siguen siendo las mismas trochas de siempre. El ELN sigue mandando en un territorio que ha sido abandonado por décadas, incluyendo al gobierno de izquierda que prometió un cambio de verdad.

Nada cambió ni mejoró. Todo quedó en carreta, como la mayoría de las cosas que ha prometido Petro en sus más de tres años de gobierno. No se hizo nada, no hay control efectivo y total del territorio por parte del ejército nacional y la situación de orden público se sigue deteriorando. Siguen las disputas entre las organizaciones delictivas por controlar las principales rutas de la cocaína que sale hacia Venezuela a través de cientos de trochas.

Sin embargo, tras la captura de Nicolás Maduro es de esperarse que haya más control de esta zona, pero no por la decisión del gobierno nacional sino por la presión de Estados Unidos. ¿Qué pasará, por ejemplo, con Diosdado Cabello que, según informes de inteligencia, tiene conexión con el ELN en la frontera?

Cuando Petro dijo que el Tarra iba a ser la capital de la paz en Colombia, tal vez tuvo razón en algo, en que la paz durante su gobierno está tan enredada, apaleada y triste como la situación de esta región.

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