La oferta de dinero a cambio de sexo ronda en centros educativos y otros lugares de diversión de la ciudad. Se requieren políticas públicas para combatir las redes de prostitución que hoy proliferan.
29 de abril de 2016
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Las ofertas virtuales y callejeras de sexo con mujeres jóvenes en Medellín crecen frente a las narices de las autoridades y de la sociedad medellinense. Desde las que se refieren de manera explícita a mujeres que prestan servicios de “compañía” hasta aquellas que buscan inducir a las que están entre los 12 y los 35 años a la prostitución.
Se trata de una realidad inocultable que obliga la reflexión de familias, instituciones de educación públicas y privadas y autoridades civiles y de policía. Los últimos diez años la ciudad pasó a convertirse en objetivo de mercaderes de sexo que operan mediante complejas y sofisticadas redes que reclutan a mujeres, para ofrecer servicios a personas con residencia en Medellín y a un gran número que llegan en calidad de turistas.
Hace dos años comenzó a denunciarse, con más firmeza y difusión, que en algunos barrios de estratos bajos las bandas delincuenciales sometían a las menores y las ofrecían a extranjeros incluso en “calidad de vírgenes”. Hubo, entre...