Pico y Placa Medellín
viernes
0 y 6
0 y 6
El Presidente ha decidido que su estilo de gobierno es mantener a la opinión pública ocupada dejando caer día por día una propuesta polémica. Una suerte de Estado de la Propaganda donde todo se dice pero nada se hace.
Esta semana Gustavo Petro sorprendió, una vez más, con un anuncio de esos que ponen al país en modo polémica pero que por lo general no van para ninguna parte. Esta vez se levantó un día con la idea de que quiere cambiar el escudo nacional y dijo que en vez de “Libertad y orden” iba a poner “Libertad y orden justo”.
Se podría dar el debate sobre si existe un orden justo y otro injusto. O si el orden al venir dado por el cumplimiento de las normas, sobre la existencia de la ley que es para todos igual, no puede tener una calificación moral. Lo cierto es que el país, tal vez agobiado ya con tantos anuncios con pinta de globos que lanza el Presidente, ni siquiera debatió a fondo esa iniciativa.
Pero más allá de que pueda modificar o no esta insignia creada hace 190 años, hay que decirle al Presidente que cambiar esa expresión en el escudo no va a transformar la realidad, que es lo que de verdad importa. Porque, por el contrario, lo que está viviendo el país bajo su gobierno es un profundo desorden. Uno de los peores desórdenes de su historia.
Con solo revisar lo ocurrido en esta semana nos hacemos una idea de ello. El lunes, por ejemplo, amaneció caída la plataforma para declarar renta de la Dian y aún no está claro el motivo. La Dian dice que por alta demanda de usuarios, una excusa que se cae de su peso porque eso precisamente debe estar previsto. ¿Qué explicación tendrá Mr Taxes que estuvo hasta hace dos meses al mando de la Dian? ¿Desorden? ¿justo o injusto?
Lo mismo sucedió con la expedición de pasaportes. El contrato para hacer los pasaportes se vence el 2 de octubre y el Gobierno no parece tener ni idea de quién va a asumir esa tarea a partir de entonces. Al menos esa fue la impresión que dejó la gerente de la Imprenta Nacional que, al ser entrevistada el miércoles, a preguntas básicas sobre costos o tiempos de elaboración no supo responder. Al punto de que al canciller le tocó salir a decir que la Imprenta no será la encargada. Ya lleva más de 16 meses este gobierno en ese proceso y no ha llegado a nada. ¿Desorden? ¿justo o injusto?
Esas dos tareas esenciales del Estado, recaudar impuestos y expedir pasaportes, no están muy en orden que digamos. Podríamos irnos más atrás para recopilar otras evidencias del desorden “justo” del presidente Gustavo Petro, pero con registrar los casos de esta semana –una semana cualquiera– tenemos material suficiente.
El jueves, el presidente Petro madrugó (¿o trasnochó?) para responderle al ELN vía la red social X. Su mensaje aparece publicado a la 1:18 a.m. ¿Qué hace el presidente Petro trinando a esa hora en medio de un proceso que si fuera serio tendría otros protocolos y canales de diálogo y de comunicación? Si el ELN es el grupo con el cual el Gobierno tiene mayor interés en llegar a un acuerdo, ese trino da idea de que la “paz total” de Petro es parte del desorden total del cual venimos hablando.
Y ese mismo jueves, más tarde, Petro publicó otro mensaje en X que levantó polvareda: propuso aplicar “la experiencia del Frente Nacional colombiano” en Venezuela. Más allá de debatir si se trata de una propuesta seria, que no lo es en la medida en que no es realizable, este nuevo globo explotó antes de tomar mayor vuelo cuando el propio Nicolás Maduro salió a decirle que no se metiera en sus asuntos. ¿Si es verdad que los dos mandatarios hablan a menudo, por qué Petro le manda a Maduro mensajes de esta envergadura por las redes sociales? Tampoco se nota seriedad en ese frente.
Cómo será el desorden del mandatario que hasta su asesor y amigo, el catalán Xavier Vendrell, en un audio conocido por las autoridades en España y revelado en el último mes, se lamenta de que Petro sea “un desastre organizativamente”.
El presidente Gustavo Petro ha decidido que su estilo de gobierno es mantener a la opinión pública ocupada dejando caer día por día una propuesta polémica. Una suerte de Estado de la Propaganda donde todo se dice pero nada se hace. Lo cual, por supuesto, se traduce en un monumental desorden, que no se sabe si es justo o injusto, pero es un total desorden.