Hay conductas corruptas que solo implican a actores públicos, pero el grueso se engloba en la participación de agentes públicos y privados. Y también hay otra que asalta al consumidor.
La atención del país está puesta en los casos de corrupción pública, en concreto la de los grandes contratos de infraestructura física. No sabemos si persistirá este interés, o si se difuminará como tantos otros asuntos importantes que la sociedad colombiana ha evitado encarar durante décadas.
Esta semana, el Índice de Percepción de Corrupción divulgado por Transparencia Internacional no solo ratificó que Colombia es un país corrupto, sino que informó que vamos cayendo aún más en la “lista negra”: quedamos en el puesto 90 (los dos años anteriores estábamos en el 83), teniendo en cuenta que los primeros de la lista son los países más transparentes.
En la corrupción pública hay una línea de actuación que conlleva el meter mano directamente al erario...