Según el Dane, durante el tercer trimestre de 2014 el Producto Interno Bruto (PIB) tuvo un crecimiento del 4,2 por ciento. Esta cifra resulta levemente inferior a la registrada en el segundo trimestre del año (4,3 por ciento). Por su parte, frente al mismo período de 2013 el PIB se redujo en 1,6 puntos porcentuales. Estos resultados evidencian el debilitamiento progresivo que presenta la economía.
A pesar de ello, en lo corrido de 2014 (enero a septiembre) el Producto Interno Bruto presenta una tasa de crecimiento del 5,0 por ciento, lo cual está en línea con los estimativos de las autoridades económicas.
La construcción fue la actividad con mayor crecimiento (12,7 por ciento) gracias al buen comportamiento de las edificaciones (14,1 por ciento) y de las obras civiles (11,1 por ciento). Durante lo corrido de 2014 el crecimiento promedio anual de la construcción es de 13,7 por ciento.
Otros sectores, entre los que se destacan el comercio (4,8 por ciento) y los servicios financieros (4,4 por ciento), crecieron por encima del promedio de la economía.
Por su parte, la agricultura, con un crecimiento de 3,4 por ciento (jalonado en buena parte por el buen comportamiento de la producción de café), estuvo por debajo del promedio del trimestre, en tanto que la industria y la minería presentaron crecimientos negativos de -0,3 por ciento y -1,0 por ciento respectivamente.
Estos resultados muestran que, a pesar de que la construcción y las obras civiles ejercen un destacado liderazgo, el país avanza progresivamente hacia un crecimiento más equilibrado entre sectores económicos.
A pesar de un entorno mundial complejo y difícil, el cual ha llevado a que las principales economías latinoamericanas presenten una fuerte desaceleración, Colombia ha sabido mantener un ritmo de crecimiento comparativamente satisfactorio.
En este resultado ha sido determinante la decisión que en su momento adoptaron las autoridades económicas de implementar la estrategia que permitió que la construcción relevara a la minería como la principal fuente de crecimiento.
Para que Colombia mantenga su dinamismo resultan determinantes la política fiscal y la forma como se aproveche la devaluación para darles mayor impulso a los sectores transables diferentes a los minero-energéticos.
En particular, es necesario que el Gobierno garantice el manejo eficaz y responsable de las finanzas gubernamentales de tal forma que los programas de construcción y obras públicas, como el de las 4G, mantengan su nivel de actividad.
Por su parte, la mayor devaluación de la moneda no solo debe servir para que los negocios de exportación y sustitución de importación mejoren sus ganancias y balances, sino que es la oportunidad para que el Gobierno impulse, a través de programas efectivos como en su momento lo fue para la construcción el programa Pipe, el crecimiento de los principales sectores transables.
Como se ha señalado en estas páginas editoriales, esto debe ir de la mano de un mayor aprovechamiento del TLC con Estados Unidos, pues esta nación viene acelerando su dinámica económica, lo que representa una oportunidad para fortalecer nuestras exportaciones.
El Gobierno lanzó hace poco la política de desarrollo productivo y dice estar en la tarea de promover un mayor aprovechamiento exportador de los TLC. En este orden de ideas, la oportunidad está servida para que estas iniciativas, junto al avance de la construcción y las obras públicas, muestren su eficacia y se asegure que la dinámica de crecimiento se mantiene.