El asesinato del universitario inventor de un dron para medir la calidad del aire, no puede dejarnos otra derrota por la violencia urbana. Su ejemplo invita a redoblar esfuerzos en defensa de la vida.
25 de octubre de 2016
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Los últimos sueños de Luis Alberto Cartagena volaban sobre un dron que había diseñado de la mano de sus maestros de la Institución Universitaria Pascual Bravo, para chequear los niveles de contaminación del aire de Medellín en las alturas. Pero el sábado en la mañana fueron derribados por los disparos de dos ladrones de motocicletas en el intercambio vial de la Madre Laura.
Este homicidio que hoy acongoja a la ciudadanía del Valle de Aburrá, y del municipio de Santa Fe de Antioquia, de donde era oriundo el joven inventor, no puede reversar el ánimo, la decisión y el compromiso de continuar en la paciente tarea de construir una metrópoli humana, tolerante, segura y enamorada de la vida. Este asesinato arrastra dolor, indignación y frustración....