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La “mermelada” del Gobierno pasa factura

La factura del derroche se comenzará a pagar en el próximo gobierno, sea de izquierda o de derecha, con otra reforma tributaria y un recorte gigantesco en gastos.

hace 6 horas
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  • La “mermelada” del Gobierno pasa factura

Lo que pasa en el país con el gobierno de Gustavo Petro cada día es más insólito. En medio de los graves problemas fiscales del país el derroche de recursos es cada vez más descarado. El país todo lo vio en las elecciones del domingo pasado: el mapa de la zona de influencia de los congresistas que han sido beneficiarios de la “mermelada” del Gobierno coincide con las votaciones.

Lo que tanto se ha dicho y se temía se confirmó: si la plata pública no aparece es porque está dedicada a la maquinaria proselitista del petrismo. La Contraloría llamó la atención sobre la feria en la celebración de contratos antes de las restricciones de la ley de garantías electorales. En un solo mes, en enero de este año, se reportaron contratos del gobierno nacional por 14,8 billones de pesos.

En lugar de dar muestras de austeridad, siguen los conciertos y eventos, como el del ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, para entregar unas ambulancias, o los tarimazos de Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico. En la Plaza de Bolívar, con la misma tarima que usó Jaramillo, Cepeda reconoció que ese era el evento 71 al que asistía en una plaza pública. Hasta el momento no ha explicado de dónde salen los recursos, pero es evidente que el gobierno está jugado a fondo para que el candidato del Pacto gane en las próximas elecciones. Y para eso cuenta con la chequera del presupuesto.

Pero mientras sigue la fiesta del gasto, las alarmas no paran de sonar. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal advirtió que el panorama fiscal es cada vez más preocupante debido a la sobreestimación de ingresos y subestimación de los gastos e insistió en hacer recortes de por lo menos 31 billones de pesos este año para evitar un mayor endeudamiento.

Un informe de Corficolombiana señaló, por su parte, que Colombia afronta la situación fiscal más compleja en décadas, similar a la registrada en crisis como la de los finales de los años 90 o la pandemia, con el agravante que en este gobierno no se presentó ninguna pandemia. Para volver a encauzar las finanzas de aquí al 2028 considera que se necesitará un ajuste en el gasto equivalente a 3 o 4 puntos del PIB, es decir, entre 55 y 73 billones, que sería el más alto en la historia.

Lo que ocurre hoy hace recordar al ex ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo quien, cuando asumió el cargo en 1998 en el gobierno de Pastrana, dijo que había encontrado la “olla raspada”, dando a entender que el gobierno saliente había agotado todos los recursos dejándole poco margen de maniobra.

Una situación más grave enfrentará el nuevo gobierno y el ministro de Hacienda, que tendrá que hacer malabares para arreglar el despelote fiscal. Y es que el manejo del gasto público se convirtió en un barril sin fondo. Desde que asumió el poder, Petro se ha dedicado a gastar a manos llenas en burocracia y contratos. A pesar de cobrar mayores impuestos acabó los subsidios de vivienda y del Icetex, no pagó las deudas de la salud, ni del sector energético.

De un presupuesto por 350 billones de pesos que se ejecutó en 2022, se pasó a uno de 547 billones para el 2026. Es decir, en cuatro años los gastos han aumentado en cerca de 200 billones, siendo los de funcionamiento y personal lo que más crecen, con un aumento superior al 70%.

De ahí que el descuadre en las finanzas públicas aumente a pasos acelerados. Al presentar el Plan Financiero, el ministerio de Hacienda confirmó que el déficit fiscal, es decir, la diferencia entre ingresos y gastos llegó a 6,4% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025, la segunda cifra más alta del siglo, excluyendo los años de la pandemia. Para ponerlo en plata blanca, el descuadre es de 117 billones de pesos, mientras que la deuda pública no para de crecer y ascendió a 1.192 billones de pesos.

El gobierno dice que para este año bajará el déficit fiscal al 5,1% del PIB, pero no aclara cómo lo va a hacer sin apretón en los gastos y con impuestos que apenas llegarán a los 271 billones, que alcanzan a cubrir solo la mitad del presupuesto de este año. En la cifra que se sinceró fue en la de la inflación, que casi se duplicará este año frente a las metas previstas inicialmente, al pasar de 3,2% a 5,8% como consecuencia del alza exorbitante del salario mínimo.

Los colombianos seguirán viendo cómo corre la plata en las elecciones, como acaba de ocurrir en la jornada del pasado 8 de marzo donde fueron decomisados miles de millones de pesos que iban presuntamente a la compra de votos.

Pero después de la fiesta viene el guayabo y la factura del derroche se comenzará a pagar en el próximo gobierno, sea de izquierda o de derecha, con una nueva reforma tributaria y un recorte gigantesco en gastos si no queremos recorrer el camino de Argentina, que se declaró en default y dejó de pagar sus obligaciones externas.

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